Conducimos el Pagani Zonda F, Huayra y Utopia Roadsters en Italia: "¿puedo decir que gana el mundo?"

Tres Pagani Roadster: Zonda F, Utopia Roadster y Huayra Roadster HP
Tres Pagani Roadster: Zonda F, Utopia Roadster y Huayra Roadster HPMark Fagelson - TG
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Recorremos parte de la historia de Pagani al volante de tres de sus roadster. Y dos de ellos son del propio Horacio.

Estoy a punto de vivir unos días de ensueño que van a consistir, sobre todo, en conducir por las carreteras de la región italiana del Gran Sasso, al volante de tres generaciones de roadster fabricados por Pagani. Y estos tres días comienzan una audiencia con el propio maestro, de la que puedes saber más aquí.

Estamos sin presión: Horacio Pagani nos va a prestar dos de sus coches personales, un Zonda F Roadster de fibra de carbono vista y el exclusivo Huayra Roadster HP, que adopta parte de la mecánica extrema del BC Roadster pero suaviza su agresividad aerodinámica y de chasis. Además, también tendremos el último Utopia Roadster, equipado con cambio manual de siete velocidades y acabado en el precioso tono Verde Mara.

La entrevista es en la fábrica o Atelier, como la llaman por aquí. Es un lugar impresionante. Un refugio de artesanía, pasión, atención obsesiva por el detalle e ingeniería de alto nivel situado en pleno corazón del territorio de los superdeportivos. Sinceramente, cuesta saber dónde mirar. Hay coches en todas las fases posibles de producción, desde chasis desnudos hasta unidades prácticamente terminadas.

El atelier es un lugar que parece sacado de un sueño

Entrevista a Horacio Pagani
Entrevista a Horacio PaganiMark Fagelson

Alrededor de la zona principal de ensamblaje hay más coches pertenecientes a la colección de Pagani, incluido el Zonda C12 chasis número 1, pero también variantes extremas exclusivas para circuito y vehículos de clientes que esperan ser entregados tras una revisión, una restauración o programas completamente personalizados. Un lugar fascinante y lleno de vida; rebosa actividad y sonidos, desde el golpeteo y el zumbido de hombres y mujeres construyendo coches a mano hasta el aullido de un V12 cuando un vehículo se desplaza de una zona a otra.

Pero, de algún modo, las presiones externas se quedan fuera. Incluso el ruido mediático de los rivales, los tiempos por vuelta o la interminable carrera por la potencia y la carga aerodinámica desaparece. Pagani ha creado su propio universo, con sus propias reglas. Bastan diez minutos aquí dentro para entenderlo. Y para desear formar parte de ello. Con todas tus fuerzas.

Nuestra conversación no consiste en una advertencia del tipo "no destrocéis mis coches". Es simplemente una charla fluida y agradable sobre la historia de Pagani y su futuro. Horacio sonríe mientras nos muestra unas instalaciones impresionantes y cómo las capacidades internas de la marca han crecido hasta niveles irreconocibles en los últimos años.

Vemos volantes mecanizados a partir de un bloque macizo de aluminio de 43 kg, monocascos de fibra de carbono recién salidos del autoclave y miles de componentes extraordinarios que quedarán ocultos a la vista, aunque se hayan diseñado con el mismo esmero que los elementos que se tocan cada día en el habitáculo. Además, da la impresión de que Horacio rejuvenece con cada año que pasa.

Sin duda hay algo mágico flotando por el Atelier. Aunque termina la visita con un simple: "por favor, no choquéis mis coches". Justo. Una petición razonable.

Los tres Pagani que protagonizan la sesión

Esa frase iba a resonar en mi cabeza al día siguiente. El Zonda F Roadster acaba de completar una restauración integral y Horacio aún no ha recorrido "ni un solo kilómetro" con él. Es difícil estimar su valor porque estos coches suelen camb diar de manos de forma discreta, pero recientemente un Cinque Roadster se vendió por más de 20 millonese dólares. Así que, supongo, este F manual de seis velocidades podría valer unos 15 millones. Quizá más. Quizá menos.

