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Indestructible: ¡un motor hecho para durar 200 años!

Motor indestructible
Este motor hecho para durar 200 años alimentó a uno de los coches más fiables de la historia.

Dicen que los coches de ahora no son como los de antes, y que aquellos maravillosos ochenta y noventa nos regalaron coches muy fiables capaces de recorrer más de medio millón de kilómetros sin despeinarse. En parte, quien haga tal afirmación tiene razón, pues muchos de esos rudimentarios modelos que de poca tecnología iban dispuestos, sobreviven tantas décadas después en su voraz e insaciable apetito de kilómetros. Este motor hecho para durar 200 años alimentó a uno de los coches más fiables de la historia. ¿Quieres saber cuál es?

Mercedes-Benz W123, todo un mito

La Mercedes suele aparecer en las primeras posiciones en cuanto a fiabilidad mundial. A pesar de que en los últimos años, con su ofensiva en el segmento más juvenil, muchos hayan asegurado que ha perdido calidad, en sus más de cien años de historia encontramos varios ejemplos de fiabilidad y dureza. De entre ellos destaca el Mercedes-Benz W123, un coche que aún sirve de taxi para muchos viajeros de todo el mundo.

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El Mercedes W123 llegaba al mercado en 1975. La berlina de la estrella se situaba en el segmento E, luchando en la misma posición que el Mercedes Clase E actual. Este modelo jubilaba a otro nombre propio de la compañía, el Mercedes W114/W115, otro de esos coches que muchos veteranos conductores no han podido olvidar.

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Esta generación de la berlina media de Mercedes sirvió para que, entre otras cosas, los coches nuevos de entonces estuvieran más comprometidos con la seguridad, tanto activa como pasiva. Este sedán fue muy innovador en este sentido y este gran avance lo combinó con una gama mecánica a la altura, en la que encontrábamos una versión que ha pasado a la historia, el Mercedes W123 240D.

El Mercedes W123 fue uno de esos coches que llevó a Mercedes a la excelencia en cuanto a calidad de producto y que supuso los pilares fundamentales de toda una generación de berlinas que han llegado hasta nuestros días. También supuso el comienzo de la era diésel en un segmento, el del lujo, que hasta la fecha era prácticamente exclusivo de los motores de gasolina.

Mercedes 240D

La versión 240D del Mercedes W123 es particularmente conocida por su fiabilidad. Esta variante montaba la mecánica diésel de cuatro cilindros y 2.4 litros que desarrollaba unos modestos 75 caballos de potencia. La facilidad para mantener este motor, unido al buen número de piezas disponibles y la durabilidad de estas mismas han convertido este motor en indestructible.

Es fácil ver muchas unidades de este modelo como taxi en Esauira, una ciudad portuaria y turística situada en la costa atlántica de Marruecos. En esta ciudad es muy conocida la historia de Mohamed El Bacha, el cual conduce su Mercedes 240D desde hace más de 40 años recorriendo una media de 500 kilómetros al día, aunque en este caso se trata de un Mercedes W115.

Uno de los propietarios del Mercedes 240D en su generación W123 más orgullosos que conocemos es conocido con el apodo de “Dominguito”, y aunque no lo creáis consiguió recorrer casi 4 millones de kilómetros con su 240D. La unidad fue comprada en el año 1988 y hasta 2008 estuvo en funcionamiento con únicamente los mantenimientos regulares. Entonces fue revisado por completo y puesto al día, unos cuidados que le llevaron a superar los cinco millones de kilómetros.

Un motor inmortal

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Los motores diésel del Mercedes W123 siguen siendo considerados a día de hoy como los mejores motores diésel que ha fabricado Mercedes en su historia, así como uno de los propulsores más duros y fiables de todos los tiempos. El Mercedes 240D se caracterizaba por su aspiración atmosférica y por unas prestaciones bastante discretas.

Aceleraba de cero a cien en 22 segundos, mientras que su velocidad máxima era de solo 143 kilómetros por hora. El consumo medio se fijó en los 8,9 litros a los cien, una cifra realmente buena para tratarse de finales de los 80, aunque no estaba lejos de las versiones gasolina: el Mercedes W123 200 era capaz de consumir 10,2 litros con sus 109 CV y unas prestaciones mucho mejores.

En 1981 se lanzó el Mercedes 300D Turbodiésel, el primer diésel sobrealimentado de Mercedes que mejoraba notablemente las prestaciones sin que el consumo se viese muy mermado. El Mercedes 300TD alcanzaba los 125 CV y una gran cifra de par de 250 Nm: aceleraba en 15 segundos hasta los 100 km/h y su consumo medio era de 9,8 litros a los cien.

El Mercedes 300TD también es considerado como uno de los motores diésel más fiables, aunque el 240D, al no contar con turbo y por lo tanto con menos piezas que puedan fallar, era todavía más robusto. Mercedes convenció y hoy en día estos W123 diésel son auténticas reliquias de museo, muchas de ellas con 7 cifras en su odómetro. ¡Toda una referencia de calidad y fiabilidad!

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