Prueba del Cupra Terramar 2.0 TSI de 265 CV: “Lo que para muchos puede ser un inconveniente, para mí es todo un acierto”

He probado el Cupra Terramar 2.0 TSI de 265 CV y tracción integral. Es tan discreto que igual te echa para atrás, pero a la larga vas a agradecer que esté tan bien pensado.

Aunque es probable que si piensas en Cupra te llegue a la mente el Formentor o incluso el León, que son sus dos modelos más vendidos (por ese orden), hay un tercer nombre que les pisa los talones y que, bajo mi punto de vista, es el modelo más completo de la marca. Y no es otro que, lo has adivinado, el protagonista de esta prueba, el Terramar, especialmente con el motor 2.0 TSI de 265 CV con tracción total.

Sí, la gama es de lo más completa y abarca versiones de entre 150 CV y 204 CV en gasolina, un híbrido enchufable de 272 CV y este 2.0 TSI únicamente con acabado VZ y tracción integral. Sí, tiene pegatina C y su consumo no es precisamente bajo, pero en conjunto es el mejor de la gama.

Y lo es por muchas razones. Para empezar por su carrocería, amplia y bien pensada, que tiene una imagen demasiado comedida incluso en el acabado VZ que ves en las fotos. 

Lo que para muchos puede ser un inconveniente, para mí es todo un acierto, porque se trata de un coche que vas a querer conducir a todos los sitios y todos los días (spoiler: no te va a defraudar), aunque quizá un par de salidas de escape visibles o el típico logo que “solo sabe ver el que sabe” siempre serían bien recibidas.

Volviendo a esa idea de amplitud, te va a gustar descubrir una plazas traseras en las que vas a poder meter a familia y amigos sin miedo a que te digan cosas feas durante la marcha. 

La banqueta no está tan elevada como en otros coches, con lo que se pierde algo de visibilidad (supongo sale ganando el centro de gravedad), y el respaldo no oculta que está pensado para llevar principalmente a dos pasajeros detrás: el respaldo recoge muy bien el cuerpo a los que vayan sentados en los lados, que además van a disfrutar de suficiente espacio para piernas y cabeza, además de todo el pack indispensable en un coche de hoy en día: USB-C, salidas de aireación y hasta climatizador independiente.

Delante hay mucho espacio y disfrutas de una visión circular buena, aunque si has probado antes un Formentor, te va a parecer que estás sentado muy arriba porque el primer modelo desarrollado íntegramente por Cupra tiene una posición más de "ataque".

 Y donde mejor vas a estar es, lógicamente, tras el volante. Los asientos delanteros tipo bacquet son cómodos y recogen bien el cuerpo. Yo soy de un tamaño tan en la media que hasta aburre, pero el respaldo de una pieza con reposacabezas integrado le va a ir bien tanto a alguien bajo como a alguien alto.

Un Mejor manejo que antes

Antes de iniciar la prueba de este Terramar de 265 CV, pero ya acomodado en el puesto del conductor, decido echar un vistazo a mi alrededor para confirmar que sí, que el manejo ha mejorado con respecto a los modelos de hace unos años, cuando el Grupo Volkswagen perdió el oremus persiguiendo botones hápticos y táctiles que eran tan sucios (negro piano) como poco agradables de utilizar.

Ahora los pulsadores del volante te ayudan a concentrarte en la conducción porque no te exigen estar demasiado pendiente a la hora de manejarlos. Y además tienen un detalle que apacigua uno de mis ‘tocs’ a la hora de conducir: el volumen es un control giratorio.

A cambio, me encuentro algo que también vas a ver en el Formentor: los dos botones gemelos ubicados en el volante. El de la izquierda actúa sobre los modos de conducción (el Sport aquí se llama Performance y en los VZ aparece además el modo Cupra) y el de la derecha sirve para apagar el motor. 

Si le das una vez en marcha no pasa nada, pero a la segunda sí, lo que puede suponer un momento de caos, ya que para volver a arrancarlo tienes que parar por completo y pisar el pedal del freno. Quizá pasarlo a una tercera pulsación estaría mejor que bien…

Un motor que aparenta sencillez

Pero lo divertido viene cuando arrancas y te pones en marcha. No diría que suena bien, pero tampoco que suena mal: para ser un SUV deportivo, le falta algo de show y el cuatro cilindros suena a eso, a cuatro cilindros. Lo que por otro lado va en consonancia con el carácter discreto de un modelo que te puede dejar con la boca abierta si te enseña todo lo que puede hacer.

Como el Terramar de la prueba tiene el acabado VZ, la suspensión adaptativa DCC es de serie y tiene 15 niveles de ajuste. Te pueden parece demasiados, y lo cierto es que lo son… Pero ya que están ahí, le puedes sacar partido. 

Por ejemplo, mi modo favorito es con los amortiguadores con la máxima suavidad, todo lo demás en confort y el motor en Performance, aunque para los que quieran que todo esté tenso y muy inmediato, el Cupra será el modo de referencia.

Como siempre, el coche arranca en configuración Normal, así que a la retahíla clásica de apagar pitidos de alarma y desactivar ADAS que molestan más que ayudan, tendrás que sumarle un par de toques más.

En marcha es un SUV noble. No es tan deportivo como un Seat León y probablemente le costaría seguir el ritmo de un Formentor, pero con las manos adecuadas, puedes divertirte sin despeinarte y disfrutar de una conducción muy dinámica (no diría abiertamente deportiva) en la que el eje delantero pone su granito de arena porque es noble y dirige todo con mano firme.

Me ha gustado cómo funciona la tracción integral. Aprovechando el clima desfavorable, decidí sacarle partido a los neumáticos con etiquetado 3PMSF (de invierno, aptos para la nieve) y circular por carreteras y un par de caminos nevados: el resultado es una conducción con aplomo, lo que te proporciona una agradable sensación de seguridad y te ayuda a mantener el control. 

¿Hablamos del modo Snow? Lo cierto es que no he notado demasiada diferencia con el Normal, aunque en teoría todo el software gestiona el cambio y la tracción para un funcionamiento adecuado en este tipo de terrenos.

Lo que menos te puede gustar es el tacto del freno: exige ejercer más presión de lo que uno se espera, aunque también es cierto que luego actúa con fuerza y se puede dosificar bien.

En cuanto al motor, es el 2.0 turbo común a los demás modelos del grupo, el EA888 Evo4 que se fabrica en el mismo sitio que el Terramar: en Gyor, Hungría.

Es un bloque suave y agradable en el día a día, pero si le pisas responde con contundencia y aunque no vas a encontrar la rabia que hay por ejemplo en un Volkswagen Golf GTI Clubsport, sí que te va a regalar unas aceleraciones y recuperaciones contundentes… a cambio de un consumo acorde.

El dato oficial es de 8,5 l/100 km, y en la prueba del Terramar 2.0 TSI he medido 8,8 litros en conducción normal en mi recorrido habitual. Si pisas un poco más de la cuenta, tienes garantizado un consumo cercano a los 10 litros, aunque es probable que si optas por esta versión 2.0 TSI 4Drive, estés dispuesto a pagar ese precio.

Nuestro veredicto

8,5

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Luis Guisado

Webmanager

Luis Guisado es Webmanager en TOPGEAR.es y AUTOBILD.es. Prueba coches desde 2001 y es un apasionado de los clásicos y la historia del automóvil. Tan porschista que hasta el Cayenne diésel o los 718 eléctricos le parecen genial.