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Prueba Lamborghini Aventador S: ¿tan solo un simple restyling?

El nuevo deportivo de Sant’Agata nos ha sorprendido, tú también debes saber por qué.

Imagen de perfil de Redacción Top Gear

La prueba del Lamborghini Aventador S que estás a punto de leer es importante: ¿sigue de V12 de Lamborghini en la cresta de la ola? ¿Mejoran las novedades que incorpora el brillante conjunto anterior? Cargarse un coche así es una presión constante con la que deben luchar los ingenieros de la marca, sería casi un delito. El Lamborghini Aventador S incorpora suficientes novedades como para que su manera de moverse cambie, notablemente, y para comprobar sus renovadas cualidades ya nos hemos puesto a sus mandos: ¡buen plan para una fría mañana de enero!

¿Qué tenemos aquí?

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Hace seis años que Lamborghini presentó el Aventador, el brillante sustituto del Lamborghini Murciélago. Durante este tiempo hemos conocido las versiones clásicas esperadas, el Lamborghini Aventador Roadster, con dos placas de fibra de carbono haciendo las funciones de techo provisional, y el maravilloso y brutal Lamborghini Aventador SV. Cómo no, también hemos conocido versiones especiales, limitadas, esas que provocan una rentabilidad tan alta como para que todas las marcas del sector se vuelvan locas con ellas.

Ahora bien, el Lamborghini Aventador S es mucho más que una versión, mucho más que una edición especial: se trata de una auténtica renovación que busca mejorar allí donde el Aventador había dejado algún resquicio de mejora. Vamos allá: el Aventador S, por ejemplo, mejora la mecánica, gracias principalmente a la modificación del sistema de distribución variable, consigue 40 CV extra, pero quizás lo más interesante es que ahora puede alcanzar las 8.500 vueltas. Más enérgico, más salvaje. Mola.

 

 

Pero hay más: la principal novedad del Lamborghini Aventador S es la incorporación del eje trasero direccional, un dispositivo con un objetivo muy claro: conseguir una mayor agilidad en curvas, una mayor precisión al volante. La nueva suspensión también se ha recalibrado, especialmente debido a la modificación del eje trasero. El peso se mantiene intacto: el nuevo sistema de dirección en el eje trasero añade seis kilos al conjunto, pero el nuevo escape triangular quita seis kilos, así que la cosa se queda igual.

Por supuesto, las novedades estéticas son también protagonistas en este restyling, con un frontal completamente renovado que, además de modernizar su aspecto, también supone una serie de mejoras aerodinámicas: mejora el downforce en el eje delantero y la circulación del aire, enviando ahora un flujo de aire optimizado a los nuevos frenos de 400 mm. Lo dicho: una serie de cambios importantes que podrían modificar de manera notable el comportamiento del coche. En esta prueba del Lamborghini Aventador S vamos a comprobar si las mejoras son eso, mejoras.

¿Cómo se comporta?

Este no es el Lamborghini Aventador que conocíamos hasta ahora. Hasta ahora, era un coche brutal, con un chasis muy rígido, dominado por la mecánica y ligeramente pesado. Tras la prueba del Lamborghini Aventador S se puede decir que es un coche nuevo: la agilidad, la dirección, el equilibrio de pesos, la integración de todos los sistemas. La mejora es muy relevante. Centrado en el nuevo sistema 4WS, o cuatro ruedas directrices, este modifica completamente el carácter del coche: a baja velocidad, el efecto es como si se cargara 50 cm de batalla, a alta velocidad es como si la batalla encogiese por obra y gracia del espíritu santo 70 cm.

¿Se nota? Y tanto. La diferencia en la prueba del slalom es crucial para entender el comportamiento de este coche: donde el anterior Aventador está a apunto de alcanzar los límites, exhausto, el nuevo Lamborghini Aventador S se muestra mucho más suelto, más ágil, más eficaz. La estabilidad mejora, tu confianza con el coche también. Eso sí, hoy tenemos la mala suerte de rodar en mojado y aquí el Aventador S subvira en la entrada de algunas curvas: creo que si entras a fondo, a contrario de lo que ocurre con el Ferrari F12tdf, el Aventador S intentará buscar la cuneta con el morro con demasiada insistencia. 

 

 

El nuevo Lamborghini Aventador cuenta también con una dirección renovada, con asistencia variable: normalmente odio estos sistemas, pero en este caso funciona bastante bien. Cuando el eje trasero empieza a patinar, me gusta especialmente la facilidad con la que este vuelve a su cauce a golpe de gas. El eje trasero consigue que todo parezca más ligero, más sencillo. Los modos de conducción también modifican el comportamiento del coche a tu gusto: se nota y resulta fundamental para entender el alma del coche.

