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Opinión: ¿a quién demonios van dirigidos los pick-up?

Se nos va de las manos, ¿eh? Se nos va de las manos.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Mercedes Clase X

Por muchos años que lleve trabajando en este sector y por mucho que trate de empatizar con todo tipo de públicos, sigo sin comprender del todo bien cómo funciona el mercado. Después de la fiebre incontrolable de los malditos SUV -que se está llevando por delante a las carrocerías familiares y también a los monovolúmenes-, ahora parece que los fabricantes quieren colocar con calzador darle un empujón a un nuevo tipo de vehículos todavía más incomprensibles para el ciudadano de a pie: los pick-up.

¿Nuevos? Vale, probablemente si estabas bebiendo algo ahora mismo lo hayas escupido sobre el dispositivo desde el que me estés leyendo, pero en realidad tiene algo de sentido. ¿Qué han sido durante años los pick-up? Una excelente herramienta de trabajo para quienes necesitaban un compañero fiel y con tragaderas a la hora de moverse por el campo, una zona en construcción... u otra en destrucción. Por eso eran vehículos espartanos, duros, habitualmente poco agraciados y con menos concesiones al lujo que una boda celebrada en un McDonalds.

Pues todo eso, amigos y amigas, está cambiando. Y para muestra, un botón: la imagen que ilustra esta retahíla de improperios este análisis del mercado no es otra que una del nuevo Mercedes Clase X, la propuesta del fabricante alemán de la estrella para satisfacer a clientes que buscan... que buscan... ¿qué buscan quienes podrían estar interesados en comprar un pick-up así? ¿Por qué demonios una fotografía del coche está tomada en medio de la ciudad?

Cuando hace algún tiempo -siete años ya, concretamente- apareció en el mercado el Volkswagen Amarok, no pude evitar pensar que los de Wolfsburgo se iban a dar una bofetada de proporciones tan elefantiásicas como su última abominación creación. Y el tiempo me ha puesto en mi sitio: no sólo el modelo ha funcionado bien, sino que sirvió para sentar un precedente entre sus competidores. Había que refinar los pick-up para llegar a un abanico de público más amplio. Y mi pregunta es: ¿de verdad era necesario hacer algo así? ¿Es que la voracidad a la hora de engordar las cifras de ventas justifica cualquier hibridación entre distintos tipos de automóviles? 

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Lo preocupante es que este problema en realidad irá mucho más allá en unos años. ¿Recuerdas la época en la que podías acudir a un buen número de marcas a comprar un capaz todoterreno? Piensa en hacer lo mismo ahora. ¿Cuántas quedan? Sí, entiendo que ahora mismo tus ojos estén empañados por las lágrimas: la moda SUV ha barrido del escenario a los TT más tradicionales y divertidos -como el Suzuki Jimny, que todavía resiste pero no sabemos durante cuánto- para sustituirlos por otros bastante más descafeinados que, en el mejor de los casos, sirven para darse un paseo de vez en cuando por fuera de lo negro. Y con diferenciales electrónicos, por supuesto. Ahora piensa en nuestros amados pick-up. La Clase X de Mercedes ya puede comprarse con neumáticos de poco perfil y, en su versión más simple, tiene sólo un eje motriz. ¡Sólo un eje motriz, por el amor de Peterhansel! Pero podemos estar tranquilos: en breve llegará una variante con un motor muy brioso de 258 CV, tracción integral y modo Sport. Modo Sport. En un pick-up. 

No quiero ahondar más en el tema porque ya he destrozado cuatro teclados a puñetazos mientras escribía este artículo, así que, en su lugar, me gustaría conocer tu opinión. Como siempre, estaremos expectantes esperándote en nuestras redes sociales. Y también en el parque de los patos. Estamos hablando con el ayuntamiento para que nos deje instalar allí un cuadrilátero de obra. Por el momento, las negociaciones marchan bien...

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