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Un viaje en el Bugatti Chiron Super Sport rumbo a Nürburgring

Un Bugatti Chiron Super Sport, la Autobahn alemana sin límite de velocidad y rumbo a Nürburgring Nordschleife.

En TopGear hace mucho tiempo que nos ganamos la fama de hacer cosas estúpidas, pero esta se lleva la palma. Bueno, más o menos. Hemos hecho el idiota en televisión, redacciones de todo el mundo... Esta es en un Bugatti Chiron Super Sport, así que si no es la más estúpida, pudo haber sido la más cara.

Mirar el tiempo cuando vas a pilotar un bólido de más de tres millones de euros, 1.600 CV y dos toneladas, habría estado bien. Sobre todo llevando unas Michelin Cup 2 frías, por no decir gélidas. Todo esto sobre cierto (alarmante) nivel de humedad del asfalto. Una serie de excusas que se asemejan al 'es que el césped estaba demasiado alto' del fúbtol.

Al menos no estamos en un lugar muy a la vista. Entre comillas, porque cada curva de Nürburgring Nordschleife está llena de fotógrafos que sacarían un buen pico por la estampa de TopGear estrellando contra las barreras el Chiron Super Sport.

Afortunadamente, a mi lado se encuentra Andy Wallace: ganador de Le Mans, piloto de pruebas de Bugatti, el que llevó al McLaren F1 a más de 380 km/h y al propio Chiron a 489 km/h. Un tipo genial.

Jack Rix y Andy Wallace
Jack Rix y Andy Wallace.

"En realidad tampoco me conozco el circuito tan bien. He venido una vez y di tres vueltas con un Jaguar MK. II, siendo sincero. Pero ten cuidado con el agua estancada, porque solo patinaremos, giraremos, y adiós. No hace falta ni ir rápido para eso".

Gracias Andy por tus consejos. Aviso de spoilers: terminamos haciendo exactamente lo que no debíamos hacer. El frontal mirando a las barreras, el eje trasero desbocado... Una actuación lamentable en la que pasamos de intentar controlar a la bestia al pánico más absoluto. Y ahí lo dejo. Ahora después lo retomamos.

Como todos los mejores momentos, esto comenzó con la pregunta: "Si tuvieras un día completo a tu disposición un Bugatti Chiron Super Sport, ¿Qué harías con él?". Muchas cosas. Hacer el ridículo, desde luego que no, pero muchas cosas. A los cinco minutos volvimos a Bugatti con un plan.

La idea era recoger al Chiron en Molsheim, ir hacia el norte, cruzar la frontera con Alemania, atravesar la famosa autovía sin límite de velocidad y dar unas vueltas en Nürburgring. Un viajecito turístico de nada. Y simplemente respondieron con un 'Ok'. Como cuando le dices a tu madre por Whatsapp que no sabes cuándo vas a llegar a casa o si vas a cenar. Lo tomaremos como algo positivo.

Llegamos a las puertas traseras de Bugatti. Allí construyen el Chiron a mano, en el elegante edificio Atelier, inaugurado en 2005. Y nuestro Super Sport frente al Chateau, la antigua casa del icónico Ettore Bugatti.

Bugatti Chiron Super Sport corriendo en Nürburgring

Un coche del que existen solo 30 unidades, basado en la versión extrema del Chiron que superó los 480 km/h, pero algo limitado. Por aquello de conservar las llantas y en general, la integridad del coche. Bólido que, como es evidente, lleva el magnífico motor W16 cuatriturbo de 8,0 litros, 1.600 CV y el módico precio de 3,5 millones de euros.

El coche es negro. Puede recordar a la leyenda de La Voiture Noire, pero este no le vamos a robar. Solo faltaba. El interior es de un cuero marrón precioso. Una combinación espectacular. Como cualquier Bugatti, honestamente.

Antes de exprimirlo, un poco de normalidad para el Super Sport. Rotondas, ceda el paso, algún stop... Andy cuenta que conoce a un propietario que le ha hecho a su Chiron 80.000 kilómetros. Y es que es un coche tan ridículamente utilizable que grita que se conduzca con regularidad. Aunque para regularidad, el tiempo que te pasarás en la gasolinera.

Bromas a parte, llegamos a la autovía. Un tráfico denso nos limita a unos 190 km/h. Es espectacular cómo se comporta el coche. Casi 200 km/h y está tranquilo. No le estamos arañando ni un ápice de su potencial. Pero poco después comenzamos a embalarnos. Más y más. Parece algo muy ilegal, pero no lo es. 339 km/h.

Un poco de relajación antes de llegar al circuito, porque coger curvas de la autovía más o menos pronunciadas a más de 200 km/h es jugársela un poco, aunque este coche consigue proezas que parecen imposibles.

Sin embargo, es llegar a Nürburgring y comenzar a llover con ganas. Puede ser algo normal, aunque hacer un Touristenfahrten en el Infierno Verde con un coche de 3,5 millones de euros seguramente no es la mejor idea del mundo. Y Andy no oculta su preocupación: "O mantienes los neumáticos como mínimo a 30º o esto va a ir mal".

Modo circuito, con menos ayudas electrónicas y a circular. Y Andy, después de unas curvas, directamente me cambia sin mediar palabra el modo de vuelta a 'Autobahn'. Vamos, que las cosas podían ponerse feas.

Y llega el momento, sí. Volviendo a los primeros párrafos, íbamos calentitos, como se suele decir. Defendiendo el honor de Bugatti, aunque durante 15 curvas tuvimos una interesante lucha con un... BMW 320td Compact. Esos malditos BMW E36 y E46 están en su salsa y en su circuito.

¿Y el dramático incidente que casi nos cuesta lo indecible? Pues consigo recuperar el coche y volver a rodar en la pista. No sin sentir cómo por dentro me deshacía, en silencio y angustia. Ya me imaginaba los titulares: 'BBC TOPGEAR LO HA VUELTO A HACER: HAN ESTRELLADO UN BUGATTI CHIRON SUPER SPORT EN NÜRBURGRING BAJO LA LLUVIA. ¿EN QUÉ ESTABAN PENSANDO?'.

No lo sé. Solo se me olvidó mirar el tiempo, vale. Finalmente vuelvo a boxes ileso y, evidentemente, me ofrezco gentilmente a cambiar el asiento con Andy para que me demostrara cómo se pilota de verdad. Y así, de paso, intento reposar un poco semejante susto.

Pero Andy se niega sin pensarlo. Nos sentamos cerca, esperando que la lluvia pase de apocalipsis bíblico a unas pocas gotas. Entonces sí que se anima a una vuelta tranquila. Y aún así, es más rápido que yo. Aunque con mucha cautela. Me consuela, porque no todo fue falta de talento al volante.

Vaya día, vaya coche, vaya susto... Vaya experiencia y qué buena historia. Viéndolo en perspectiva, claro. Y a riesgo de sonar como un reloj viejo: larga vida a la gasolina, porque esto es diversión. Cuánto le queda a lo eléctrico por conseguir un ápice de lo que logra el W16... Qué maravilla.

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