Y, sin embargo, no me preocupa en absoluto. Vuelvo a pensar en el Atelier. El valor, la rareza, el hecho de que sea el coche personal de Horacio... todos esos factores, que sé perfectamente que son reales, desaparecen. Quedan ahogados por las sensaciones que transmite el F y por el aullido electrizante de aquel enorme V12 de 7,3 litros al acercarse al límite de revoluciones. No le das importancia a miedos tan mundanos como estrellar un superdeportivo. Con el Zonda simplemente vives el momento.

Nuestro punto de encuentro está a un par de horas de Roma, bajo la sombra del Corno Grande, la cima más alta de los Apeninos. Los tres Roadster llegan en dos camiones y son descargados bajo un cielo completamente despejado. La misión consiste en recorrer la evolución de Pagani, profundizar en el carácter del Zonda, el Huayra y el nuevo Utopia Roadster y, finalmente, decidir cuál es el mejor de todos. Y tratar de no quemarnos con el sol. El subdirector de Top Gear, Ollie Kew no recibe ese último memorando y más tarde parecerá un extra de la serie Chernóbil. Aunque probablemente valga la pena.

Aparcados uno junto a otro, los tres roadster de las diferentes generaciones de Pagani son fascinantes y espectaculares. Irradian la mezcla perfecta entre locura automovilística y belleza escultórica, además de transmitir una extraña sensación de atemporalidad. Al ignorar en gran medida la moda de la estética de coche de carreras matriculable, Pagani sigue un camino propio y encarna la herencia del diseño italiano mediante formas complejas que, sin embargo, parecen naturales. Sin caer nunca en la extravagancia absurda.

El Zonda F llegó después de los primeros C12 y C12 S y quizá represente el punto más dulce de toda la gama, antes de que versiones posteriores como el Cinque o los 760 adoptaran transmisiones secuenciales y un enfoque más radical. Su V12 atmosférico M120 Mercedes-AMG con 7,3 litros desarrolla 650 CV a 6.200 rpm, pesa apenas 1.230 kg en seco y entre 2005 y 2012 se fabricaron únicamente 25 coupés y 25 roadster.

El Huayra sucedió al Zonda incorporando aerodinámica activa en ambos ejes, el V12 AMG M158 biturbo unido a una caja robotizada de siete velocidades montada transversalmente y una estética más elaborada. Los primeros coupés eran magníficos, aunque quizá carecían de parte de la pureza y la magia del Zonda. Sin embargo, evolucionó rápidamente y la variante BC, presentada en 2016, era una auténtica bestia. Este Roadster HP es la visión personal de Horacio sobre el Huayra perfecto. Conserva el motor de 800 CV y el set-up de la transmisión del Roadster BC, pero con una aerodinámica menos agresiva y una suspensión ligeramente más confortable.

El Utopia Roadster es el más reciente y quizá también el mejor. Pagani parece haber recuperado la confianza necesaria para dejar que otros persigan la experiencia más cercana a la competición y, en cambio, ha creado un coche que, en muchos aspectos, vuelve a las raíces de la marca. Parece una reinterpretación moderna y revitalizada del Zonda F.

El Utopia Roadster mantiene la sobrealimentación mediante turbocompresores. Aquí, el V12 entrega 864 CV y 1.100 Nm de par, pero recupera una caja de cambios manual Xtrac de siete velocidades con primera en disposición dogleg. Utiliza una estructura Pagani Carbo-Titanium HP62 G2 y Carbo-Triax HP62, junto con subchasis tubulares delanteros y traseros fabricados en acero CrMo, y pesa 1.280 kg en seco. Pagani construirá 130 unidades a un precio de unos tres millones más impuestos, y es fácil imaginar que llegarán muchas variantes adicionales en el futuro.

