Un influencer en la lista negra amenaza a Bugatti con imprimir en 3D las partes dañadas de su Chiron Pur Sport. Y Mate Rimac responde

Bugatti Chiron Pur Sport
Bugatti Chiron Pur Sport

Estrelló su Bugatti Chiron Pur Sport y la marca lo puso en su lista negra, pero amenaza con, si no le suministran piezas, imprimirlas él mismo.

Desde que las redes sociales se popularizaron, todo el mundo cree que la gente quiere oír su opinión. Eso es así. Y desde que las marcas de cualquier tipo de sector están en ellas, son cientos de miles de personas las que se quejan a diario respecto a los problemas que puedan tener con ellas. A veces, estas responden, pero lo que no es tan normal es que sea el CEO el que te mande un mensaje directo por privado. Eso es lo que ha hecho Bugatti.

Pongamos un poco de contexto. La persona en cuestión no era una al azar, si no un influencer: Alex Gonzalez, que aparece en las redes sociales como @fxalexg y del que no habíamos oído hablar en nuestra vida. A pesar de nuestro desconocimiento, no le tiene que ir mal si cuenta con un millón de seguidores en Instagram y si tiene suficiente dinero como para comprarse un Bugatti Chiron Pur Sport… reventado.

Aparentemente, el Bugatti ya era suyo, pero tuvo un accidente y la marca lo puso en la lista negra. Luego, volvió a recomprarlo a Copart cuando estaba destrozado, con el interesante proyecto de devolverlo a la vida por delante.

En el post que podéis ver más abajo mencionó directamente a Bugatti, señalando que la firma tenía 24 horas para quitar el ejemplar de la lista negra o empezarían a imprimir las piezas que necesitaban en 3D.

Primero: ¿qué significa que te pongan en la lista negra? Que, ante un accidente importante, el fabricante decide que no va a vender piezas para que ese coche se repare, porque no quiere que se vea envuelto en una reconstrucción que sea peligrosa o que no dé el resultado que debería, ya que podría tener consecuencias para la compañía.

Os animamos a mirar cómo estaba el hiperdeportivo: sin capó, con el frontal reventado, las aletas con daños, una llantas que tampoco estaba en plenas condiciones… Aunque aparentemente a nivel mecánico estaba bien, así que, dentro de los márgenes de una marca para millonarios, se trataba de un trabajo de “chapa y pintura” algo denso y muy caro. Con ese presupuesto, al menos en teoría resultaría factible utilizar esa técnica para crear las propias piezas que le hacían falta.

El mensaje es una suerte de amenaza o ultimátum para la marca, algo que suponemos que muchas marcas recibirán de manera constante y a lo que la mayoría, por no decir todas, harán oídos sordos, porque ya tienen bastante con lo suyo y que tendrán que ver con que alguien haya empotrado su hiperdeportivo.

Sin embargo, eso no es lo que hizo Bugatti, es más, eso no es lo que hizo su CEO, Mate Rimac. Ni corto ni perezoso, directamente escribió a González por mensaje privado en el propio Instagram.

“Hola. Soy el CEO de Bugatti”, empezaba, por si se pensaba que era una cuenta falsa, para después explicarle que la idea que tenía no era factible: “No se pueden imprimir en 3D piezas para un Bugatti. Probablemente la caja de cambios y el monocasco de fibra de carbono estén dañados; eso no se puede imprimir en 3D. Igual que las luces y los paneles de la carrocería”.

Al final añadía: “Queremos ayudarte a hacerlo de la manera más rentable. Si no es necesario reemplazar el monocasco ni la caja de cambios, el coste será mucho menor de lo que se dice”.

Rimac tiene un enfoque racional que es lógico. Estamos hablando de un hiperdeportivo que, además de tener un precio de partida de 3 millones de euros, equipa un motor de 8.0 W16 capaz de desarrollar 1.500 CV de potencia, lo que le permite acelerar de 0 a 200 km/h en 5,5 segundos (la marca directamente ni da el del 0 – 100 km/h), alcanzar los 300 km/h desde parado en 11,9 segundos y superar los 400 km/h de punta.  

Con una bestia así entre manos, introducir en la ecuación un chasis que no esté en perfectas condiciones es algo muy peligroso y que solo puede acabar en disgusto o, peor aún, en tragedia. Aunque la impresión 3D ha avanzado mucho, no parece la mejor idea para elaborar piezas clave en un Bugatti Chiron Pur Sport.

Por el momento no se sabe en qué ha quedado la cosa, pero el influencer ha publicado en Instagram contando su interacción con el CEO de Bugatti, dándole las gracias por haberse puesto en contacto con él y diciendo que espera que puedan llegar a un acuerdo y trabajar juntos en el proyecto.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España

NOTA8,5

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Jack Rix se sube a un Bugatti Chiron Super Sport junto al piloto probador de Bugatti y ganador de Le Mans, Andy Wallace. ¿El objetivo? Sobrevivir a Nürburgring.