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Prueba: el "nuevo" y extraoficial Ferrari 330 LMB

Prueba del 'nuevo' Ferrari 330 LMB

Más que un restomod o una recreación

Rara vez se ha hecho una pregunta más pertinente a la hora de empezar una prueba. Es un Ferrari 330 LMB... más o menos. Es un coche increíblemente difícil de encasillar; ni es uno de los LMB originales, ni un restomod que imita a uno. 

Toma un Ferrari 330 GT y conviértelo en su propia competencia

Digamos que es una recreación no oficial, que sigue exactamente la misma receta que los cuatro LMB fabricados en Maranello, solo que cinco décadas después: toma un Ferrari 330 GT y conviértelo en su propia competencia.

Es el trabajo de Bell Sport & Classic en Hertfordshire. Dicen que el 583 WKL "rinde un homenaje respetuoso al 330 LMB original": todos los componentes provienen de ls proveedores originales de Ferrari o se fabrican según las especificaciones originales. Un verdadero aficionado a los coches deportivos de los años sesenta puede encontrar cosas que le chirríen, pero para todos los demás, ni una tuerca, un perno o una aguja de un instrumento deberían verse fuera de lugar.

Prueba Ferrari 330 LMB

Entonces, ¿qué es exactamente un 330 LMB?

Si se parece un poco a los Ferrari 250 GTO de los que mueven millones de euros en las casas de subastas, es porque efectivamente es una evolución de ellos y se podría decir que es más un GTO que el 330 GT de carretera que se encuentra bajo los paneles de la carrocería. 

Se construyeron cuatro LMB (Le Mans Berlinetta) para las 24 Horas de Le Mans de 1963, donde solo terminó uno y lo hizo en quinto lugar. 

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Esos cuatro coches de carreras vivieron vidas diferentes, aunque sus interiores fueron adaptados en los ochenta para uso en la carretera, una versión que en Bell han replicado. La única unidad con volante a la derecha acabó en Nueva York y se utilizó en 2010 para dar los primeros pasos de este modelo de las fotos.

Aunque todo "medio comenzó" hace una década, Bell reavivó el proyecto hace tres años encabezado por un hombre excepcionalmente talentoso (y excepcionalmente tatuado) llamado Elliot East. 

En cuanto al modelo, es único y no está a la venta. Es un banco de pruebas rodante y una demostración de las habilidades de restauración de la empresa, y del propio Elliot, una obra maestra para inspirar a aquellos que tienen un modelo abandonado en su colección y quieren devolverlo a su mejor nivel. 

¿Cuáles son las especificaciones?

El 330 LMB original lleva un V12 de 4,0 litros con lubricación por cárter seco que produce 390 CV y 406 Nm e impulsa las ruedas traseras a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades y un diferencial de deslizamiento limitado. Con solo 950 kilos, se permite el lujo de alcanzar los 281 km/h.

Como no puede ser de otro modo, el V12 es uno de los elementos más destacados del LMB. pero también hay que prestar atención al trabajo que se llevó a cabo para pasar del bloque original de tres litros al nuevo, que es un 4.0 con 100 CV adicionales.

Más detalles: Bell consideró que los cierres de ventanas disponibles no eran lo suficientemente buenos, por lo que hizo los suyos propios, para lo que emplearon todo un año en hacerlo como querían. Las ventanillas en sí mismas son de Perspex y tuvieron que ser rehechas dentro de sus marcos, ya que los repuestos simplemente no existen. 

También es posible que hayas notado que las ventanas traseras también son asimétricas: es para acomodar el depósito de aceite.

¿Y cómo se conduce?

Iré al grano: es mágico. Sobre todo porque la caja de cambios, a diferencia de las originales, tiene cinco velocidades en lugar de cuatro y además todas las marchas están sincronizadas, lo que marca la diferencia para que sea un vehículo incluso apto para conducir todos los días.

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Y es que por ejemplo no hay necesidad de hacer doble embrague. El pequeño asiento parece demasiado corto en la parte posterior para soportar completamente una talla media, pero al menos mantiene tu trasero bien sujeto y las caderas en su lugar como lo hacen pocos bacquets modernos. Está fijo y para alguien de más de 1,80 metros, presionar el embrague hasta el final requiere cierto contorsionismo.

Sin embargo, su accionamiento en sí es liviano como el de coche automóvil moderno. Al soltar el pedal, engancha muy al final, por lo que me inicio la prueba del 330 LMB con un sonoro subidón de revoluciones. Sin embargo, tiene tanto par en la parte baja que ayuda a ir cogiendo confianza en el coche.

¿Y cómo de rápido llega esa confianza?

Diez minutos, y si llega. Se conduce bien, tiene mucho más 'grip' de lo que podrías esperar de un modelo de este tipo y los frenos son simplemente maravillosos. Replican los originales y se acercan al nivel de  potencia que esperarías de un modelo moderno; un testimonio de lo adelantados que estaban los Ferrari de las carreras de resistencia de los años sesenta.

La dirección tiene un mejor radio de giro de lo que esperarías y es sorprendentemente ligera a bajas velocidades. Es en las curvas más cerradas y en rotondas donde necesitas hacer un poco más de fuerza, e imagino que si subes un puerto de montaña, llegarás a la cima cansado... pero feliz.

Los frenos replican los originales y se acercan al nivel de  potencia que esperarías de un modelo moderno

Me han impuesto un régimen máximo de 6.000 rpm (llegará fácilmente a los 7.000, pero hoy estoy limitado) y subir hasta ahí es divertido sin llegar a ser frenético. Y, por supuesto, suena absolutamente fantástico, con un motor de voz más profunda y mecánica que los V12 de hoy en día. 

Estira la segunda, la tercera y un poco la cuarta y te acercarás a las curvas con más velocidad de la que quizás esperabas. Es un rendimiento utilizable en la carretera, aunque es suficiente para meterte en problemas. Bien.

Entonces, ¿cuál es el veredicto?

Creo que con este coche te sentirás más inclinado a hacer un viaje tranquilo a Le Mans que una vuelta a los orígenes. Disfrutas de una visibilidad asombrosa, lo que hace que este deportivo increíblemente valioso sea fácil de ubicar, incluso en el centro de cualquier ciudad repleta de coches. 

De todos modos, la gente tiende a dejarte pasar, mostrándote el tipo de cortesía que un propietario de un 812 Superfast probablemente jamás va a obtener.

En definitiva, es una experiencia de conducción deliciosa. El 330 LMB requiere un esfuerzo adicional si lo comparas con cualquier superdeportivo moderno, pero es absolutamente inolvidable y además cuenta con la capacidad de uso suficiente para hacer que el tráfico de los martes por la mañana sea claramente anodino... Incluso con Elliot en el asiento del pasajero mientras yo conduzco el objeto al que ha dedicado innumerables horas de su vida.

Logo Ferrari 330 LMB

¿Y para terminar?

Un detalle de los que siempre gustan: las insignias de la Scuderia en los flancos del 330 LMB fueron pintadas a mano por un conocido de Elliot. Sería muy posible perder una tarde simplemente contemplando sus pinceladas. El LMB número cinco puede ser un coche difícil de encasillar, pero es tremendamente fácil enamorarse de él.

Una prueba original de Stephen Dobie con fotos de Mark Riccioni y Tim Scott

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