Probamos el Dodge Charger Sixpack: "una versión sorprendentemente versátil de los muscle cars americanos"

Hemos probado el Dodge Charger Sixpack, la versión de combustión de la última generación del deportivo americano. Un muscle car con motor de seis cilindros capaz de sorprender.
El último Dodge Charger salió al mercado el año pasado y no pasó desapercibido. Primero lo hizo en forma del llamativo Charger Daytona, el “muscle car eléctrico” que recibió críticas dispares. Esta vez le toca brillar al Sixpack, el Charger con un motor de seis cilindros en línea biturbo que ya hemos probado. No es un V8, pero supone la vuelta de la combustión al deportivo americano.
Texto original de Alex Kalogiannis
La llegada de una versión térmica a la gama del icono de Dodge no quiere decir que el eléctrico fuese malo. De hecho, este era el plan desde el principio, pero al Daytona le tocó una mala mano. Ganarse a los devotos de la marca y del Dodge Charger con un coche eléctrico siempre iba a ser difícil, independientemente de lo superior que fuera con respecto a la versión de combustión. Aun así, todos estábamos ansiosos por ver si podía ser un auténtico muscle car.

Al final, resulta muy atractivo, con hasta más de 670 CV en la versión Scat Pack y una conducción suave y equilibrada que puede satisfacer a cualquier entusiasta. Además, siendo sinceros, tiene un mejor manejo de lo que esperábamos. A pesar de todo, fue duramente criticado y su vergonzoso rugido de escape falso no le hizo ningún favor.
En definitiva, el Charger Daytona es mejor de lo que los detractores han hecho creer a la gente, incluido Dodge, que aparentemente ha ocultado el carácter eléctrico del Daytona hasta el punto de que apenas lo menciona en su página web. Entre eso y el actual cambio de tono de Dodge hacia actitudes de la vieja escuela, ahora es un buen momento para que llegue el coche que hoy nos acompaña.
El Dodge Charger Sixpack está equipado con un motor biturbo de seis cilindros en línea y 3,0 litros que desarrolla unos 557 CV y 729 Nm de par, transmitidos a las cuatro ruedas a través de una transmisión automática de ocho velocidades, al menos inicialmente. Esta es la versión de «alto rendimiento», y el modelo de rendimiento estándar llegará a finales del próximo año para el R/T, más asequible, con el mismo motor y unos 425 CV.
Digo “inicialmente” porque el Charger puede dividir el par motor de varias maneras para adaptarse a las necesidades del conductor. Si se deja en modo automático, mantendrá una distribución uniforme, pero si se pone en modo Sport, el Dodge pasará a una distribución 40/60 favoreciendo la parte trasera.
Si la idea de un muscle car con tracción a las cuatro ruedas te da escalofríos, puedes transferir literalmente toda la potencia a la parte trasera con solo pulsar un botón, así que puedes seguir disfrutando de la fórmula de toda la vida. Todo ello se apoya en una suspensión multibrazo de aluminio, mientras que los frenos Brembo ayudan a detener el vehículo.
¿Cuáles son las principales diferencias entre el Sixpack y el Daytona?
Hay un par de cosas que vale la pena mencionar desde el principio. La primera es que el nuevo Charger se diseñó desde el principio para ser un vehículo “multienergético”, por lo que no se trata de meter baterías en un túnel de transmisión sin usar ni nada por el estilo. Convertirlo en térmico o eléctrico no fue una idea de último momento en ningún sentido.
En ese sentido, los productos finales son muy similares entre sí, pero, naturalmente, hay diferencias inherentes. El Daytona se comporta de forma ligeramente diferente debido a la potencia y el par que proporciona la plataforma eléctrica, y también está ese desafortunado paquete de sonido que el Sixpack no necesita.
Uno al lado del otro, el Sixpack y el Daytona son similares en cuanto a que tienen líneas muy aerodinámicas y un aspecto distintivo inspirado en la tradición. En la parte delantera, el frontal del Sixpack se ha abierto para aspirar el máximo aire posible y refrigerar el motor y los frenos, mientras que un saliente en el capó con la inscripción «Sixpack» lo distingue del Daytona. Por otro lado, la trasera no cambia mucho, pero aquí muestra unas salidas de escape dobles, enclavadas en el difusor trasero.
En el interior, sería difícil diferenciar uno de otro, salvo por la ausencia del botón «powershot» del volante del BEV para activar el sistema push-to-pass. El habitáculo es una versión moderna inspirada principalmente en el interior del Charger de 1968.
En general, está muy centrado en el conductor y es muy funcional. Cuenta con asientos deportivos con reposacabezas fijos, una versión moderna de la palanca de cambios tipo pistola, una pantalla para el conductor de 12,3 pulgadas y una pantalla digital para el conductor de 10,25 o 16 pulgadas que se puede personalizar con unos botones.
Otra cosa a tener en cuenta es que ambos son muy pesados, pero no iguales, con 2.648 kg del Daytona frente a unos 2.184 kg del Sixpack. Este es un factor que afecta a su comportamiento donde hay alguna sorpresa. No, el tópico de que los muscle cars americanos carecen de manejo no se ha revertido por completo, pero el nuevo Charger se conduce mejor de lo esperado.

