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Estos frenos de titanio de Bugatti, impresos en 3D, cambiarán el mundo

Un pequeño paso para una marca, un gran paso para el futuro de la industria.

tecnologia innovación freno pinza

Es incuestionable el futuro de las impresoras 3D: parece que en los próximos años, estas pequeñas herramientas podrán imprimir desde una sartén hasta un pulmón perfectamente utilizable para un transplante. Sin duda, la impresión de tejidos y órganos humanos es una de las aplicaciones más prometedores, pero en la industria del automóvil, las impresoras 3D también tienen un gran futuro por delante: hace unas semanas vimos cómo Mini ofrecerá piezas individuales y exclusivas producidas con tecnología de impresión 3D. Hoy Bugatti lo lleva a un nuevo nivel con unas pinzas de freno producidas en titanio con una impresora 3D. ¡Alucinante!

 

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La impresión con 3D funciona mediante la técnica de adición. Se van interponiendo capas, una tras una, como una impresora colocando la tinta en un folio, para crear un objeto en tres dimensiones. Esto es relativamente sencillo con materiales fácilmente moldeables como el plástico, pero: ¿cómo se puede hacer con uno de los materiales más duros que existen? Precisamente, el titanio no es muy utilizado en la industria por su gran dificultad de uso, una industrialización cuyo coste es demasiado elevado en comparación con otros materiales ligeros como el aluminio o la fibra de carbono.

Pero la llegada de esta impresora 3D de titanio promete cambiarlo todo y podría poner a este material super ligero y resistente en lo más alto en la industria del automóvil, especialmente en los deportivos de alta gama con una necesidad imperiosa de ponerse a dieta. El Bugatti Chiron es un buen ejemplo. Lo primero que debes saber es que estos frenos de Bugatti son los más grandes jamás producidos, con 41 cm de largo, 21 cm de ancho y casi 14 centímetros de alto. Realmente, no están producidos de titanio puro, sino de una aleación ultra ligera y ultra resistente formada por titanio-aluminio-vanadium. El resultado es evidente y las cifras salen solas: pesa 2,9 kilos, dos kilos menos que las pinzas de freno que utiliza el Bugatti Chiron, fabricadas en aluminio forjado. ¡Casi la mitad!

 

 

¿Cómo es posible imprimir uno de los materiales más duros del planeta? La técnica utilizada, desarrollada en conjunto con el centro técnico de la Universidad de Tecnología de Hamburgo, es una pasada. La impresora 3D de Bugatti se encarga de depositar el titanio en polvo siguiendo el molde virtual del freno. Este polvo se va depositando y cuatro láseres de 400 vatios se encargan de fundirlo para crear el material final. Capa a capa, láser a láser, cada pinza necesita 45 horas de trabajo. ¿El coste de cada unidad? Demasiado alto y absurdo para entrar en este tema.

Bugatti ha desarrollado una tecnología con unas posibilidades espectaculares: se podría fabricar de todo con ella, desde las llantas en materiales ultraligeros hasta la culata del motor e innumerables piezas pequeñas que suman muchos kilos. La tecnología está sobre la mesa, ahora lo que se necesita es industrializarla y mejorar la economía de escala en la materia, haciendo que su coste unitario, poco a poco, pueda ir bajando. Bugatti ya ha hablado sobre el futuro de esta tecnología: será el primero en aplicarlo en el Grupo Volkswagen, para ir llegando al resto de marcas con el paso del tiempo, especialmente para Lamborghini o Bentley. Piénsalo: Bugatti siempre ha sido una ruina económica para el resto del grupo, pero tiene algo bueno, al poder desarrollar este tipo de tecnologías súper caras. Total, alguien que se gasta tres millones de euros en un Chiron no le importará pagar algunos miles de euros más por tener las pinzas de freno más avanzadas del mundo. ¿No te parece? 

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