La verdadera historia del Renault Clio Sport RS16: el super Clio

Nos metemos entre bastidores con el Clio Sport RS16, el Renault más rápido de todos los tiempos.

El Renault Clio Sport RS16 “es un súper Clio. Tiene el ADN del coche de calle, pero su actitud va mucho más lejos”. Son las palabras de Patrice Ratti, jefe de Renault Sport, describiendo su última creación.

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Super Clio quizá suena a un caduco certamen para los masacrados vehículos de la Copa que hubo en circuitos, pero en realidad es una buena manera de definir el boxeador de peso wélter con pasos de rueda ensanchados que tienes ante ti en estas fotos.

“Super” es porque, en teoría, se trata del modelo más rápido en la historia de Renault. Puede establecer un nuevo récord en Nürburgring entre los automóviles de tracción delantera, si la marca decide llevarlo allí. Y si llega a la producción, será uno de los compactos deportivos más excepcionales y más caros.

“Clio”, porque… bueno, es lo que es. La carrocería de cinco puertas te será familiar, mientras que el motor y transmisión permanecen en la parte frontal. Quizá hayas leído ya todas las claves sobre el Renault Clio Sport RS16, pero, para refrescarte la memoria, la modificación principal respecto al tibio Clio RS ha sido un trasplante de corazón. El donante es el salvaje Mégane 275 Trophy R, lo que da al monísimo hermanito pequeño 275 CV encerrados en un motor 2.0 turbo, asociado a una caja manual. Sí, amigos, después de tres años de plegarias, Renault nos ha vuelto a presentar un Clio RS con palanca de cambios.

Renault Clio Sport RS16, 20

Estamos ante el producto final de cinco meses de desarrollo a velocidad endiablada gracias a un equipo de trabajo especial, reducido, liderado por Ratti. Oficialmente, es un concept que celebra los 40 años de Renault Sport, pero, después de pasar un tiempo con sus creadores, sospechamos que es mucho más que eso. Se han llevado a cabo pruebas de choque con versiones con el volante a la izquierda y a la derecha. No haces esa clase de cosas si un vehículo no va a estar en un concesionario. 

“Dijimos: ‘Vamos a fabricar un coche que podamos homologar”, explica Ratti, “¡un regreso a los modelos locos!”. Éstos, concretamente, se reparten por toda la historia de Renault, siendo el 5 Turbo y el Clio V6, con motor central y propulsión trasera, los más tronados de todos ellos. Ummm… quizá algunos estarán decepcionados al ver que el RS16 no tiene esta configuración.

“Jugamos con la idea de poner la mecánica atrás, pero habría añadido kilos al conjunto sin mejorar el vehículo”, asegura Ratti. “Queremos un automóvil que marque 1.200 kg en la báscula. El Clio V6 superaba los 1.400”, añade.

Mantener el peso de este coche deportivo a raya no ha sido sencillo (hay una batería de ión-litio diminuta y se han tirado al contenedor los asientos traseros y el aire acondicionado), pero conseguir que el grupo mecánico funcionase ha resultado más difícil todavía. Como en un trasplante de órganos, un cambio de motor no es tan simple como sacarlo de un capó y encajarlo en otro.

Nos regalan una visita guiada por las tripas del Clio Sport RS16 en una guarida secreta dentro de la sede de Renault Sport, en Les Ulis (Francia, ¿dónde si no?). El exterior del edificio es muy soso, pero el interior es la Meca para los amantes de los compactos deportivos y la ingeniería.

No te pierdas la prueba del Renault Clio RS16

Lo primero que notas es el estilo del RS16. Se ha diseñado a propósito más musculoso que descaradamente atractivo, dando la apariencia de que está inflado y listo para pelear, como un Ford Focus RS MKII. Es 60 mm más ancho que un Clio RS normal, algo vital para incrementar su agarre. La carrocería tenia que seguir este aumento en las cotas, pero, para conservar el peso y las dificultades al mínimo (cinco meses no es mucho tiempo, la verdad), los nuevos añadidos y alerones son meras extensiones de los que existen de serie, realizadas en un compuesto de fibra.

Esa parte fue fácil, entonces. La amortiguación es más compleja. La trasera se ha extraído del Renault Clio R3T de rallys, pero la delantera es una mezcla de la del Mégane 275 y la del Clio RS de 2009. Este último está ampliamente reconocido como el Clio más alucinante de todos los tiempos; cuando preguntamos cómo son viables aquí las piezas de un vehículo de 200 CV, nos cuentan que los montantes de la suspensión del RS MKIII fueron diseñados en su momento con una medida mayor de la necesaria, ya que siempre tuvieron en mente una versión más potente. Algo que nunca ocurrió.

Echa un vistazo al Renault Clio 2016

Así, parece que la siguiente generación del modelo no fue construida con estas tolerancias: sujetando su motor, que presume de par, hay un elemento de la Renault Kangoo. La electrónica fue lo peor. Hacer que un Clio de última hornada hable a los componentes de un Mégane que está terminando su ciclo de vida fue el mayor obstáculo de todo el desarrollo. Pero… ¡buenas noticias! Dacia estaba ahí para solucionar el problema. No es coña.