Desde el principio, la dirección se nota especialmente sensible y así sigue siendo en todos los modos. Esto se combina con la impresionante sensación de carretera del Charger, ya que transmite bien las superficies al conductor. La distribución de par 50/50 mantiene estable al Sixpack y, aunque el sesgo trasero del modo Sport no es muy pronunciado, funciona como un coche de tracción trasera con un plus de seguridad para sacarte de apuros.
El desafío que Dodge planteó al Charger en el evento de lanzamiento fue recorrer la famosa «Tail of the Dragon», una carretera de montaña de 18 km que discurre a lo largo de la frontera entre Tennessee y Carolina del Norte. Son 318 curvas cerradas en un coche deportivo grande y ancho. ¿Cómo de difícil puede ser?
El Charger se sintió estable y seguro en esta traicionera y ondulada carretera, especialmente con las cambiantes condiciones meteorológicas. Maniobrar el pesado Charger por las implacables curvas cerradas no fue nada fácil, pero la dirección directa aumentó la sensación de confianza. En todo caso, su amplia carrocería era el obstáculo más importante, seguido de cerca por los frenos y la caja de cambios.
Para una carretera como esta, nos hubiera gustado tener más agarre para responder mejor a la situación cambiante que se nos presentaba, así como una caja de cambios más rápida que, incluso en modo manual, tenía dificultades para seguir el ritmo de las respuestas instantáneas a las condiciones. Por cierto, las levas tienden a perderse entre los controles de la parte trasera del volante con los que comparten espacio.
¿Puede ser también un coche de diario?

Probablemente, el aspecto más discreto del Charger Daytona es su versatilidad. No es un crossover ni un hatchback, pero el modelo de cuatro puertas puede acomodar a una familia con relativa comodidad, dejando espacio de sobra en la zona de carga, casi clásica por su longitud, como si se tratara de un hatchback.
Los pasajeros disponen de suficiente espacio, mientras que el maletero ofrece unos considerables 645 litros. Los asientos traseros también se pliegan, lo que proporciona un volumen total de carga de 1.056 litros. Junto con la tracción total, está equipado para ser un verdadero todoterreno y no solo un juguete de fin de semana.
¿Cuál es la conclusión?

El Dodge Charger Sixpack es una versión sorprendentemente versátil de la fórmula clásica de los muscle cars. Mientras que un contemporáneo como el Ford Mustang se empeña en ceñirse a su fórmula de confianza, el último Charger es lo suficientemente flexible como para ser lo que se le pida, desde un vehículo robusto y estable para el día a día hasta un juguete para derrapar, pasando por todo lo demás.
Las opciones se extienden desde el número de puertas hasta el tipo de motor. Los Charger Sixpack de dos puertas tienen un precio inicial de 54.995 dólares (47.404 euros al cambio) y ya están listos para su entrega, mientras que los de cuatro puertas se pueden encargar por 2.000 dólares más.
Por supuesto, todavía puedes optar por el eléctrico, ya que el Charger Daytona también está disponible por 59.995 dólares (52.714 euros). Ahora bien, si lo que quieres es el Charger R/T Sixpack, debes saber que se ofrece por 49.995 dólares (43.094 euros), pero llegará el año que viene.
Nuestro veredicto




