Hablamos con el jefe de diseño de Hyundai sobre los botones: "es un problema de seguridad"

Hablamos con SangYup Lee, el jefe de Diseño de Hyundai, acerca de los botones de los coches y el abuso de las pantallas. "Es un problema de seguridad", sentencia, a la vez que descubrimos algunos detalles del nuevo Ioniq 9.
El jefe de diseño de Hyundai cree en los botones. En esos pulsadores físicos reales que hay dentro del coche y que sirven para ajustar la velocidad del ventilador, encender el aire acondicionado, cambiar el volumen de la radio o regular la temperatura. Al igual que en los viejos tiempos.
Por supuesto, el gigantesco Ioniq 9 tiene una pantalla táctil, como mandan los cánones de esta década del siglo XXI. Pero también hay controles de verdad.
"Es un problema de seguridad", con comenta SangYup Lee. "Sí, estamos hablando de coches conectados y contenido digital, pero lo más importante es la seguridad. Cuando tienes los ojos en la carretera y las manos en el volante y te metes en una capa, segunda capa, tercera capa... es peligroso".
“Tener los controles del sistema de climatización digitales realmente no tiene sentido. Está bien cuando el estás parado, pero cuando estás en movimiento deberías poder accionarlo sin pensar demasiado en ello”.

Simon Loasby es director del centro de diseño de Hyundai y trabaja bajo las órdenes de Lee. Está de acuerdo: “Todas esas funciones principales las encuentras sin apartar la vista de la carretera. Como máximo, estás a una mirada de distancia. Intentamos mantener la vista en la carretera tanto como sea posible. Veréis que esto también se desarrollará en el futuro”.
Loasby destaca la interacción de voz optimizada con IA del Ioniq 9, pero señala que no todo el mundo está de acuerdo con ese tipo de manejo vocal. “La alternativa son los botones físicos para que puedas encontrar lo que necesitas. Ese es nuestro enfoque en todos nuestros productos”.
Extrapola este microcosmos al macrocosmos. “No se trata realmente de estilo, se trata de que la forma siga a la función”. Y tiene una forma novedosa de descubrir esta forma: cuando está en Inglaterra, su hogar, le gusta darse una vuelta por el aparcamiento de un supermercado.
El objetivo, según cuenta, es ver cómo interactúa la gente con sus coches. “No aprovechamos demasiado el poder de las necesidades de los clientes en el diseño de automóviles. Siempre que voy a Londres, paso por Tesco”. Así, asegura, se fija en las cosas necesarias en el mundo real.
Eso se ha traducido, por ejemplo, en la consola central en forma de "isla universal" que se puede deslizar hacia atrás, por lo que si el Ioniq 9 está en un lugar estrecho en un parking, el conductor puede cruzar fácilmente al otro lado para salir.
Es el Hyundai más grande hasta la fecha: más de cinco metros de largo, extremadamente alto y ancho. ¿Cómo ha conseguido Lee disimular su volumen? “Es un coche grande, sí. Tiene presencia, sin duda. Pero no quería desperdiciar espacio ni material”. Es hora de otra anécdota. Sobre los botones.

“En Londres suelo pasar por el estudio de mi buen amigo Thomas Heatherwick, arquitecto, y hablamos de esto: hablamos de 'escalas humanas'. Él crea edificios asombrosos, pero ¿quién va a ver ese edificio desde arriba? Al final, la gente se acostumbra más a los botones del ascensor. Dedicó bastante tiempo a los botones del ascensor, porque somos humanos".
“Si el edificio es demasiado grande, nos sentimos intimidados porque somos humanos y estamos más cómodos en una 'escala humana'. Por eso, un coche grande como el Ioniq 9 tiene presencia, pero para el usuario, lo importante es la escala humana, la atención al detalle. No solo observamos el diseño viéndolo, sino que lo olemos, lo tocamos"... También habla de que lo sentimos con las respuestas hápticas.
¿Y qué decir de la sensación de agresividad que se ha infiltrado en el diseño de los coches modernos? “El diseño es subjetivo. Al final, yo no juzgo el diseño”.
“Cuando Patrick Le Quément diseñó el Renault Twingo, hicieron un estudio de opinión y a la gente no le gustaba”, dijo. “Solo al 20 por ciento le pareció positivo. En marketing entraron en pánico. A 80 personas les desagradó y a 20 les gustó. Entonces fue el momento de ver la participación de esa gente en el segmento: "Era del 12 por ciento", dijo Le Quément. "Así que lo he duplicado'”.
“La responsabilidad del diseñador es ayudar a los demás. El diseño polarizado, a los clientes les gusta, tiene un carácter muy fuerte, pero al mismo tiempo, ¿cuál es el valor que estamos creando para el cliente?".
Al final, es cuestión de percepciones y de hacer un producto para un tipo de público. El ideal de gustar a todo el mundo es algo que no se puede alcanzar. “El estilo de vida de la generación Z y el de los baby boomers es completamente diferente. ¿Cómo se puede tener el mismo diseño para atraer a ambas generaciones?", sentencia.
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Luis Guisado
Webmanager
Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.