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Vídeo ¡Dos dragsters explotan a la vez en plena carrera!

No has visto nada igual en tu vida.

Imagen de perfil de Miguel Lorente
Dos dragsters explotan a la vez en carrera

El mundo de las carreras de dragsters sigue dando sorprendentes imágenes y situaciones. Cierto es que no estamos muy acostumbrados a estos duelo y esto hace que, a veces, imágenes tan brutales como las que ocurrieron en la pista de Gainesville Raceway, en el estado Florida nos dejen atónitos.

Los participantes de estos Funny cars, Robert Hight en su Chevrolet Camaro SS y Matt Hagan con el en su Dodge Charger R/T tenían  todo listo para exprimir los más de 10.000 CV de sus vehículos. Los semáforos estaban en rojo hasta que ¡LUZ VERDE Y PIE A TABLA! Los motores llegaban a sus máximo cuando, poco después de que se llegaran ni seis segundos, el dragster de Hight, literalmente, explotaba y, mientras los espectadores se encogían, instantes después el de Hagan hacía lo propio.

Te gustan las carreras de coches y lo sabemos... ¡aunque sean coches de juguete!

Los dos coches, literalmente, explotaron y quedaron fuera de control por unos momentos. Por suerte, los paracaidas y los propios pilotos, pudieron hacerse con los dos vehículos mientras una lluvia de piezas volaba encima de las cabezas de los que contemplaban la carrera.

Sin daños que lamentar.

Con ambos vehículos detenidos al final de la pista, la buena noticia es que tanto Matt Hagan como Robert Hight salían por su propio pie, como si no hubiera pasado nada, del interior de los monoplazas. Dedo pulgar en alto, anunciaban a los estupefactos espectadores de la prueba que estaban perfectamente.

No te puedes perder los tan espectaculares como escalofriantes segundos que duró este mano a mano.

Ya te habíamos traído un incidente similar donde se daba la explosión de un dragster también en plena carrera y la cámara on board recogía el momento, pero que de forma casi simultánea no se había dado antes.

Esta disciplina tan extrema y radical puede ofrecer espectáculo como duelos hasta, literalmente, el último milímetro donde los descomunales motores puede lanzar a estos ligeros vehículos de alrededor de 1.000 kg y, como os decíamos, unos 10.000 CV hasta velocidades estratosféricas, como el que, a nada más y nada menos que 486 km/h, chocaba contra un muro

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