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Prueba: nuevo BMW Serie 8. ¡Vuelve el gran coupé!

Cochazo

Imagen de perfil de Luis Guisado
Es el M850i con Carbon Package

Cuando lees prueba del BMW Serie 8, a lo mejor te retrotraes a los últimos años del siglo XX, cuando el BMW E31 campaba en el segmento de los grandes coupés prácticamente en solitario. La parte mala es que el que llegó a ser el deportivo más sofisticado del momento, no consiguió ver el cambio de década y en 1999 se dejó de fabricar.

Ahora, casi dos décadas después, BMW ha lanzado de nuevo un nuevo BMW Serie 8. Y, como hizo en 1989 en el Salón de Frankfurt, el primero en ver la luz ha sido el 850i. Bueno, en realidad el M850i, porque forma parte de la familia M Performance. Además, se nota que los tiempos cambian: el primer 850i montaba un V12, caja manual y era propulsión. En el siglo XXI la cosa es distinta: V8 turboalimentado, cambio automático de ocho velocidades y tracción integral xDrive.

Pero eso no me quita ni un poco las ganas de probar el nuevo Serie 8. Más que nada porque la hornada empieza bien: en el circuito de Estoril, donde voy a poder dar unas vueltas antes de salir a carretera abierta con el M850i. Esto dice mucho de BMW y de la confianza que tiene en su coche: ya sabes que los modelos de calle se encuentran incómodos en un circuito.

Bueno, quizá te encuentras alguna sorpresa, como cuando probé el Porsche 911 GT2. Pero en esta ocasión la cosa es muy distinta. El nuevo BMW Serie 8 es un coupé deportivo, mucho, pero también cómodo y lujoso. Tanto es así, que en el interior tienes unos acabados de alto nivel, como el pomo del cambio y algunos otros detalles en cristal, algo que se hará extensible a toda la familia, y es que llegará una variante cabrio: el BMW Serie 8 Convertible, todo un deportivo descapotable algo menos enfocado a la dinámica y más a los bulevares.

Pero lo que interesa es conducirlo, así que vamos a ello. Nada más salir a la pista lo siento casi hasta en su salsa. No te olvides de que es un coupé de 4,8 metros de largo con una batalla que roza los tres metros. Pero el M850i de la prueba está casi hasta en su salsa. Aunque la primera vuelta la hago despacio (en realidad el coche que me precede, me enseña la trazada y me marca el ritmo, un BMW M5 Competition), ya lo noto ágil.

Y es que el BMW M850i tiene un arma secreta: su eje trasero es direccional, así que en el trazado portugués se hace sentir como un coche más pequeño y, sobre todo, ligero. La puesta a punto del chasis está a la altura, y aunque circule en Sport Plus noto un alto grado de confort al subirme a los pianos.

Eso no quiere decir que sea torpe. Más que nada porque no se lo puede permitir. El V8 tiene el compresor en el medio de la bancada, por lo que se consigue un bloque más compacto que ayuda a mejorar el reparto de pesos. Además, corre mucho, por lo que debilidades las justas.

Llego a final de recta a unos 220 km/h. El equipo de frenos de 19 pulgadas responde infatigable, y eso que ya lo he castigado durante un buen rato. El tacto sigue siendo el mismo, al igual que el recorrido y la mordiente. Para donde quieres que pare.

Y no solo eso: durante esta prueba, el BMW Serie 8 se comporta con una nobleza sobresaliente. Vale que un circuito es algo alejado fuera del mundo real, pero cuando giras el volante, las rueda delanteras obedecen sin rechistar. Solo si subes el ritmo un poco más de la cuenta notas un ligero subviraje fácilmente subsanable y, quizá, algo de movimiento en la trasera: esto se soluciona fácil a base de volante y gas. Al tener una puesta a punto tan buena, tracción integral y una batalla larga unida a un centro de gravedad muy bajo, hacen que se comporte de manera predecible y 'sanota'.

Prueba del BMW Serie 8 en carretera

Pero es el momento de conocer las carreteras de Lisboa y alrededores. En la marca prometen curvas y muchos kilómetros, así que no pierdo ni un segundo. Nasa más incorporarme a la circulación noto que el coche cambia. Si fuera una persona, diría que se ha relajado. Ya no tiene que darlo todo; ahora toca relajarse. Y vaya si lo hace. En modo Confort podrías cruzarte la Península Ibérica sin parar (si no tuvieras que descansar cada dos horas, que nos conocemos) y en Eco Pro hasta te permites el lujo de hacer consumos 'casi' de coche normal.

En autopista tiene aun estabilidad lineal pasmosa. Su octava marcha de unos 70 km/h por cada 1.000 rpm hace que ruedes desahogado, y el eje trasero direccional, tan bueno en el circuito, ahora es un fiel amigo a la hora de cambiar de carril, ya que simula una batalla más larga a altas velocidades.

¿Y si llegan las curvas? No, esta prueba del BMW Serie 8 no se acaba aquí. Conducir el M850i xDrive por una carretera sinuosa es un placer que todo el mundo debería experimentar: ya te he hablado de que las ruedas traseras giran, pero es que de nuevo aquí sacas más partido a esto.

Gira el volante en cualquier curva cerrada y tendrás la certeza de que el BMW M850i entra noble y obediente. Quizá solo tendrás que puntar bien si la carretera es estrecha, porque chico, el nuevo BMW Serie 8 es ancho. Es muy bajo, sí, pero también nacho.

En conducción normal puedes optar por activar el modo Sport o Sport Plus para tener algo más de sensaciones. Desde luego, la principal viene de atrás, de los escapes: el sonido bronco del que no disfrutas en los modos de conducción más tranquilos es toda una gozada: no llega a petardear como si fuera un Hyundai i30N (prueba), pero sí que te deja claro que con el pie derecho llevas algo 'gordo'.

Si te preguntas por el motor del M850i, es complicado sacarle alguna pega, así que eso lo dejaré para cuando pueda conducirlo más tiempo en España. Pero de primeras te puedo asegurar que es poderoso desde muy abajo. Otra cosa que ne ha gustado es el cambio de marchas: utiliza la caja ZF 8HP que utilizan otros modelos con mucho éxito. En ZF pueden estar contentos: hace transiciones suavescuando se necesitan y mucho más enérgicas en Sport y Sport Plus.

En cuanto al interior, están fuera de toda duda tanto la comodidad como la calidad. Excelente insonorización, acabados acordes a un coche de este nivel, materiales bien escogidos...

Para terminar la prueba del nuevo BMW Serie 8, voy a reconocer que lo que menos me ha gustado ha sido el nuevo cuadro de instrumentos, que aglutina demasiada información como para leerla de un solo vistazo. La parte buena es que es relativamente personalizable y que además tienes un espectacular Head-up display que te ayuda a sobrellevarlo...

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