Fue uno de los mejores deportivos de los 2000. Y ahora los ingenieros de Honda quieren hacer un nuevo S2000. ¿Dónde está el problema? En todo lo demás

Los ingenieros de Honda sueñan con un nuevo S2000, pero los altos costes y la falta de una plataforma complican el regreso del icónico deportivo japonés.

Cuando el Honda S2000 apareció en 1999 decidí que quería uno. Ese roadster biplaza que supuso el culmen de los deportivos japoneses que mezclaban refinamiento y deportividad llegó al mercado con una imagen manga que se diferenciaba de todo lo demás y que ahora podría volver a existir si en la marca hicieran caso al sentir de la plantilla.

La parte mala es que hay bastantes cosas en contra. En una entrevista a nuestros compañeros del medio australiano Drive, Tomoyuki Yamagami, Ingeniero Jefe de la marca, lo ha dejado claro: “todo empleado de Honda ama al S2000”, lo cual tampoco quiere decir demasiado, ya que como remata poco después, hay algunos factores en contra que son importantes.

Y es que cuando apareció en 1999, el primer Honda S2000 lo hizo como un modelo único que acompañaba al Honda Civic Type R en el área de los deportivos de la marca. Si el compacto deportivo te ayudaba a desmelenarte con un paso por curva demencial, el descapotable hacía lo mismo permitiéndote subir la aguja de las revoluciones hasta cerca de las 10.000 rpm y con un sonido tan natural que los trabajos acústicos de hoy en día se quedan en algo ridículamente artificial.

En Europa se vendía una única variante con el glorioso motor F20C, un cuatro cilindros atmosférico de 1.997 cc con 241 CV a 8.300 rpm y un par de 208 Nm a 7.500 que se mantuvo intacto incluso en el restyling de 2003 (en otros mercados existía un 2.2, el FC22C). Los que hemos tenido la suerte de conducirlo recordamos cómo cambiaba su sonido y su carácter a un régimen en el que en otro coche ya estarías llegando al corte, y el tacto duro y preciso de su caja de cambios manual de seis velocidades.

Más que por el cambio de tendencia en el mercado, cuando en 2006 salió de la fábrica la última unidad, el vacío que dejó fue importante. En Honda mantenían su siempre efectivo y apasionante Civic Type-R como único exponente de altas prestaciones, pero es probable que en la marca fueran conscientes de que mantener el legado exigiría un trabajo y un esfuerzo que probablemente no iba a ser recompensado.

Y ese mismo es el argumento de Yamagami-san, quien es consciente de la enorme huella que dejó el S2000 en la primera década de los 2000. También reconoce que mantenerlo es complicado porque el listón se quedó muy alto, y hoy en día superarlo sería una cuestión como poco complicada.

Y es que, de llegar, tendría que hacerlo en una plataforma propia que no existe hoy por hoy en la gama japonesa: no hay ningún deportivo de propulsión y pocos entenderían que saliera con los mimbres del Prelude. Es decir: con tracción delantera y un motor híbrido.

Y es que el coste es uno de los principales frenos de la salida de un hipotético Honda S2000 en la actualidad. Por seguir con el ejemplo del Prelude, este coupé deportivo ha podido existir porque ha tomado partes de Honda Civic, Civic Type R y todo el sistema híbrido del grupo. Y aun así, su precio de 49.500 euros en España es elevado, especialmente para una cifra de potencia que se antoja a todas luces escasa: 184 CV que además no se pueden potenciar por una sencilla razón que puedes leer aquí.

Al principio del texto te decía que cuando lo vi por primera vez, quería uno. Seguramente como tú. Y para sorpresa de nadie, sigo esperándolo. Y probablemente también, igual que tú, nos tendremos que quedar esperando a que esta hipotética segunda generación de uno de los deportivos japoneses más deseables que se han hecho llegue al mercado. Mientras tanto, nos tendremos que conformar con ver fotos del Honda S2000 original y suspirar...

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.