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Opel Kadett GSi: Cuando las siglas hablan por sí solas

deportivo clasico compacto altas prestaciones

Este exitoso modelo vio la luz en 1984 y se dejó de fabricar en 1991

Las siglas como imagen de marca siempre han tenido lazos de unión, de identificación y de pertenencia en el mundo de la automoción. Además, siempre quedan en la retina y en el subconsciente personal. Este es el caso del Opel Kadett GSi, uno de los referentes de los compactos deportivos de los años 80.

Grand Sport Injection. La saga GSI fue la predecesora del Kadett E, que se estrenó en el Salón de París de 1984. Este modelo destacó por tener una excelente aerodinámica, una gran habitabilidad y un amplio maletero. 

Tuvo diferentes carrocerías: con cinco puertas, un sedán de cuatro, una descapotable y una comercial llamada Combo, pero la más llamativa era la de tres puertas, de la que surgió el GSi. Para el Salón de París del mismo año del lanzamiento del Kadett E nació la versión que hoy nos ocupa. 

Presentó un bloque de 1,8 litros de cilindrada, 115 CV y tracción delantera, que le convirtió en el primer automóvil con motor inferior a los dos litros de cilindrada que era capaz de rebasar los 200 km/h.  Equipaba unos paragolpes específicos (pintados en el mismo color de la carrocería), un alerón posterior y una aerodinámica muy trabajada que arrojaba un brillante Coeficiente (Cx) de 0,30.

Una vez dentro del Kadett GSi te encontrabas con un novedoso a la par que espectacular cuadro de instrumentos digital. Este tablero hizo temblar al resto de competidores de su segmento, puesto que le dio una fama inusitada y un elemento con el que sus rivales no contaban. 

Sin embargo, no todo eran parabienes para este coche. Su motor, que gozaba de un magnífico rendimiento, no tenía acompañamiento del bastidor. Los que lo probaron dijeron de él que tenía cierta tendencia a una trasera excesivamente ligera y traicionera.

Aterriza el cinco puertas

Opel Kadett GSi
Opel

Conscientes de que todo es mejorable, Opel quiso ampliar la gama GSi con la llegada del cinco puertas. Lo hizo en 1986, dos años después del primer modelo. Además, llegó con un propulsor más potente (2.0 litros, 130 CV y un par motor de 179 Nm). Su velocidad máxima era ahora de 206 km/h y tenía una aceleración de 0 a 100 km/h de 8,5 segundos.

La firma alemana quiso añadir nuevos componentes como las llantas de aluminio de 14 pulgadas como equipamiento de serie, la modificación de la terminación de su cola de escape y el aumento de la capacidad de su depósito de combustible, que llegó a los 52 litros de carburante.

La aceptación que tuvo tanto el tres como el cinco puertas le llevaron a ser uno de los coches más deseados por el público en general, compitiendo codo con codo con el que marcaba tendencia entonces, el Volkswagen Golf GTI, del que hace poco te contábamos sus 47 años de historia.

El bicho de 16 válvulas

Dicen que cuanto más azúcar, más dulce. Una vez asentado en el mercado, la marca con sede en Rüsselsheim fue más allá. En 1987 llegó el bicho. La versión monstruosa con un motor 2.0 litros y culata de 16 válvulas, que desarrollaba 156 CV. Fabricado conjuntamente con Cosworth, el nuevo 16V era capaz de alcanzar los 100 kilómetros por hora en 7,7 segundos y los 217 km/h.

Se incorporaron nuevos detalles como el puente trasero con discos de freno, pequeños retoques en las suspensiones para mejorar su comportamiento dinámico y asientos de la marca Recaro. Lo que no cambió fueron los neumáticos (185/65 R14), lo que era un hándicap en las curvas. Todo esto llevaba implícito un incremento en el precio: casi 400.000 pesetas (2.400 euros) más que su hermano pequeño.

Pero había un problema con el que debía lidiar este GSi. La potencia, sin excesivo control, se paga. La motricidad del coche se veía comprometida con demasiada facilidad al pisar el acelerador. Además, los expertos de la época aseguraban que el tren trasero tenía demasiado brío y culeaba más de la cuenta.

Hubo dos ediciones especiales de este modelo: la descapotable y la Champion. La primera de ellas nació en 1987 como respuesta a otras propuestas lanzadas por rivales como Ford o Volkswagen y estaba firmada por Bertone. 

Opel Kadett GSi
Opel

La segunda era la Champion o "tres banderas". Se diferenciaba del resto de la gama gracias a un mayor equipamiento de serie y opcional -que incluía unas llantas de 15'', una estabilizadora trasera más gruesa, tapicería de cuero con opción de disponer de asientos calefactables, espejos de regulación eléctrica y dirección asistida-. Sólo se ofrecía en cuatro colores: negro, burdeos, gris plata y gris mistral.

También presente en los rallyes

Los veteranos del lugar recordarán que Opel presentó al Kadett GSi en el Campeonato de España de Rallyes de asfalto. Luis Climent se hizo con los mandos de este modelo en 1989 hasta dar el salto al equipo oficial en 1993 con un Astra GSi -que no es que ofreciera un gran rendimiento pero apuntaba maneras al ser más moderno- tras haber despuntado pilotando los Corsa en los años anteriores.

La historia del Opel Kadett GSi llegaría a su fin en 1991. Fue entonces cuando la compañía alemana varió su rumbo con el Astra y cerró uno de los capítulos más exitosos de su historia, con el que atrajo a un gran número de adeptos, entre los que nos encontramos. ¿Y tú?

 

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