Este es el Aston Martin Vantage GT8: de la pista a tu garaje

El GT8 es el hermano pequeño del GT12: el número de cilindros cambia, la mala leche también, pero el espíritu es el mismo. ¡Del circuito a la carretera!

El Aston Martin Vantage GT8 acaba de ser presentado y se coloca justo por debajo de su hermano de doce cilindros como la opción más radical y salvaje de la gama del fabricante británico. Sin duda, corren buenos tiempos para la marca de Newport Pagnell: primero fue el lanzamiento del Aston Martin DB10 para James Bond, más tarde el espectacular Aston Martin Vulcan y por último el esperadísimo Aston Martin DB11.

¡Y eso sin contar con el salvaje GT12! Cuando se pudo ver por primera vez, todo el mundo se quedó con la boca abierta; yo también. Su estética de competición es algo a lo que no estamos acostumbrados, ni siquiera en las versiones más ‘track-focused’ de fabricantes como Porsche o Ferrari. Pero tenía dos cosas muy malas, primero la producción, limitada a solamente 100 ejemplares, después, el precio: más de 300.000 euros.

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Hoy llega su hermano pequeño, que luce un aspecto de carreteras en la misma línea. El Aston Martin Vantage GT8 se inspira en el Aston Martin V8 Vantage GTE 2016 de competición y comparte con este elementos únicos como la combinación de colores, el difusor trasero o el espectacular alerón.

Bajo el capó encontramos el conocido motor V8 de 4,7 litros que monta el Vantage desde hace años, con una potencia total de 446 CV (diez más que el Vantage S) asociado a una caja de cambios manual de seis velocidades (para puristas) o una automática de siete.

La receta del éxito de esta versión se basa en tres grandes argumentos: una estética única, un motor más potente y, especialmente, una notable rebaja de peso para mejorar su comportamiento y prestaciones. El Aston Martin Vantage GT8 consigue rebajar en 100 kg el peso respecto a un V8 Vantage S, lo que deja un peso total de 1.510 kg (esto supone también 55 kg menos que el GT12).

¿Cómo se consigue? La fibra de carbono sustituye muchas piezas del coche, tanto en el exterior como en el interior: las puertas, el techo o los asientos están realizados en este material ligero. La batería también es más ligera y se puede prescindir de elementos de confort como el aire acondicionado o el equipo de audio.

Las llantas de magnesio redondean un cóctel de ligereza realmente interesante, con tuerca central, se cobijan en unos neumáticos Michelin Pilot Sport Cup 2. Para la combinación de colores Aston Martin ha elegido tres opciones: gris-azul, blanco-verde o el de las imágenes, verde Stirling con color lima.

Así que ya sabéis, si queréis un coche rápido pero sobretodo, con una imagen brutal, corred hasta el concesionario Aston Martin más cercano para ver si tenéis suerte, aunque me da a mi que los 150 ejemplares ya están asignados a un afortunado cliente de la marca. ¡Ni con un maldito Euromillón, oiga!

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