El paraíso del Zonda F

Abrir la ligerísima puerta del Zonda provoca una sonrisa inmediata. Tanto por esa sensación física de ligereza como por la extraordinaria calidad del habitáculo. El volante revestido en cuero con aro de madera está a años luz de los superdeportivos modernos, empeñados en llenar todo de botones para recrear una atmósfera inspirada en la Fórmula 1.

Entrar es fácil y, aunque la posición de conducción resulta algo erguida y los más altos echarán en falta algo más de recorrido longitudinal del asiento.

Para arrancar giras la llave y luego pulsas el botón de arranque situado sobre la palanca de cambios. La incredulidad crece. El V12 suena gigantesco y combina una respuesta instantánea con una suavidad sedosa. Esta unidad F monta un escape específico que le aporta un timbre más agudo y metálico. Personalmente, incluso prefiero la musicalidad de los F "normales", si es que existe algo parecido a un F normal.

Sea como sea, el V12 de 7,3 litros es claramente la estrella. O quizá no. Porque, en cuestión de segundos, el Zonda se convierte en un superdeportivo plenamente coherente, profundamente inmersivo, increíblemente ágil y maravillosamente comunicativo. La dirección es ligera y limpia, la estructura es de una rigidez ejemplar y permite que la suspensión combine delicadeza y control. Todo transmite equilibrio.

La caja de cambios no está entre las mejores del mundo, pero la combinación de un V12 y una transmisión manual, aunque tenga un tacto algo hueco y áspero, resulta irresistible. Sí, se aprecia cómo el enorme motor se desplaza ligeramente al frenar con fuerza, y no existe la precisión quirúrgica de un McLaren o un Porsche modernos. Sin embargo, ofrece tanta claridad en sus reacciones que nunca hay sorpresas. Es como un Lotus Elise a escala gigante.

En algunos aspectos es incluso mejor, porque el Zonda no solo fluye sobre la carretera, también invita a atacarla con decisión. El motor apenas supera las 6.500 rpm, pero jurarías que llega a 10.000. Y gracias a su enorme par puedes modificar el equilibrio del coche con el acelerador de una forma casi increíble. El F Roadster es, sencillamente, mejor de lo que parece y mejor de lo que suena.

El Pagani Huayra HP

¿Cómo puede competir el Huayra HP? Parece más pesado y carece de la frescura afilada del Zonda. Además, monta un V12 biturbo de tres válvulas por cilindro que, sobre el papel, debería resultar menos especial. Y la caja secuencial seguramente tendrá un tacto tosco, ¿verdad?

Pues no.

Es cierto que inicialmente transmite una sensación de mayor masa y una conexión ligeramente más filtrada con el asfalto. Pero esa impresión dura apenas tres minutos. Después, el HP resulta absolutamente sobrecogedor, increíblemente rápido y extraordinariamente capaz.

Las transiciones de marcha son rápidas y contundentes, el tren delantero parece pegado al suelo y el enorme par motor hace que el eje trasero se retuerza bajo plena aceleración, aunque sin llegar a descontrolarse. A diferencia del Zonda, dispone de varios modos de conducción: Wet, Comfort, Sport, Race y, finalmente, ESC Off. El HP pide Sport o Race. Sin embargo, el nivel de prestaciones es tan alto que desactivar el control de estabilidad se hace con auténtico respeto y solo es recomendable para conductores muy experimentados al volante. Es INTENSO.

El Pagani Utopia Roadster

Tras conducir el Roadster HP necesito una ducha fría, pero en su lugar espera pacientemente el Utopia Roadster. Incluso junto a estas dos obras maestras, el Utopia posee una atracción magnética. Es sencillamente bellísimo. Además, el ya altísimo nivel de calidad de Pagani ha alcanzado cotas casi imposibles.

El Utopia brilla como un ser celestial. Pagani habla mucho de la idea de Leonardo da Vinci de que arte y ciencia están íntimamente unidos. ¿Simple marketing? El Zonda Roadster y el Huayra Roadster HP sugieren que hay algo mucho más profundo detrás de esa filosofía. Quizá el Utopia, que desprende algo verdaderamente intangible, sea la máxima expresión de ese credo.

