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Opinión: ¿por qué el Ford Focus ha perdido su innovación estética?

En 1998 dejó a todo el mundo impresionado. Hoy ha perdido esa innovación estética. ¿Por qué?

Hay veces que es complicado dar respuesta a alguna de las preguntas que nos vienen a la cabeza y que, tal cual, os trasladamos a vosotros. ¿Por qué el Ford Focus ha perdido su innovación estética? En 1998, el Ford Focus nacía para sustituir al mítico Ford Escort y lo hacía con una auténtica revolución estética que fue un rotundo éxito. Un compacto con ángulos futuristas, un interior a la última y un chasis. Pero amigos, hace casi 20 años de ese momento y parece que Ford sigue viviendo de las rentas de ese primer impacto positivo. Pero, ¿qué te parece el nuevo Ford Focus 2018?

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Fue un éxito porque era innovador estéticamente, especialmente si lo ponemos al lado de algunos de sus rivales de aquel momento como el Peugeot 306, el Citroën Xsara, también presentado en el 98, o el Volkswagen Golf III. Se podría considerar como una de las apuestas más arriesgadas jamás vistas en los últimos años, ya que su diseño era rompedor tanto en Ford como en un Segmento C que cada día era más relevante y que, como se vio después, terminó acabando con muchas ventas del segmento superior. Los compactos era la opción racional y Ford supo ver lo que el mercado demandaba.

 

 

En la galería te invito a que eches un vistazo a las fotos del primer Ford Focus para que seas consciente de la apuesta estética que Ford realizó con su nuevo compacto: la versión sedán tampoco se quedaba atrás. Por supuesto, más allá de la estética, el primer Focus era un coche con un chasis muy bien afinado y una calidad decente: ¿por qué Ford vive desde entonces de las rentas? ¿Cómo puede ser que el interior de un coche de hace 20 años parezca más moderno que el coche actual? ¿Dónde está la evolución?

Y es que la segunda evolución del Ford Focus ya perdió parte de esa modernidad: los faros traseros eran mucho más tradicionales, mientras que por delante las cosas se tranquilizaban: una parrilla mucho más tradicional y dos faros sin demasiada gracia: este mejoró algo en la parte delantera con el restyling, pero siempre sin arriesgar, apostando a lo seguro: ¿el interior? Es el mejor ejemplo de esta continuidad tan poco arriesgada.

 

 

La tercera generación vino protagonizada por el nuevo lenguaje estético de la marca, mientras que en el restyling se apostó todo a su nueva parrilla que recuerda a Aston Martin: es más atractivo que el anterior, pero no supone ninguna revolución. Ford sigue apostando por ofrecer un chasis muy interesante a nivel dinámico pero sinceramente creo que deberían echar un vistazo al pasado e inspirarse en el primer Focus para volver a ofrecer un compacto que suponga, de nuevo, un golpe sobre la mesa. La competencia cada día es mayor, tanto en Europa, con productos tan redondos como el Seat León 2017 o el Peugeot 308 2017, como lo que viene desde Asia, con las marcas coreanas pegando fuerte y las japonesas apostando por tecnología.

¿Qué debe hacer Ford para reinventar el Focus? Creo que debería ofrecer un diseño mucho más moderno y espectacular, a la vez que llamativo y representativo, y apostar claramente por su chasis y su eficacia al volante para satisfacer a los clientes que buscamos un compacto espectacular. Hoy, el Focus sigue viviendo de rentas y la verdad es que nunca ha dejado de venderse más o menos bien, pero como dijo aquel: renovarse o morir. ¡Esperemos que la próxima generación recupere esa voluntad de innovar y de apostar fuerte para volver a ser líderes!

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