Este es el último Bugatti Bolide. Eso significa que no volveremos a ver a su motor W16. Y que 40 millonarios ya juegan en circuito

Por 4 millones de euros antes de impuestos te comprabas un Bugatti Bolide, pero ya no, porque el último ya ha salido de la línea de producción.
Todo lo que empieza tiene un final, incluso si eres millonario y te puedes permitir comprar uno de los coches más caros y exclusivos del mundo. El Bugatti Bolide es la interpretación máxima que la marca de lujo hace de un deportivo para entrar a circuito, pero a la vez quiere que sea un modelo propio de una colección de altos vuelos. Suponemos que el comprador de la unidad 40 y final de la producción podría decirnos si es así o no.
No hemos hablado con él, pero estamos bastante seguros de que sí. En primera instancia, porque es un cliente fiel de Bugatti y tiene varios de sus modelos. En segunda, porque dado que es el ejemplar que significa el adiós del mítico motor W16 de la compañía, la entrega de llaves no ha sido como la que tienes tú cuando te compras tu coche de menos de 20.000 euros.
La entrega del modelo fue un momento especial. En lugar de mandárselo al cliente a su casa, éste fue a Molsheim para recibirlo, rodeado por todo el equipo que se encargó de crear el hiperdeportivo.
La producción del Bugatti Bolide estaba limitada a 40 unidades. Se anunció en 2020 como ejercicio de diseño, en 2021 se confirmó que se haría realidad, y 4 años después ha terminado su fabricación.
Emilio Scervo, Director de Tecnología de Bugatti, explica: “Mi primer contacto con el proyecto fue en agosto de 2021, así que realmente nos remontamos a más de cuatro años atrás. En aquel entonces, era un concepto completamente nuevo, en las primeras etapas de diseño. Fue un momento emocionante porque teníamos muchos elementos que integrar”.
El ejemplar está acabado con una especificación a medida, como ocurre en los demás, que incluye detalles exteriores en ‘Azul Negro’ y ‘Azul Lyonnais Especial’, que en el interior está protagonizado por el Alcantara ‘Azul Lago’.
A nivel mecánico no hay diferencias respecto al resto de la tirada. Monta un motor 8.0 W16 que, alimentado por gasolina de 98 octanos, es capaz de desarrollar 1.600 CV de potencia y 1.600 Nm de par máximo.
Como es lógico, sus prestaciones son de otra galaxia: aceleración de 0 a 100 km/h en 2,17 segundos, de 0 a 200 km/h en 4,36 segundos y de 0 a 300 km/h en 7,37 segundos. Además, el piloto oficial de Bugatti, Andy Wallace, llegó a ponerlo a 350 km/h en la recta de Le Mans, aunque nunca se ha anunciado de manera oficial su velocidad máxima.
Scervo comenta: “Desarrollamos el Bolide como un proyecto que exigía un rendimiento muy alto. La idea de ser un coche de carreras perfecto tanto para caballeros como para conductores profesionales no es fácil de traducir en atributos de conducción, pero es esencial para lo que lo convierte en un Bugatti”.
El precio del Bolide es de 4 millones de euros antes de impuestos, pero esa tarifa es antes de incorporar todas las opciones de personalización que quiera el cliente. Pagando tamaña cantidad de dinero no nos queda ni la mínima duda de que es una auténtica obra de la ingeniería que hará las delicias de cualquiera de sus compradores, por muy pejigueros que estos puedan llegar a ser.
Christophe Piochon, Presidente de Bugatti Automobiles, declaró en la entrega del modelo: “Nos propusimos crear un coche que pudiera rendir en la pista y, al mismo tiempo, pertenecer a las mejores colecciones del mundo. Por eso, dedicamos una atención extraordinaria a cada detalle de la ejecución, desde la pintura hasta el interior, para que poseer un Bolide reflejara el mismo nivel de artesanía que cualquier otro Bugatti de su colección”.
“Este fue un nuevo reto para nuestros equipos de producción en el Atelier y para cada proveedor y socio. El automovilismo deportivo suele priorizar las piezas que se pueden cambiar rápidamente, pero un Bugatti se crea para resistir el paso del tiempo. Mantener esta filosofía y, al mismo tiempo, ofrecer un rendimiento extremo requirió una dedicación absoluta de todos los involucrados”, sentencia.
Con esta unidad, Bugatti se despide del motor W16 que ha sido su seña de identidad durante dos décadas. Supone oficialmente el paso del testigo a la mecánica híbrida que emplea el Bugatti Tourbillon, aunque la marca ya ha anunciado que para su programa de personalización y creación de ejemplares únicos, permitirá a los clientes decantarse también por la plataforma antigua, así que los millonarios del mundo no tienen que temer quedarse sin su Bugatti de combustión puro.
Ahora la vista está puesta en cuál será el equivalente al Bolide de la nueva generación de la casa.