Por supuesto, todo esto son los preliminares. Un coche deportivo como éste, hasta las cejas de esteroides, no es para hablar maravillas sobre él, es para conducirlo. De momento, hemos sido privilegiados con unas vueltas en el asiento del acompañante al lado de David Praschl, el piloto encargado de echar horas y más horas en el campo de pruebas de Renault, Aubevoye.

Renault Clio Sport RS16, 19

“Si tuviera que comparar el Clio RS16 con el Mégane 275 Trophy R, diría que hay menos inercias en el primero. Tiene sentido, ya que es más compacto. Así, es más sencillo para cualquier conductor hacerse con el control”, nos cuenta.

Desde el otro lado del habitáculo, sin embargo, parece una cosa muy seria. Es despiadadamente rápido, una sensación a la que ayuda un sistema launch control y exagerada por un escape Akrapovic totalmente ronco; su sonido no se camufla tras los inexistentes asientos traseros…

Y se presenta como estable hasta lo superlativo. En los giros lentos, no hay nada aparte de una tracción absoluta, incluso en esta unidad de pruebas, un muleto dulcificado con toda clase de niñeras electrónicas. El diferencial de deslizamiento limitado del Mégane, un traspaso sencillo de un modelo a otro, actúa con la magia de siempre.

El sobreviraje sólo llega en las curvas rápidas, de cuarta, cuando Praschl provoca el coche levantando el pie del acelerador. Mientras lo hace, se adapta al deslizamiento, en vez de intentar corregirlo. Es un vehículo que trabaja en un plano muy distinto al del famoso botón-especial-para-derrapar del Ford Focus RS.

Es una cuestión que planteamos ante Antoine Frey, ingeniero de Dinámica en Renault Sport. ¿Será divertido? “Nuestra meta es estar cerca o mejorar el Mégane”, nos comenta. “Queremos menos vaivén y que sea rápido en un circuito. Pero el conjunto es más entretenido. Añadir agarre es bueno, aunque, si te pasas, puedes lastrar la agilidad. Y no buscamos que sea demasiado radical; debe tener una actuación más que aceptable en las carreteras bacheadas, no únicamente en los trazados”, añade. Con los amortiguadores ajustables del Trophy R, sin embargo, el conductor podrá adaptar el comportamiento del vehículo a su gusto… y a su talento.

Todo esto, si el Clio RS16 llega a fabricarse, claro. Es algo que acaba por convertirse en la pregunta más relevante para cualquier integrante del equipo con el que hablamos. La respuesta es indiscutible: la decisión es financiera y será tomada este verano.

Pero… Están las pruebas de choque a las que aludíamos antes. La viabilidad de encajar el RS16 en las líneas de montaje de Dieppe, donde se produce el Clio RS, ya ha sido estudiada. Los números (de 200 a 300) y los precios (de 40.000 a 45.000 euros) han sido abiertamente discutidos. Y cuando interrogamos sobre la formación de diez personas que hay tras el coche, Ratti nos dice que “los chicos de compras y producción han estado involucrados desde el principio para asesorarnos constantemente sobre la posibilidad de llevarlo a los concesionarios”. Lo que queráis, amigos, pero si no aparece una edición limitada del Clio RS16, me comeré mi casco.

Lo que nos lleva a la siguiente pregunta más relevante. ¿Cuánto más rápido es que el Mégane, un modelo que llegó a marcar un récord en Nürburgring, nada menos? “No hay planes para ir al Infierno Verde, no nos lo han pedido”, dice Frey. Pero nos da la sensación de que la respuesta ha sido demasiado inmediata y bien ensayada. Desde nuestra visita, además, Volkswagen ha situado coches por debajo de 7:50 en Nordschleife.

Renault estaría loca si no preparase un regreso al circuito germano con el objetivo de rebajar en seis o siete segundos el tiempo del Mégane Trophy R; así minaría el reinado del Golf Clubsport S. Una pista de que en la marca del rombo no son bobos llega cuando Prasch explica las pruebas dinámicas llevadas a cabo en Aubevoye.

“Elegimos una ruta que combinaba todo tipo de dificultades: una sección irregular con baches para trabajar en la verticalidad, curvas amplias para probar el agarre, una horquilla para examinar la tracción, etc. Incluso usamos el anillo de velocidad con el fin de estudiar la estabilidad a más de 200 km/h”, nos explica.

Hay un circuito en el que todo eso importa. Uno en el que 40 kilos de fuerza aerodinámica a 200 km/h, la cifra para el alerón de coche de carreras que lleva el Renault Clio Sport RS16, es mucho más que un dato que sirve para cerrarle la boca a tu cuñado. Si vas a llamar a algo súper Clio, necesita un distintivo de honor. Y en el mundo de los compactos con tracción delantera, no hay ninguno que se respete más que el que te da una vuelta de récord en Nürburgring.

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