Prueba del Cupra Raval: es pequeño, pero grande en carácter. Y no es una manera de hablar

El Raval es el primer utilitario compacto basado en la plataforma MEB+, al que seguirán el ID. Polo y el Skoda Equip, y cuenta con una personalidad claramente propia de Cupra.
El Cupra Raval es el primero de los coches basados en la nueva plataforma MEB+ de Volkswagen que hemos podido probar de verdad. Así que, mientras el ID. Polo será el utilitario más racional, el ID. Cross, el pequeño SUV más práctico, y el Skoda Epiq, la opción más asequible, dejan espacio para que el Raval sea el modelo más atrevido de Cupra.
En este sentido, se trata de un pequeño hatchback eléctrico de cinco plazas y tracción delantera que, en la versión superior VZ, ofrece 226 CV y 290 NM, acelera de 0 a 100 km/h en 6,8 segundos e incorpora varios elementos pensados para mejorar el comportamiento deportivo.
Entre ellos hay un diferencial electrónico, suspensión adaptativa DCC (Dynamic Chassis Control), una carrocería rebajada 15 mm y un aumento de 10 mm en el ancho de vías. Además, permite desconectar el control de estabilidad y jugar con distintos modos de conducción. Toda una declaración de intenciones por parte de Cupra.
La única pequeña pega es que todo este conjunto más deportivo solo estará disponible en las versiones VZ y VZ Extreme, las más altas de gama. Las demás serán bastante más convencionales y, por ahora, Top Gear solo ha podido conducir el VZ Extreme.
Eso sí, todas las versiones comparten las mismas dimensiones y prácticamente el mismo diseño, salvo por las llantas y algunos pequeños detalles. Habrá dos tamaños de batería: 37 kWh y 52 kWh (ambas capacidades útiles). La pequeña utilizará tecnología LFP y la grande, química NMC. La autonomía oscilará aproximadamente entre 300 y 450 km, aunque Cupra todavía no ha publicado cifras definitivas.
En nuestra opinión, el Cupra Raval es la interpretación española de la plataforma MEB+. ¿Por qué decimos esto? Para empezar, tanto el Raval como el ID. Polo se fabricarán en gran parte en la planta de SEAT/Cupra en Martorell.
Por otro lado, como es lógico, todas las proporciones básicas son muy parecidas entre todos estos modelos, pero Cupra ha trabajado a fondo el diseño de la carrocería. El resultado es un auténtico homenaje geométrico a las formas triangulares, que hace que el Raval tenga una imagen mucho más agresiva que la de los otros coches construidos sobre la misma base.
Aun así, sigue siendo un coche pequeño y robusto, algo así como el típico niño bajito y peleón con ganas de bronca, si es que esa metáfora existe.
Mucho más que un coche urbano
El frontal tiene una expresión bastante desafiante, y las distintas llantas —que en las versiones superiores llegan hasta las 19 pulgadas— presentan diseños interesantes, aunque ese tamaño parece algo ambicioso para el confort de marcha de un utilitario pensado sobre todo para ciudad.
El perfil lateral está muy logrado: la distancia entre ejes es larga y los voladizos cortos, lo que le da una apariencia equilibrada y deportiva. Detrás encontramos una barra luminosa de lado a lado, el emblema de Cupra iluminado y una especie de pseudo-difusor inspirado en un venturi.
El conjunto queda limpio, sin exageraciones, pero con bastante personalidad. En resumen: buen trabajo.
Sin embargo, los retoques específicos de ingeniería de los modelos VZ son su verdadero valor diferencial. Aunque es probable que el ID. Polo GTX (o como decidan llamarlo) acabará adoptando mejoras similares; hoy por hoy, el Raval es el único que ofrece ese comportamiento tan ágil y directo.

