Alguien restauró el Porsche 911 S/T que ganó en su clase en Le Mans 72. Ahora, ha querido hacer una recreación con un modelo 992. Lo único que comparten: el amarillo Light 117

La división Sonderwunsch de Porsche demuestra que, con tiempo y con dinero, en el mundo del motor se puede conseguir casi cualquier cosa.
Está de moda revivir coches icónicos o, en su defecto, rendirles homenaje de alguna manera. Algunos son más acertados, otros menos, así que os dejamos decidir a vosotros en cuál de los dos bandos se encuentra este: el Porsche 911 S/T que ganó en su clase en Le Mans 72 es mítico y ahora han hecho una recreación basándose en el 992.
Esto crea una curiosa estampa, con dos generaciones, lado a lado, que teóricamente tienen el mismo espíritu automovilístico, pero que en realidad solo tienen en común un aspecto: el color amarillo Light (código 117) que decora su carrocería y los hace inconfundibles.
La vida del 911 2.5 S/T original es la más interesante de los dos modelos, puesto que parece sacada de una película. Tras ganar la categoría GT en las 24 Horas de Le Mans de 1972, este coche no siguió triunfando en otras competiciones, no se se sabe cómo, pero acabó arrinconado en un granero de San Francisco, oxidado, golpeado y cogiendo polvo durante años.
Su última carrera documentada fue en 1975, pilotado por su segundo dueño, Don Lindley. Luego pasó por manos de otros dos, hasta que… dejó de saberse de él. Hubo un hiato de tiempo considerable hasta 2008, cuando empezaron a aparecer pistas de su paradero perdido y su posible localización.

Todavía hubo que esperar otros 5 años más, hasta 2013, cuando un coleccionista suizo decidió hacer las maletas, cruzar el Atlántico y rescatar esa reliquia mecánica. En ese momento comenzó una restauración completa que se dejó en manos de expertos en clásicos de Porsche en Stuttgart.
Con los planos originales en su poder y sin límite de horas que dedicarle, el Porsche 911 fue desmantelado por completo, el chasis se corrigió en una bancada, se volvieron a fabricar las piezas que le faltaban… Solo en la carrocería se emplearon 1.000 horas de trabajo artesanal.
Aunque todo se hizo a la vieja usanza, utilizando incluso las herramientas originales, si que hubo algo de modernidad en el proceso, ya que, para protegerlo a largo plazo, aplicaron la técnica del recubrimiento catódico por inmersión, el tipo de protección anticorrosión que usan los coches actuales.
Cuando todo estuvo en su sitio, se pasó a la fase final: dejarlo en el mismo estado que tenía en 1972, para lo que se recurrió al mencionado color original amarillo Light (código 117), se le colocaron los dorsales, los vinilos, etc. El proceso se terminó en 2016, tras dos años y medio de largo trabajo.

Cuando el 911 clásico no es suficiente
Sin embargo, el paciente cliente no estaba contento con eso, así que le pidió al equipo Sonderwunsch que le creara un gemelo pero basado en el 911 S/T actual (que pudimos probar hace unos meses). Como es lógico, el primer elemento clave fue el color amarillo Light, que hace años que Porsche había dejado de ofrecer.
Según la marca alemana ese tono es difícil de aplicar: tiene poca capacidad de cobertura, lo que lo vuelve especialmente desafiante en piezas de carbono y zonas complejas. Por eso, la mezcla del pigmento se tiene que hacer prácticamente a mano, con mucho cuidado.
A esto sumaron llantas forjadas de magnesio en plata oscura, pinzas de freno negras, y el interior también en negro para contrastar con el amarillo exterior. El resultado, aunque hay diferencias morfológicas evidentes y que son lógicas por la distancia temporal que hay entre ambos modelos, está bastante conseguido

El apartado mecánico, sin embargo, no mira al pasado, si no que es completamente actual. Su corazón es un motor bóxer atmosférico de 4,0 litros y 6 cilindros que entrega 525 CV. Además, han querido mantenerse lo más puristas posibles y no hay caja de cambios de doble embrague ni automatismos de ningún tipo, va acoplado a una transmisión manual de 6 velocidades.
Esta dupla de modelos demuestra, una vez más, que en el mundo del motor, si se tiene dinero, se puede conseguir lo que se quiera. La restauración del modelo de 1972, que se tardó dos años y medio en completar, tiene que haber sido un dispendio de billetes que cuesta imaginárselo.
Porsche saca pecho afirmando que “gracias a la extensa documentación del vehículo original en el archivo de la compañía y a la perfecta ejecución artesanal, la marca demuestra que es posible viajar en el tiempo”.
De hecho, en comparación, el trabajo de Sonderwunsch para replicar su concepto en el Porsche 911 S/T moderno, parece hasta poca cosa, puesto que solo ha sido un proyecto de personalización en el que ha habido que cambiar, como quien dice, “cuatro cosas” entre el exterior y el interior para que se asemeje a su antepasado.
