Aunque fue el primer coche eléctrico para las masas, el Nissan Leaf no fue el primero de la marca

El Nissan Leaf fue uno de los primeros eléctricos de masas, pero no fue el primer BEV de la marca japonesa. Antes de él se creó el desconocido Nissan Altra y esta es su historia.
El Nissan Leaf es considerado un eléctrico pionero y muchos creen que fue el primer BEV de masas de la marca japonesa, pero eso no es del todo cierto. A finales de la década de 1990 se ofreció un peculiar coche eléctrico que seguramente no conocías y que es toda una rareza en 2026. Se trata del Nissan Altra, un versátil JDM de baterías enfocado al mercado estadounidense.
Es posible que ya lo sepas, pero a finales del siglo XX, la agencia California Air Resources Board (CARB) lanzó el Zero Emission Vehicle Regulation, un mandato que obligaba a los fabricantes a ofrecer coches cero emisiones en el estado norteamericano. Ante esto, multitud de marcas con presencia en la zona se apresuraron para crear vehículos que estuvieran de acuerdo a esta normativa.
Por supuesto, los coches eléctricos no son algo propio del siglo XXI, pero en la década de 1990 no eran la norma. Hasta entonces, se pudieron ver modelos puntuales de producción limitada y prototipos, pero nada que realmente poblara las calles con cierta frecuencia. Sin embargo, eso empezó a cambiar en Estados Unidos hace tres décadas.

Podemos hablar de muchos modelos. General Motors lanzó el famoso EV1, que tuvo un injusto y trágico final. Toyota creó un RAV4 eléctrico. Ford se aventuró con un Ranger de baterías. Dodge también fabricó una versión cero emisiones del monovolumen Caravan. ¿Y Nissan? Digamos que decidió hacer las cosas de forma diferente.
En ese momento, la historia de la marca con los BEV se reducía a algunos prototipos y a modelos como el Prairie Joy. No obstante, este tenía que ser un coche para el mundo real y para crearlo no decidió seguir una fórmula como la de Toyota y usar un modelo ya a la venta en Estados Unidos, sino un peculiar coche que ofrecía en Japón.
Llamado Nissan R’nessa, se trataba de una especie de familiar que estaba definido por la versatilidad. Casi parecía un monovolumen y eso le permitía ofrecer un gran espacio interior, así como su aspecto levantado estaba de acuerdo al estilo SUV que estaba empezando a estar de moda en aquellos años. No era estéticamente llamativo, pero se hacía más interesante cuanto más lo descubrías.

Era así con aspectos como su interior, totalmente modular. El suelo era plano, ya que el habitáculo estaba pensado como si se tratara de un monovolumen, con mucha amplitud y unos asientos delanteros que podían girarse 180 grados. Y no faltaba una tercera fila de asientos de serie, lo que dejaba clara la vocación familiar de este modelo.
En el apartado mecánico, también era peculiar. Aquí podíamos encontrar el motor cuatro cilindros SR20DE y el SR20DETT (la versión con turbo) que también propulsó al Nissan Silvia. Esta mecánica más capaz era propia del acabado GT Turbo, que también contaba con tracción integral. Asimismo, otras versiones montaron el motor KA24DE de 2,4 litros usado por modelos como el Xterra.
Por supuesto, esto no se mantuvo en el Nissan Altra, pero sí todo lo demás. Debido a su suelo plano, no fue complicado incorporar el sistema eléctrico con las baterías sin que ello repercutiera en el espacio interior. La conversión fue sencilla y se llevó a cabo en la planta de Tochigi (Japón), tras ser desarrollado en el Centro Técnico de Nissan de Atsugi (Japón).
A simple vista, el Altra era idéntico al R’nessa, pero contaba con un puerto de carga J1773 Magne Charge. Así se podían recargar las baterías de iones de litio y no de plomo-ácido, como era habitual en ese momento. Se trataba de un pack de 32,4 kWh y el sistema eléctrico contaba con 345 voltios.
Junto a esto, el motor eléctrico estaba firmado por Hitachi y desarrollaba unos 83 CV de potencia. No era algo llamativo, pero sí lo eran los 193 km de autonomía oficial en ciudad, que es lo que se anunció en su momento, si bien en el mundo real sería bastante menor.
Si bien las cifras no son tan sorprendentes en 2024, en 1998, cuando el Nissan Altra llegó a las calles, era como un coche del futuro. Ahora bien, no cualquiera pudo experimentarlo, ya que apenas se fabricaron unas 200 unidades y no se vendieron a los clientes, sino que se alquilaron principalmente a empresas de energía, políticos del estado de California y empleados de la marca.
Esta fórmula del alquiler fue similar a la que se llevó a cabo con el GM EV1, y como en aquel caso, los coches se devolvieron a la marca en su mayoría cuando se terminaron los plazos. Debido a los altos costes y a la poca viabilidad que se apreció en el momento, casi todas las unidades fueron desguazadas, si bien quedan unos cuantos ejemplares en museos y en instalaciones como la sede de Nissan Norteamérica en Tennessee (EEUU).
Con la llegada del año 2000, los coches eléctricos volvieron a quedar en un segundo plano y no fue hasta finales de la década cuando empezaron a ganar importancia de nuevo, ya a nivel global y no tan enfocado en California, dando inicio a una era de la electrificación que sigue viva. Entonces llegaron coches como el Nissan Leaf y otros más recientes como el Ariya y el nuevo Micra, pero probablemente debamos mucho de su existencia a coches desconocidos como el Nissan Altra.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor

