El Nissan Skyline 2000 RS-X Turbo C DR30 va más allá del apellido GT-R. Este coche deportivo es la joya JDM perdida de la familia

Todo el mundo conoce los Skyline GT-R, pero pocos saben de la existencia de generaciones de deportivos como la R30 que se lanzaron en el periodo de ausencia de estas siglas. El Nissan Skyline 2000 RS-X Turbo C es un japonés de esta época.
Cualquier aficionado a los coches deportivos japoneses conoce el Nissan Skyline, pero no todos conocen las diferentes versiones que tuvo este modelo. Sí, todos sabemos de la existencia de los GT-R como el Hakosuka original, el R32 o el R34, pero hubo un periodo de espera entre una y otra generación del GT-R que nos dejó una joya JDM desconocida: el Nissan Skyline 2000 RS-X Turbo C (DR30).
Quizás ya lo sepas, pero no es esta la primera vez que Nissan ha dejado de ofrecer el GT-R sin que un sucesor llegue justo después. Las siglas nacieron con el C10 de finales de los años 60 y se mantuvieron en la generación C110, conocida como Kenmeri. Sin embargo, tras ella se despidió temporalmente esta denominación.
El Nissan Skyline siguió a la venta, pero no su variante más deportiva. Si bien se ofrecieron configuraciones algo más emocionantes que las convencionales, no llegaban a ser como las que se habían vendido en generaciones anteriores. Sin embargo, eso no quiere decir que estos deportivos JDM no merezcan ser recordados y valorados.

Un ejemplo de esto es el Nissan Skyline 2000 RS-X Turbo C (DR30), una versión deportiva de una de las generaciones menos conocidas del Skyline: el R30, lanzada en 1981 y con más de 400.000 unidades vendidas hasta 1989 en Japón, pero también en Australia, Nueva Zelanda y Sudáfrica.
Como era habitual, el Skyline era un coche convencional, con carrocerías variadas y un enfoque en absoluto deportivo. Ese carácter quedaba reservado para configuraciones como el Skyline 2000 RS, lanzado en 1981 como el primer coche japonés de producción con cuatro válvulas por cilindro y doble árbol de levas. Todo un orgullo para la marca, vaya.
Se trataba de un modelo movido por un motor atmosférico de unos 150 CV que se encargaban de mover los poco más de 1.000 kg de peso del conjunto. Ahora bien, los años 80 fueron la época de la adicción al turbo y no tardó en llegar una nueva versión a la gama con este componente como elemento estrella.
Se trataba del 2000 Turbo RS, lanzado en 1983 y caracterizado por contar con un turbo asociado a su motor FJ20. Con unos 190 CV, se convirtió en el coche de producción más potente de Japón en su momento y traía consigo mejoras como unos frenos delanteros más capaces. No obstante, todavía se podía ir más allá.
En 1984 se agregó un intercooler y se realizaron mejoras mecánicas para incrementar la potencia hasta los 205 CV, con 245 Nm de par para dar lugar al Turbo C. Esta potencia se podía gestionar mediante una caja de cambios manual o una automática, aunque esta última era la menos recomendable para quien quisiera un rendimiento realmente deportivo.
A esto se sumaban otros detalles llamativos de equipamiento, como un frontal rediseñado que cambiaba la parrilla habitual por la llamada ‘Iron Mask’, algo que permitía identificar fácilmente a las versiones RS del resto de la gama. Asimismo, los RS-X ya contaban de serie con multitud de comodidades y elementos de seguridad.
Por ejemplo, ya contaban con elevalunas eléctricos, aire acondicionado, dirección asistida, control de tracción y luces antiniebla. De esta manera, se trataba de un deportivo de capacidades respetables que contaba con un equipamiento de última generación para la época, lo que lo convertía en uno de los modelos más deseados del mercado japonés.
Aun así, el Nissan Skyline 2000 RS-X Turbo C de la generación R30 no ha gozado de la fama que sí han recibido otras versiones del Skyline, como también ha sucedido con el R31. Por supuesto, es así por no haber contado con el icónico apellido GT-R, que regresó en 1989 con una generación R32 que rompió todos los moldes.

Los múltiples avances que trajo consigo el GT-R de aquella época, junto con su motor RB26DETT, hizo de este modelo una leyenda en la carretera y en la pista. Aun así, el R30 también pudo brillar en su momento en las calles y también en las carreras, principalmente en Australia.
Varias unidades mejoradas más allá de los 300 CV corrieron en este país durante la década de 1980 en el campeonato de turismos australiano, con unos resultados más que decentes entre los que se contabilizan varias victorias contra modelos de Volvo y BMW. Así, se mantuvo en los circuitos hasta 1989, cuando el R32 llegó para hacer historia.
Sea como fuere, más allá de lo brillantes que son los GT-R de Nissan, no está de más recordar un clásico deportivo japonés que también merece su reconocimiento. No es el más conocido o admirado, pero no deja de ser una pieza importante de la historia del Skyline que hay que saber valorar.

Sergio Ríos
Redactor
Sergio Ríos es Redactor de Auto Bild y Top Gear. Prueba todo tipo de coches, escribe artículos y graba contenido para redes sociales. Por un friki del motor, para los frikis del motor