Pasar al contenido principal

Prueba Opel Astra OPC: un duro rival

Es potente y (ahora) barato

Imagen de perfil de Luis Guisado

Probar un Opel Astra GTC OPC hoy en día puede parecer un poco fuera de lugar, sobre todo con el nuevo Opel Astra dando guerra entre los compactos desde hace meses. Pero nunca hay que decirle que no a un modelo con 280 CV que, además, todavía te puedes comprar... y además con un precio de derribo: los 38.000 euros se quedan en menos de 30.000 gracias a los variados descuentos que tienes, por lo que tienes un compacto muy potente por un precio bastante sensato.

El nuevo Ford Focus ST 2018 podría tener un motor de lo más apretado...

El GTC OPC es un modelo que acusa el paso del tiempo en el interior. Nada que me preocupe a mí, enamorado de los cacharros viejos clásicos. En este caso, lo veo hasta positivo: nada de pantallas táctiles que enfangan el funcionamiento, como puede ocurrir en el Peugeot 308 GTI (ahí tienes la prueba). A cambio, infinidad de botones al estilo de las anteriores consolas de Opel. A mí personalmente me gusta: cuando te aprendes dónde está cada función, apenas necesitas tiempo para activar o desactivar. Algo peor es el manejo, que sí acusa el paso del tiempo con unos menús un poco liosos y superados.

Me siento en los preciosos asientos tipo bacquet para iniciar la prueba del GTC OPC. Tienen mucho apoyo lumbar y durante los días que lo he tenido no he estado del todo cómodo, pero debe ser problema mío porque cuentan con la certificación AGR, que son las iniciales de Aktion Gesunder Rücken, o lo que es lo mismo, Campaña para las Espaldas Saludables, una asociación alemana que vela por que los viajes no sean un infierno. Los puedes regular bastante, aunque llega la mala noticia: 2.183 euros te separan de ellos...

Opel Astra OPC interior
Opel Astra OPC interior

En marcha me gusta su calidad de rodadura. Vas sentado muy bajo, aunque la sensación se acentúa porque la línea de la cintura es elevada y en la parte de atrás hay mucha chapa y poco cristal. La imagen maciza te ayuda a imaginarte cómo es la visibilidad a la hora de maniobrar: un poco justa.

En marcha con el Opel Astra GTC OPC

La buena noticia es que este coche no es para ir marcha atrás, sino hacia adelante. Y muy rápido. El motor turbo suelta toda su fuerza desde muy abajo. Los 280 CV de su dos litros se dejan notar poderosos cuando hundes el pedal del acelerador y el sonido del escape que inunda el habitáculo en la zona media-alta del cuentavueltas es espectacular. Si llevas a alguien detrás, igual se te mosquea un poco en un viaje largo, pero... ¿de verdad te importa?

Para moverte, puedes escoger tres modos de conducción: Normal, Sport y OPC. El primero es, cómo decirlo... normal. En serio: el acelerador, el volante y la suspensión (el chasis adaptativo Flex Ride es de serie) se comportan como un coche muy civilizado. De hecho, me daba la sensación de que estaba probando un Volkswagen Golf GTI 2017: tranquilo y sin grandes aspavientos, pero con el que puedes terminar por ir muy, muy rápido y con un nivel elevado de confort.

El siguiente modo es el Sport, que tensa un poco más todo. El acelerador es más rápido y todo sube 'un puntito', por lo que es más fácil complicarle la vida a tus acompañantes, porque puedes ir un tanto bursco. Por último, el OPC, que es el que vas a llevar activado todo el rato: es el que muestra el verdadero carácter de este modelo, con poderío y reacciones muy, muy inmediatas. Durante la prueba, al final es por el que terminaba optando, incluso para meterme en el atasco de la hora punta...

El Opel Astra OPC GTC de esta prueba calza unas llantas de 20 pulgadas (unos 600 euros) que le aportan una estabilidad lineal espectacular. En autopista a 120 giras a unas 2.500 rpm en sexta, ideal para rodar durante kilómetros con soltura. La única pega que le puedo sacar es una tirando a relativa: el sonido de los escapes y del motor se deja notar lo suyo en el interior, por lo que si esperas el nivel de silencio y confort de un Mercedes-AMG C43 Estate, quizá deberías hacértelo mirar.

Opel Astra OPC Exterior llanta
Opel Astra OPC Exterior llanta

En zona de curvas rápidas es como el AVE: las supera sin inmutarse y con una superioridad al alcance de pocos modelos. La parte algo peor aparece cuando la carretera se retuerce y el asfalto se rompe, porque me da la impresión de que ni la dirección ni los enormes rodillos acaben de ir finos del todo. En cuanto a la primera, en el modo OPC el feeling del volante es bastante duro y al final te cansa si te metes en un tramo largo de esos de curva-contracurva. Además, si sales de un viraje pisando a fondo vas a notar cómo el eje delantero quiere seguir su propio camino... y eso que este modelo está mucho más civilizado que el primero.

Personalmente creo que si quieres disfrutar en una zona revirada, deberías  optar por algún rival más apto para este terreno, como por ejemplo el Honda Civic Type-R (prueba) o el propio Seat León Cupra como el que probamos hace poco, todo un todoterreno (ya sabes a lo que me refiero) que sirve para todo lo que quieras, desde ir tranquilo hasta desfogarte un poco en algunas tandas.

Tras probar este Opel Astra GTC OPC, tengo un sabor agridulce. Por un lado me encanta su estética (llámame frívolo) y ese genio que saca; a pesar de no ser el más potente de sus rivales directos, les puede poner en apuros en muchas situaciones. Pero luego, a la hora de utilizarlo en el día a día, creo que quien se haga con él debe tener muy claro lo que compra, porque es un coche que pide a su conductor un toque extra de dedicación que quizá sus rivales no exigen: el sonido del motor, la manera de entregar la fuerza... Eso sí, si estás convencido, te aseguro que te va a hacer muy feliz.

 

 

 

Lecturas recomendadas