En la pista es recomendable elegir el modo Corsa, que radicaliza todos los componentes del coche, especialmente la sensibilidad del acelerador y un cambio mucho más salvaje. El modo Strada optimiza la respuesta del motor y del cambio para un uso tranquilo y relajado, mientras que el modo Sport es un interesante punto medio entre ambos: Lamborghini ahora ofrece un nuevo modo de conducción, el Ego, que permite al piloto elegir cada elemento por separado, a su gusto: dirección, amortiguación…incluso sonido.

El Lamborghini Aventador S mantiene el cambio secuencial ISR de siete velocidades: la marca afirma que ahora es más eficaz, pero comparado con los nuevos cambios de doble embrague de la competencia, es un dinosaurio. El cambio entre marchas sigue siendo salvaje, algo que gusta a muchos propietarios de Lamborghini y que le da un encanto especial, pero no te engañes: en términos de eficacia no tiene nada que hacer con otros cambios. Compáralo con un Audi R8 o un Ferrari 488 GTB y parece de hace 20 años.

El cambio es salvaje y todavía provoca que el motor lo parezca más. El V12 atmosférico también parece del siglo pasado, pero oh dios mío, eso no es malo, nada malo. Empuja con rabia, con una energía abrupta y desbocada: Lamborghini promete la misma cifra de aceleración: 2,9 segundos para alcanzar los 100 km/h desde parado, 8,8 para los 200 km/h y 24,2 segundos necesita para alcanzar los 300 km/h. En realidad, no es más rápido que un McLaren 570S, pero la manera de entregar la potencia sí que es única, salvaje y emocionante. Cuando vas a 6.000 vueltas ya tienes los pelos de punta, ¡y todavía quedan 2.500 revoluciones extra!

¿Y qué tal el interior?

Sin apenas cambios: el puesto de conducción es interesante, ya que el salpicadero está muy cerca y el volante muy vertical. Pese al prominente ‘Pilar A’, la visibilidad no es mala y la ergonomía, tampoco. Los asientos son mejores que los del anterior Aventador, aunque siguen estando en una posición algo elevada y no sujetan tanto como quizás sería lo ideal, aunque cuando abres la puerta y te dejas escurrir en el interior, te olvidas de todo y solamente quieres disfrutar.

Otra pega notable del interior es la del sistema de entretenimiento. Si los clientes de Bentley se quejan de tener la misma pantalla que un Volkswagen, el caso del Lamborghini Aventador S es el mismo: los mandos para controlar la radio o el navegador tienen pocos cambios respecto a los de un Audi de 10 años. Podrían haber aprovechado este restyling para renovar este apartado, pero ya sabemos donde gasta su dinero Lamborghini. Al menos han equipado un buen sistema de conectividad para no perder la atención cuando alguien te llama mientras vas a 300 km/h.

¿Es una utopía económica?

Tener un Lamborghini en el garaje es una decisión que debe salir, sí o sí, del corazón. Es una máquina emocionante, brutal, espectacular, pero todavía lo es más toda el aura que acompaña al coche. Es historia del automóvil, es un sentimiento de cautividad estética, de ego, de dinero: mucho dinero, mantener a esta bestia ya te adelanto que no será barato.

 

 

Su consumo medio homologado es de 9,6 litros, aunque ya te digo que está más cerca de los 14-15. Si utilizas el coche como lo utilizan la mayor parte de propietarios, probablemente superará los 30 litros. No obstante, el consumo no debería ser un problema si puedes pagar los 400.000 euros que te costará, una cifra que se irá incrementando a la velocidad de la luz como empieces a instalar distintas opciones, como la dieta de la fibra de carbono o los detalles estéticos que puede aportar Lamborghini AD Personam, el departamento de personalización de Lamborghini. 

Y bien, ¿cuál es la conclusión?

No subestimes la diferencia entre el nuevo y el antiguo Aventador. La incorporación del eje trasero direccional transforma el espíritu del Lamborghini Aventador: junto con la nueva suspensión, dinámicamente se siete más ligero, más eficaz, más coherente. Sí, todavía subvira algo cuando lo llevas al límite y es algo pesado, pero sin duda ahora es más manejable, controlable y excitante.

Sí, lo sé, cuesta una inmensa montaña de dinero, pero no hay nada que impresione tanto como un Lamborghini Aventador. El mundo parece más brillante con este tipo de cosas, aunque emita más CO2 que cuatro coches juntos. El Lamborghini Aventador S renueva el espíritu del Aventador con acierto, manteniendo la esencia de un Lamborghini pero mucho más eficaz. Gran trabajo, los propietarios actuales del Aventador podrán sentir el avance de la evolución.

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