La vista desde el puesto de conducción es extraordinaria. Regresan los periscopios de fibra de carbono. La rejilla abierta de la caja manual de siete relaciones es una auténtica obra de arte; en los espejos se reflejan las perfectas curvas de los pasos de rueda traseros y los guardabarros delanteros elevados enmarcan la carretera.

Foto cenital de los tres Pagani roadster
Foto cenital de los tres Pagani roadsterMark Fagelson - TG

El Utopia transmite ciertos ecos del Zonda, y eso es una magnífica noticia. El motor biturbo no provoca el mismo escalofrío instantáneo que el antiguo V12 atmosférico al arrancar, pero su potencial es evidente desde el primer momento.

Comparte con el Zonda una gran ligereza y agilidad, además de esa capacidad para fluir sobre asfaltos deteriorados. Sin embargo, cuenta con mucho más control y parece tener un centro de gravedad notablemente más bajo. También ofrece mucha más tracción, aunque eso quizá tenga que ver con que los neumáticos del Zonda ya pertenecen a otra época.

La caja manual de siete velocidades ofrece un tacto excelente, aunque al principio resulta algo desconcertante porque el centrado natural queda entre cuarta y quinta. Hace falta un buen rato para acostumbrarse, pero cuando tu cerebro comprende la fuerza exacta necesaria para mover la palanca a través de la rejilla, la experiencia es magnífica.

De nuevo, el gran V12 no es un motor especialmente amigo de las altas revoluciones, pero su sonido resulta fascinante. Mezcla el aullido típico de un V12 con los turbocompresores, la admisión y una colección de explosiones en retención que nunca suenan igual dos veces. Aquí no hay nada sintetizado.

Es tentador decir que el Utopia Roadster se sitúa a medio camino entre el clásico Zonda y el salvaje Huayra HP, pero eso sería injusto porque nunca da la sensación de ser un compromiso. Conduciendo tranquilamente mientras disfrutas del paisaje, probablemente sea el superdeportivo más alegre y satisfactorio de los tres. Mucho más emotivo y lleno de personalidad que coches como el Ferrari F80 o el McLaren W1. Menos obsesionado con la máxima eficacia, pero mucho más lleno de sensaciones.

Cuando aumentas el ritmo, quizá no tenga el control implacable ni la concentración de algunos hiperdeportivos concebidos para circuito, pero las prestaciones son inmensas y el chasis logra un equilibrio magnífico entre agarre absoluto y una capacidad de ajuste progresiva y transparente. Es un logro extraordinario y transmite una enorme vitalidad. Se percibe que Pagani ha dedicado tanto amor a la dinámica de conducción del Utopia como a sus detalles artesanales y a su exuberante ingeniería.

¿El ganador? ¿Puedo decir que gana "el mundo"?

Momento de la descarga de los tres Pagani
Momento de la preparación de las fotos de los tres PaganiMark Fagelson - TG

Muy pocas personas conducirán, poseerán o incluso verán un Pagani en su vida. Pero el planeta es un lugar mejor gracias a la existencia del Zonda, el Huayra y el Utopia en todas sus variantes.

Para disfrutar una sola vez de una carretera extraordinaria, es imposible ignorar al extremo Huayra Roadster HP. Es una máquina diabólicamente buena en todos los sentidos. Por otro lado, el Zonda F Roadster resulta indulgente, puro y emocional. Además... ese motor.

Aunque luego está el Utopia, tan completo y con un cambio manual tan atractivo. No es de extrañar que los clientes de Pagani no sustituyan sus coches: simplemente añaden nuevas piezas a la colección.

Si tengo que elegir un favorito, sería el Zonda F por el margen más pequeño imaginable. Pero la verdadera lección es otra: mientras Pagani evita competir directamente con nadie, sus coches se encuentran entre los mejores automóviles jamás creados.

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.

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