Pasar al contenido principal

¿Qué tiene un Hyundai Kona que no tenga un Kia Stonic?

Dos SUV compactos que deberían tener mucho en común. ¿Es así?

Las diferencias entre el Hyundai Kona y el Kia Stonic no deberían ser de peso: no hay que olvidar que Hyundai posee el 33% de las acciones de Kia y que, ambos fabricantes, comparten diversos elementos de sus coches, como algunos de los motores o detalles importantes del interior. El ahorro de costes parece evidente, pero Hyundai y Kia parece que todavía buscan conservar su esencia individual y una buena muestra de ello es el Hyundai Kona y el Kia Stonic, dos SUV-B que deberían ser gemelos pero que tienen notables diferencias.

Uno de sus mayores rivales es español... y se llama Seat Arona

Quizás la diferencia más relevante sea la plataforma sobre la que se asientan estos dos modelos. Hyundai es la marca fuerte en este matrimonio y la que lleva la voz cantante, por eso es el Hyundai Kona el encargado de estrenar una nueva plataforma que será utilizada próximamente en otros SUV-B del grupo. El Kia Stonic, por su parte, se conforma con la misma plataforma que utiliza el Kia Rio.

 

Vídeo: el Kia Stinger se atreve con el Circuito de Nürburgring

 

Esta sin duda es la gran diferencia entre otros modelos: no solo hace que el Hyundai Kona pueda lucir un comportamiento dinámico algo mejor, sino que hace que su futuro también sea más interesante al medio plazo: si los planes se cumplen, el Hyundai Kona contará con una versión 100% eléctrica el año que viene, ya que esta nueva plataforma sí permite una electrificación prácticamente total. En el Kia Stonic no está previsto, de momento.

Parece que aunque los dos son muy parecidos en tamaño y posicionamiento en el mercado -el Kona es apenas 2’5 cm más largo- el Hyundai se ha posicionado un pelo por encima del Kia en nuestro país. Y esto queda patente cuando echamos un vistazo a la gama de motores: en el Hyundai solamente están disponibles, de momento, dos gasolina de 120 y 177 CV, este último con la posibilidad de montar tracción integral y cambio automático de doble embrague.

En cambio, el Kia Stonic renuncia a la tracción integral y se conforma con esos 120 CV para su versión tope de gama, ofreciendo también una versión atmosférica de gasolina inferior de apenas 84 CV que se puede conseguir por 14.680 euros sin descuentos, casi 2.000 euros más barato que la versión del Kona más barata, con 120 CV, eso sí. 

 

 

En el apartado estético las diferencias entre el Hyundai Kona y el Kia Stonic también aparecen: si bien tanto el Kia como el Hyundai apuestan claramente por la personalización y por un diseño juvenil y desenfadado, los chicos de Hyundai han apostado por un diseño más potente y revolucionario, con pasos de rueda muy marcados y un diseño que sorprende. El Kia es algo más conservador en este apartado, aunque puede gustar más a aquellos que busquen una línea más sobria y, posiblemente, más benévola con el paso del tiempo.

En el interior, en cambio, los cambios son pocos: el Kona monta equipamiento tecnológico y de lujo que el Stonic no ofrece, como por ejemplo la carga inalámbrica del smartphone, el Head-Up Display a color o los asientos ventilados, elementos pocas veces vistos en este segmento y que el Kona sí puede montar. Ambos cuentan con una pantalla flotante en lo alto del salpicadero que destaca por su buena colocación y fácil lectura, aunque aquí el Hyundai también saca pecho: su pantalla es más grande, ocho pulgadas respecto a las siete que ofrece el Kia.

Parece claro que Hyundai es la marca que manda en este matrimonio y queda muy patente en la diferencia entre el Hyundai Kona y el Kia Stonic. Ambos modelos parecen casi lo mismo pero eso no es del todo cierto: hay más diferencias de las que pueden parecer. El Hyundai Kona tiene una plataforma más moderna, un equipamiento más generoso y en un futuro contará con una gama de motores más interesante. El Kia Stonic apuesta por su sencillez y por un precio muy atractivo: también por un diseño quizás algo más conservador pero muy atractivo y por una gran capacidad de personalización.

Lecturas recomendadas