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Prueba Mercedes-AMG GLC 63 S 4MATIC+: un SUV con ansias de circuito

¿Qué hace una bestia de circuito en medio de la Selva Negra? Lo comprobamos.

Imagen de perfil de Rebeca Álvarez

La rama más deportiva de Mercedes está de celebración. AMG ha cumplido 50 años en 2017 y claro, cinco décadas de vida dan para mucho… También para cambiar de filosofía en sus coches. ¿Quién les diría a los fundadores de AMG que algún día sus valorados motores estarían ubicados dentro de un SUV de Mercedes? Pues así es y aquí estoy yo, lista para la prueba del Mercedes-AMG GLC 63 S 4MATIC+

 

 

¿Otro SUV? Sí, pero no uno cualquiera y eso te lo deja claro nada más verlo, gracias a su parrilla panamericana, tan distintiva y ya todo un símbolo en los deportivos de la compañía y a sus enormes llantas de 20 pulgadas -con neumáticos de tamaño 265/45 R 20 (delante) y 295/40 R 20 (detrás)-. Y las llamativas pinzas de freno, o su musculosa zaga en la que destacan los adornos de color plata en el difusor trasero. 

Opinión: ¿pueden los SUV deportivos sustituir a los compactos deportivos?

Estamos en Stuttgart y así, en general, hace un frío que pela (¡ah, y yo que venía tan fresca de Madrid con mi chaquetita!). Aunque el exterior del Mercedes GLC 63 S AMG es embelesador, el maravilloso tiempo de esta ciudad me invita a entrar dentro y acomodarme para comenzar mi ruta hasta la localidad alemana de Metzingen. Y créeme, ahí dentro no se está nada mal… El logo de Affalterbach en el reposacabezas de los asientos deportivos -que recogen muy bien el cuerpo- te avisa de que llevas algo muy especial entre manos y los materiales de alta calidad (como el aluminio y la piel) crean un ambiente premium acogedor. Enciendo los asientos calefactables para coger temperatura y ya estoy lista para ponerme en marcha. 

Porque lo más tentador del Mercedes-AMG GLC 63 S 4MATIC+ es su corazón, el V8 de 4.0 litros biturbo firmado por AMG, que en la versión S que estoy probando alcanza los 510 CV y 700 Nm de par motor. Una potencia que notarás ‘ipso facto’ cuando pises el acelerador… Buena parte de culpa en esto la tiene el cambio de 9 marchas SPEEDSHIFT MCT AMG, donde el embrague húmedo para el arranque sustituye al convertidor de par. De ese modo no solo se ahorra peso, sino también (y más importante) la respuesta a tus peticiones… ¡Nada de dudas!

Entonces llega la tan característica melodía que emana el V8, que te invitará a seguir jugando con él gracias al sistema de escape con tecnología de mariposa, incluido en el equipamiento de serie. Si lo prefieres, puedes optar de manera opcional por el escape Performance, que hace posible modular la sonoridad pulsando una tecla. Presiono y ¡oh, sí! Maravilloso.

 

Mercedes GLC 63 S AMG 4Matic+

 

Lo cierto es que aunque me encuentro por la Autobahn, no tardo en imaginar a esta rabiosa versión del Mercedes GLC en un circuito, haciendo gala de su cara más prestacional… Acelera de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y tiene una velocidad máxima de 280 km/h. Además, a través de los cinco programas de conducción del AMG DYNAMIC SELECT -Confort, Sport, Sport+, Individual y Race (el más radical)- puedes modificar parámetros como la respuesta del motor, el cambio, el tren de rodaje, la dirección, el ESP y la tracción integral. 

Sin embargo, en esta ocasión es mejor confiar en el sistema 4Matic+ de Mercedes para afrontar las sinuosas carreteras de la Selva Negra alemana que, bajo una ligera pero traicionera lluvia, podrían convertirse en cualquier momento en una pista de patinaje… Lamentablemente, el tiempo no acompaña, pero sí la tracción integral variable AMG Performance 4Matic+. Esta consta de un acoplamiento con regulación electromecánica que conecta de forma completamente variable el eje trasero, protagonista en todo momento, con el eje delantero. O lo que es lo mismo, siempre tienes un apoyo extra, con la distribución ideal del par motor en función de la situación de conducción y de tus preferencias, que se calculan de forma permanente. Para evitar sustos y para dar siempre el 100%… 

 

 

Y así puedo comprobar durante esta prueba del prueba del Mercedes-AMG GLC 63 S 4MATIC+, que el gigantesco todocamino no te hace en ningún momento dudar de su capacidad; no hay balanceos ni avisos extraños de la zaga, a pesar de ser un ‘bicho’ pesado de 1.935 kg…  A esto contribuye también el diferencial autoblocante electrónico en el eje trasero, que reduce el resbalamiento en la rueda correspondiente al lado interior de la curva sin necesidad de una intervención en el freno. Súmale una dirección de guiado muy directo y tienes la fórmula perfecta que puedes esperar de un SUV de altas prestaciones. 

Eso sí, ¿cuál es el precio de tanta deportividad y dinamismo? Si te animas, ya puedes hacer tu pedido del Mercedes GLC 63 S AMG 4Matic+ por 119.125 euros, aunque hasta febrero de 2018 no comenzarán las entregas.

 

 

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