Maserati Levante: lo probamos fuera de su área de confort...

Maserati, nieve, barro, piedras, ríos, montaña, pistas forestales. Hay algo aquí que no cuadra…¿o sí?

8 10

Nuestro veredicto

Prueba sobre nieve: Noemí Alonso

Como mi compañero Raúl te cuenta en esta prueba del Maserati Levante S, se ha atrevido a sacar el SUV de lujo italiano de su zona de confort y llevarlo al campo, al barro. Yo, por mi parte, he examinado sus modos de conducción en un circuito helado en Cervinia. Tiene poco más de un kilómetro, pero la superficie está cubierta por una nieve brillante, cristalizada debido a las bajas temperaturas. El programa más lógico que nos ofrece el Maserati Levante S aquí es el ICE (siglas de Increased Control & Effciency), con el que avanzamos de forma segura, tranquila. No deja que las cosas se desmadren.

Así funciona la tracción total Q4 de Maserati… según un piloto de rallys.

Los monitores del trazado nos animan a conectar los modos Normal y Sport. En ambos -especialmente en el más dinámico- es más difícil controlar la dirección; el Levante sobrevira cuando forzamos la situación con frenadas fuertes o aceleraciones bruscas. Nos obliga a trabajar sobre el volante, pero, aun así, apenas se nota el esfuerzo de las ruedas buscando agarre. Todo sucede de forma natural.

Terminamos la ronda de cuatro vueltas con el programa off-road, que automáticamente sube la carrocería 2,5 cm y manda el 10% del par al tren delantero para estar preparado ante cualquier incidencia. El Maserati Levante saca su cara más ruda, aunque sin perder sus exquisitos modales italianos, demostrando que tiene carácter cuando es necesario.

Una vez realizada esta prueba invernal (y satisfechos con el resultado, por cierto), te animo a que disfrutes de la 'tortura' a la que Raúl Salinas ha sometido a este SUV también fuera del asfalto. Sigue leyendo para descubrir si resiste estos test off-road... 

El Maserati Levante es el ‘SUV de los Maserati’. Ese es su lema y de primeras te puede dejar un poco descolocado: por carretera seguro que es bueno, por diseño seguro que también, pero seguro que fuera del asfalto es lo más negado que existe. Este pensamiento es legítimo, hace diez años no hubiese imaginado ver a un Maserati subiendo por rampas de barro realmente empinadas.

Pero los tiempos cambian. Reconozco que el Maserati Levante es un buen coche sobre asfalto, pero tengo una enorme curiosidad por ver de qué es capaz fuera de él. Es una prueba hecha desde el corazón, no con la cabeza: estoy convencido que ni el 1% de los compradores de este coche querrán hacer lo que yo estoy a puntito de hacer: ¡sacarlo de su área de confort! Comprobar las cualidades off-road del Maserati Levante. ¡Espero no liarla parda!

¿Seguro que quieres probar el Maserati Levante fuera del asfalto?

¡Por supuesto! En la prueba del Maserati Levante ya quedó claro que dentro del asfalto es un coche muy completo: buen chasis, buen aplomo, buen comportamiento dinámico. Pero dejar ahí el análisis del Maserati Levante sería muy sencillo para la marca. ¿Te imaginas un Maserati moderno que fuese malo en carretera? Pues eso. Por eso esta prueba off-road del Maserati Levante es realmente interesante.

¿Por cotas ya puedes?

El Maserati Levante no tiene unas grandes cotas off-road, efectivamente, pero sí suficientes para dejar a más de uno con la boca abierta. Este SUV italiano cuenta con seis reglajes en su amortiguación neumática, dos de ellos enfocados a la conducción off-road. En el modo ‘off-road-2’ la suspensión se eleva al máximo: 40 mm extra perfectos para superar los obstáculos más difíciles. En su modo de suspensión más elevado, cuenta con un ángulo de ataque de 22º, 26º de salida (esta cifra es mejor que la de un Land Cruiser) y 20º de ángulo central. Su capacidad de vadeo es de 50 cm.

El sistema de tracción integral Q4 AWD con control activo de par mediante un embrague multidisco controlado electrónicamente permite a este SUV contar con un gran nivel de tracción en cualquier condición. Con buena adherencia, el par se envía a las ruedas traseras, pero en momentos de pérdida de tracción, el par se puede enviar en un 50-50 % a cada eje en tan solo 150 milésimas de segundo.

La pregunta del millón: ¿qué tal va el Maserati Levante en conducción off-road?

Debo reconocer que en un primer momento empiezo esta prueba con respeto. Colocar la suspensión en su posición más elevada da algo de confianza. Estoy en el Maserati Levante más potente de la gama, con el V6 de 430 CV fabricado por Ferrari. No se si va a ser muy eficaz en tierra y barro, lo que estoy seguro es que con la melodía que sale por los escapes voy a despertar de la siesta a ardillas, conejos y pequeños pajarillos.