Pero, ¿cuál es su propósito real? Técnicamente, es un eléctrico pequeño pensado para la ciudad, aunque con la batería de 52 kWh puedes salir a carretera sin problemas si no te pasas de ambicioso. En cuanto a autonomía, se mueve en cifras similares al Renault 5 o al Nissan Micra, así que es bastante práctico. Y aunque una carga máxima de 130 kW pueda parecer poca cosa, al ser una batería pequeña, pasas del 10 al 80 % en solo 24 minutos.
Eso sí, el acabado básico solo llega a 90 kW en corriente continua... lo cual es bastante escaso; mejor dejar esa versión para los que no piensen salir de la ciudad.
Lo bueno del Raval es que se nota que le han puesto ganas. El interior está muy logrado, el espacio está bien aprovechado y los colores son muy atractivos. Además, tiene las dimensiones ideales para la urbe: por dentro parece más grande de lo que es, pero en cuanto te toca aparcar en línea, te das cuenta de lo ágil que es.
A esto hay que sumar que viene equipado como un coche de un segmento superior. Al final, elegir un Raval no es una cuestión de presupuesto, sino porque encaja mejor con tu estilo de vida.
Una respuesta impecable al volante
Sorprende la practicidad. El coche pisa bien y tiene una distancia entre ejes larga, con las ruedas situadas justo en las esquinas de la carrocería. Incluso con las llantas de 19 pulgadas de la versión VZ, la suspensión no resulta para nada insufrible; además, las plazas delanteras son bastante amplias. Es cierto que atrás el espacio es algo más justo, pero para lo que mide el coche, está muy bien resuelto.
Sin embargo, la verdadera sorpresa está en el maletero. Con 441 litros (contando el doble fondo bajo la bandeja ajustable), es unos 60 litros más grande que el de un VW Golf. Vamos, que sobra espacio para cualquier compra. Teniendo en cuenta que el coche apenas supera los cuatro metros (4,04 m para ser exactos), han sabido aprovechar el espacio al máximo.
Pero, lo verdaderamente importante es qué tal se comporta y, la verdad, lo hace tal cual lo esperas desde el principio. Tiene mucho brío al salir de los semáforos (hasta incluye un modo e-launch por si te apetece el capricho), es ágil en ciudad y las levas permiten gestionar la frenada regenerativa con mucha soltura. Todo funciona de forma intuitiva, algo que se agradece mucho en el tráfico urbano.
Además, se aparca tan fácil que el sistema de aparcamiento remoto de las versiones superiores es casi innecesario, a menos que quieras meterlo en un hueco tan estrecho que luego no puedas ni abrir las puertas.
Sin embargo, lo que de verdad hace destacar al Raval es cuando conduces un VZ a tope de equipamiento. Puedes desconectar el control de estabilidad (algo que no siempre te permiten) y darle un poco más de caña.
Gran parte del mérito es del diferencial electrónico: en muchos eléctricos, si entras fuerte en una curva cerrada, la rueda interior pierde peso y empieza a patinar sin sentido (pasa tanto en tracción delantera como trasera). En cambio, con el Raval puedes mantener la trazada y la tracción. Es cierto que notarás algún que otro tirón en el volante si vas a fuego, pero el sistema cumple.
Aunque los cambios en la altura y el ancho de vías son mínimos, se dejan notar. Solo falta probar las versiones más básicas para ver cuánta diferencia hay realmente.
Yendo a lo más importante, el dinero, lo cierto es que aún no se sabe con total exactitud, porque Cupra aún no tiene claro a qué ayudas podrá acogerse. De momento, los precios van desde los 26.000 euros sin ayudas de la versión de acceso (la de batería pequeña y carga lenta), hasta los 42.065 euros del VZ Extreme. En total, hay nada menos que seis niveles de equipamiento y cuatro motorizaciones disponibles.
Si estás mirando alternativas, además del Renault 5 y el Nissan Micra, podrías considerar el Mini Cooper SE, el Hyundai Inster o el Peugeot e-208. Pero si lo que te va es el rollo hot hatch, también tienes en el radar la versión JCW del Mini o el Abarth 600e.
¿Mi veredicto? Que Cupra ha dado en el clavo en esta primera toma de contacto (y, por extensión, con los productos basados en la plataforma MEB+). El Raval cumple con nota en lo que a practicidad y rendimiento diario se refiere, pero es que la versión VZ, además, le añade ese toque de picante a la experiencia de conducción.
No estamos ante un compacto deportivo radical en el sentido tradicional, pero gracias al diferencial electrónico y a esos ajustes específicos, es el típico coche con el que puedes divertirte al volante sin miedo a acabar en la cuneta.
Todavía queda por confirmar el alcance de las ayudas estatales, pero Cupra confía en que el coche se beneficie de ellas, lo que lo metería de lleno en la pelea dentro del cada vez más concurrido mercado de eléctricos pequeños.
Pero lo más importante es que Cupra ha logrado forjarse una identidad propia con un coche que, en el fondo, comparte la misma base que el resto. La verdad es que les ha quedado redondo.

Lidia Vega
Redactora
Lidia Vega es Redactora de Autobild. Puedes encontrarla o encerrada escribiendo noticias sobre la actualidad del sector o perdida por el mundo probando coches.

