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Prueba: Skoda Superb Combi 2.0 TSI 280 Sportline

Espacio, mucho espacio. Y potencia, mucha potencia.

Imagen de perfil de Noemí Alonso

Queridos amigos: confieso sin ningún empacho que a punto he estado de encuadrar esta prueba del Skoda Superb Combi 2.0 TSI 280 Sportline bajo el apartado de ‘deportivos’. Y no lo he hecho porque sé que más de uno no lo entendería… en un principio. Bien, quizá sea un poco exagerado si lo comparamos con los ‘bicharracos’ que suelen pulular por esta web; eso ha sido lo que ha traído cordura a mi primer impulso. Pero os aseguro que no iba desencaminada; seguid leyendo, por favor.

Cierto, el Skoda Superb Combi no está pensado para entrar en un circuito. Ni siquiera a pesar de su motor de 280 CV, asociado a un cambio DSG y a una tracción 4x4. Aunque la suma de todos esos elementos te hace olvidar que vas en una mole de 4,85 m y más de 1.600 kg.

Para empezar, su propulsor es el mismo que el del Seat León Cupra (la referencia es buena, no puedes negarlo), capaz de lanzar el Superb familiar y su apariencia de tanque de 0 a 100 en 5,8 segundos. Has leído bien. Es suave, responde al acelerador con decisión y se nota lleno de fuerza en todo el recorrido del cuentavueltas; ¡no te cansarás de exprimirlo! La transmisión automática de seis marchas se encarga de que la entrega de potencia sea civilizada, para que tu suegra no note tus intenciones cuando acepte pasar las vacaciones recorriendo las autobahns alemanas…

Lo mejor es que tampoco te arruinarás en este viaje, ya que se conforma con un consumo medio de 7,2 l/100 km. Claaaaro que el de tus amigos gasta menos (porque es diésel). Claaaaaro que habrá quien te diga (ya sabes quién) que para qué quieres tantos caballos si el límite de velocidad en nuestro país está en 120 km/h. Y no seremos nosotros quienes aboguemos por rebasarlo fuera de un circuito, pero intenta adelantar con un Panda del ‘85 en una carretera secundaria. Después, me cuentas para qué necesitas la potencia… Eso me recuerda que, si quieres saber cuáles son los coches familiares más rápidos, deberías pinchar en el enlace.

No se nos olvida que en esta prueba del Skoda Superb Combi 280 hemos hablado de su sistema 4x4. Además de permitirte excursiones fuera del asfalto con cierta solvencia, aporta estabilidad y aplomo en las curvas, aunque ya de por sí el tarado de las suspensiones está bastante conseguido: sin llegar a ser ‘una tabla’, gira bastante plano, por lo que estamos ante un familiar que ¡por fin! hace divertido afrontar un puerto de montaña. No te desmelenarás a lo loco, pero tampoco es lo más recomendable si llevas a toda tu estirpe en el asiento trasero, ¿verdad?

Y en el interior del Skoda Superb Combi… la Batcueva

Lo leído hasta ahora quizá te está haciendo preguntarte porqué una nota así de alta para un coche rápido, pero tan serio y maduro que no sabrá sacarte carcajadas de regocijo. Más bien te provocará una media sonrisa de sabiduría cuando pises el acelerador y dejes atrás la ‘piltrafilla’ tuneada que pretendía ‘picarse’ contigo… Pero hay que sentar la cabeza y mirar más allá. Tan lejos como quieras; sólo te hará falta abrir sus puertas.

5 rivales del Skoda Superb 2017: ¡la guerra del espacio!

Aquí es donde el Superb Combi de esta prueba brilla, pues, como te comentaba antes, hay espacio a raudales. Y no sólo se trata de la amplitud, sino de su presentación, de la calidad de los materiales y la ergonomía de un puesto de conducción sobresaliente. Los asientos deportivos, con el reposacabezas integrado, deberían ser estudiados, expuestos en un museo, copiados hasta la saciedad por sus rivales (nadie se lo echaría en cara). Todo queda a mano, cada sistema se maneja de forma sencilla y la información se presenta sin fuegos artificiales que distraigan.

Oh, respecto a tus acompañantes… no se quejarán en unas plazas traseras con sitio de sobra y con un maletero a su disposición en el que Ikea montaría dos apartamentos completos. Y todo por menos de 45.000 euros. ¿Te parece mucho? Ten de nuevo en cuenta su potencia, calidad de rodadura y comportamiento intachable. Y su equipamiento. Vamos a ello.

Si no necesitas una carrocería familiar, echa un vistazo al Skoda Superb TSI 280 Sportline 'normal'. Lo probamos aquí.

El Skoda Superb Combi 2.0 TSI 280 sólo está disponible en el acabado Sportline, que incluye un tren de rodaje deportivo, decoración en fibra de carbono en el interior, un difusor y un alerón traseros en negro, pedalier de aluminio… y los consabidos paraguas en las puertas que han hecho famoso el modelo. Ya sabes, esas cositas que no son estridentes, pero que te hacen saber que tu Skoda Superb familiar no es, precisamente, un familiar al uso. Por suerte.

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