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Viejas glorias: el primer Mini

¿Acaso hay alguien en este planeta que no sea capaz de reconocerlo?

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez

Cuando el griego Alexander Issigonis, un apasionado de la tecnología y las máquinas, comenzó a trabajar en Morris Motor en 1936 no esperaba ser el padre del primer Mini, una de las viejas glorias que más nos gustan, por lo que hubo que esperar a 1941 para que comenzara a dar forma a esto a través de su proyecto ‘Mosquito’. 

Este sería la base del primer antecesor del nuevo Mini 2018, a través un coche de cuatro plazas compacto, ideal para la posguerra, y cuyo primer prototipo estaría listo en 1948 bajo el nombre de Morris Minor. Pero habría que esperar un poco más para la llegada del modelo definitivo… Concretamente, hasta 1952, cuando se fusionaron Morris y Austin Motor y formaron British Motor Corporation (BMC).

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Allí, Issigonis, tras haber estado ausente en la compañía durante tres años, se involucró en intentar desarrollar un coche para cada uno de los segmentos: pequeño, mediano y de lujo. El primero de ellos, el Classic Mini, llegó en 1959, le siguió el Morris 1100 de cuatro puertas en el segmento intermedio y en 1964, vio la luz el espacioso Austin 1800. 

Por tanto, el verdadero nacimiento de la familia Mini se produciría en los años sesenta -aunque no fue hasta finales del decenio cuando vimos el primer emblema Mini- cuando aterrizó en el mercado el Cooper, por encargo de John Cooper, amigo de Issigonis y diseñador y fabricante de coches de rally y Fórmula 1. La base de este modelo era el primer Mini clásico y tenía 55 CV y 997 cc. Sin embargo, tuvo tanto éxito que en 1963 llegó una versión más potente, el Mini Cooper S, con 70 CV y servofreno. 

Un nuevo modelo vería la luz en 1964 de la mano de BMW, el Mini Moke, un coche que no incorporaba techo y que tenía cuatro plazas. ¿Exitoso? Desde luego. El primer Mini número un millón salió de las líneas de producción de la compañía a mediados de la década y rápidamente vieron la necesidad de seguir evolucionando el modelo.

 

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De esta manera, llegó el Clubman, con un motor más potente de 38 CV y el Mini Cooper también es sustituido por el Mini 175GT, con un propulsor de 59 CV. Por aquel entonces ya no hablábamos de Austin Mini y Morris Mini-Minor, sino de una sola entidad.  El éxito de Mini continuaría en los años setenta pero entre 1980 y 1983 se cesaría la producción de versiones Clubman, Estate y Van.

De esta manera, queda solo el primer Mini, con un motor de 40 CV y 1.000 cc. Ya para los años noventa regresaría, de la mano de Rover Group, el Mini Cooper, pero claro… por aquel entonces, con medidas más estrictas en cuanto a las emisiones de gases, hay que poner fin al motor de 1.000 cc, que es sustituido por el propulsor de inyección de 1.275 cc que estaría presente hasta que, de manera oficial en el año 2000, se dejara de producir el Classic Mini, tras una larga historia de éxitos y 5.300.000 millones de unidades fabricadas. 

Hoy en día, la historia de Mini sigue más viva que nunca gracias a BMW, que comenzó en 2001 a escribir un nuevo capítulo en la historia de Mini, con nuevos y excitantes modelos; sin embargo, siempre habrá uno que será el mítico: el primer Mini. Todavía puedes tener la suerte de encontrar uno de los primeros Mini a subasta. ¡Presta atención!

 

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