Pasar al contenido principal

Aspark Owl: el deportivo eléctrico que te partirá el cuello al acelerar

De 0 a 100 en menos de 2 segundos. ¡Don't panic!

Imagen de perfil de Redacción Top Gear
deportivo electrico lujo locura aceleracion salvaje

Como sabrás si echaste un vistazo a nuestro especial del Salón de Frankfurt 2017 (si no lo has hecho, no sabemos a qué estás esperando), este año llegó un invitado muy especial, ya que se presentó el Mercedes-AMG Project One, un hiperdeportivo con motor de F1 que reescribirá las capacidades de los vehículos de producción, como recuerdan en Carbuzz. Y los creadores del Aspark Owl quieren lo mismo para su coche eléctrico, que lleva en desarrollo desde 2014 y que también debuta en la muestra germana. Hablar es gratis, desde luego. Pero si cumplen sus objetivos... Agárrense los machos, señores fabricantes.

 

 

Te interesa: las novedades del Salón de Ginebra 2018

Hasta hoy no se conocían muchos detalles de este superdeportivo eléctrico, pero el vídeo que tienes sobre estas líneas te va a dejar muy claras las intenciones del Aspark Owl: ¡romper cervicales! Su objetivo es convertirse en el coche más rápido del mercado, capaz de acelerar de cero a cien en menos de dos segundos: en las imágenes se puede ver cómo lo consigue en 1,9 segundos. ¡Qué barbaridad! De esta manera, esta bestia promete humillar al Dodge Challenger SRT Demon, actual poseedor del récord de velocidad en un coche de producción, con 2,3 segundos para llegar a los 100 km/h desde parado. Los propulsores eléctricos del Owl, con todo el par disponible desde el primer momento, y unas formas que cortarán el viento hacen muy posible que su meta no sea sólo palabrería cuando termine su desarrollo.

¿Qué encontramos bajo la afilada carrocería de fibra de carbono de esta bestia? Pues dos motores eléctricos de 40 kW capaces de producir 429 CV y 763 Nm de par, enviados a las cuatro ruedas, ya que es de suponer que cada uno de los motores muevan ejes diferentes. Reconozco que 429 CV no es una cifra que resulte abrumadora, especialmente en un mundo con coches como el Bugatti Chiron y sus 1.500 CV. No obstante, aquí el peso es clave: los ingenieros japoneses encargados del proyecto han conseguido un peso final de solo 861 kg, ¡sí, en un coche eléctrico!

 

 

El resultado es una aceleración de cero a cien descomunal, brutal, salvaje: menos de dos segundos asegurados, aunque algunas fuentes hablan incluso de 1,6 segundos. Una patada que puede terminar con un esguince cervical. ¿Cómo habrán conseguido un peso tan bajo en un coche eléctrico? Pues prescindiendo de todo lo prescindible y apostando por materiales ligeros, como el magnesio para las llantas o la fibra de carbono para toda la carrocería, y por unas baterías que a buen seguro no creo que permitan una gran autonomía. ¿Pero a quién le importa la autonomía cuando hablamos de un récord como este?

La aerodinámica también es clave en su desarrollo, con un diseño muy afilado y ausencia de elementos discordantes como los retrovisores, probablemente sustituidos por pequeñas cámaras. El enorme alerón trasero y los diferentes huecos a lo largo de su carrocería se encargan de generar el suficiente downforce para mantener a esta bestia bien pegada al suelo.

Lecturas recomendadas

Lo último en Top Gear