Vídeo: Lando Norris se queda sin su Ferrari F40 tras un aparatoso accidente. No conducía él...

El superdeportivo acabó estrellándose contra un guardarraíl y, tras el trombo, prosiguió la marcha unos segundos. Parece que quien conducía era un amigo del piloto.
En tan sólo cuestión de segundos, un accidente puede dejarte sin coche (o sin vida, que no es el caso). Y es que para pilotar un Ferrari F40 valorado en más de dos millones de euros, hay que tener nociones de cómo reacciona un superdeportivo así. En este caso, el cavallino del que te hablamos acabó empotrándose contra el guardarraíl del carril contrario a su marcha.
Por la matrícula, se sabe que este coche pertenece al piloto británico Lando Norris, pero no conducía él. Es atrevido pensar que con la experiencia de un piloto de F1 se pueda perder el control de esa manera y acabar destrozando tu propio coche.
Las redes sociales, que para estos casos se adelantan a la jugada, sobre todo con aquello de especular, dicen que el que conducía era un amigo suyo al que le había prestado el coche. Puestos a divagar, quizás la factura de la reparación sea más dolorosa que el propio accidente en sí porque hablamos de uno los superdeportivos más valorados del planeta.
El vídeo completo dura siete segundos. Ya sabemos que un F40 es difícil de ver y quizás por eso quiso grabarlo el conductor que iba detrás del Ferrari. La carretera estaba mojada por la lluvia y quizás por el sobreviraje, el coche da un coletazo e interrumpe la dirección que llevaba, que no era otra que en línea recta.
Una vez trata de corregirlo, pierde el control por completo. Primero cruza hacia el carril contrario (por el que se acercaba otro coche y que finalmente no tocó) y acaba rodando como una peonza marchándose hacia el arcén izquierdo, golpeando un guardarraíl con el culo y quedándose en dirección contraria en el mismo carril. La persona que grababa el vídeo se paró y frenó de golpe.
A pesar de lo aparatoso del accidente, la parte delantera del F40 parece no tener daños, por lo que el eje es probable que no haya sido dañado. Lo que sí tendrá que ser reparado por completo es su retaguardia, que perdió el paragolpes trasero por el fuerte impacto.
Aun así, el conductor siguió la marcha a los pocos segundos del incidente, aunque sólo lo hizo unos segundos para parar el vehículo en una zona de seguridad. Para llevar a cabo esa maniobra, se pasa al carril contrario en un punto en el que había raya continua, con lo peligroso de esa acción.
A posteriori se ha sabido que el Ferrari siniestrado llevaba neumáticos de calle con una banda de rodadura que estaba en buenas condiciones (aunque ya sabemos que eso no es un indicador definitivo de su estado), por lo que, presuntamente, habría que descartar que las gomas hubieran sido las culpables de la pérdida de control.
En cambio, es muy posible que se de la circunstancia de que el conductor fuera novato o que desconociera cómo se conduce un superdeportivo de tracción trasera y potencia que hay que saber gestionar porque este vehículo en concreto no tiene los mecanismos de conducción inteligente de los modelos de hoy en día.
Respecto al coche siniestrado, se sabe que es de Norris por la matrícula, como ya hemos dicho, y porque al acabar la temporada de Fórmula 1, se vio al piloto británico con este coche aparcando en las inmediaciones del casino de Montecarlo, donde reside actualmente.