Salgo del asfalto y empiezo a rodar por un camino de tierra. Uno de esos caminos con arena fina, con pequeñas subidas y bajadas, curvas ligeras: en ese momento tienes una sensación de poderío bestial. Hundes el pedal derecho sobre el acelerador y el Levante te da la sensación de poder con todo. El nivel de tracción varía constantemente asegurando mi seguridad (en la pantalla central puedes ver en cada momento cómo se distribuye el par).

La suspensión filtra bien, la velocidad es bastante alta y el sonido que envuelve toda la experiencia es más que gratificante: me siento casi, casi como Carlos Sainz en un tramo del Rally de Portugal. Estoy disfrutando, pero esta diversión se va a terminar muy pronto. El camino se estrecha, el barro aparece y, con semejantes rodillos, la clase maestra de patinaje artístico entra en acción.

Probablemente el barro sea el peor enemigo de este coche. Hay que tener en cuenta que estos neumáticos de carretera no son los más apropiados para este terreno y sobre esta superficie parece que vas sobre hielo. Hay que extremar las precauciones, pero poco a poco, el Levante puede con él. El mayor error aquí sería intentar superar esto a base de potencia, ya que el riesgo de patinar y embarrancar es alto: no es un Jeep Wrangler, es un SUV de lujo de más de dos toneladas.

Salgo del barro y la sonrisa en mi cara se ha convertido en una cara de concentración. Frente a mi una enorme rampa medio embarrada. Estoy seguro, segurísimo, que jamás ningún propietario de un Levante se meterá por un sitio así. Miro el panel de control y veo que la potencia se envía completamente al eje trasero. ¡Ay virgencita! Necesito velocidad para atacar la subida, el coche enfila decidido y una vez en la rampa, el Levante sube sin inmutarse. Aquí la tracción se distribuye constantemente buscando la manera más eficaz de encontrar adherencia.

Llego arriba sin problemas. El barro está seco y el Maserati Levante ni se ha inmutado. Empieza una zona bacheada y aquí tienes una sensación similar a la que se tiene en un Bentley Bentayga: mientras la suspensión está sufriendo una batalla descomunal, tu estás cómodamente sentado en los asientos tapizados en seda mientras el sensacional sistema de audio Bowers & Wilkins inunda el habitáculo con La Traviata.

El Maserati Levante cuenta también con el control de descenso en pendientes pronunciadas y el interruptor para activarlo está inteligentemente colocado en el volante, para poder utilizarlo rápidamente cada vez que la situación se complica. Empiezo la bajada y aquí el Maserati SUV saca a relucir un detalle que no me gusta para la conducción off-road: el morro es largo y bastante elevado, por lo que la visibilidad para saber por dónde pisan las ruedas es bastante limitada: una cámara delantera para este fin vendría como anillo al dedo.

Empiezo la bajada y el coche se embala. Aprieto el botón de control de descenso y dejo que el Levante se encargue de bajarme de allí con total seguridad: solamente debo guiarlo mediante el volante. ¡Prueba más que superada!


¿Me estás diciendo que el Maserati Levante es un 4x4 auténtico?

Evidentemente, si buscas un coche para utilizar fuera del asfalto, el Levante es tan apropiado como comprarte un Toyota Land Cruiser para llegar con estilo al Casino de Mónaco. Pero la cuestión no es esa, la cuestión es demostrar que un Maserati todoterreno no solamente es bueno en carretera, que es donde debe serlo, sino que fuera de ella, se defiende.

También debo decir que personalmente sentía dolor cada vez que la rama de un árbol comenzaba a arañar a cámara lenta la exquisita pintura tricapa del Levante. Lo dicho, no es un coche para meterlo por según que caminos y no porque no pueda, sino porque da pena.


¿Qué es lo peor del Maserati Levante en conducción off-road?

Tras esta prueba lo tengo claro: los neumáticos. En firme deslizante, como el barro, los enormes rodillos de este SUV sufren y los cuatro neumáticos pueden entrar en pérdidas de tracción. Sobre este terreno es un coche delicado, los 430 CV con los que tienes que lidiar bajo el pedal derecho, en esta situación, ayudan más bien poco.

Lo importante es que sigue adelante. Pero claro, para hacerlo con garantía tienes que tener unos conocimientos mínimos de conducción fuera del asfalto: como llegues a una zona de barro y quieras salir de ella a base de potencia, seguramente terminarás volcado sobre algún árbol. El Maserati Levante es un coche para disfrutar en carretera, para llegar con estilo a tus citas y para viajar rodeado del lujo italiano. En pistas de tierra te sientes dios a sus mandos, cuando el terreno se complica puede salir bastante airoso gracias a su altura libre al suelo al elevar la suspensión.

Pero no nos engañemos: el Maserati Levante se disfruta más sobre el asfalto. La marca italiana quiere demostrar que este coche se puede defender sobre tierra y barro: lo hace, pero está claro que no es su hábitat natural. Este coche está hecho para llegar con estilo a Baqueira, no para ir a buscar setas por un camino empinado y lleno de zarzas…

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