El nuevo Aston Martin Valhalla está a años luz del Valkyrie. Lo sabemos porque lo hemos probado: "un paso intermedio entre los superdeportivos y los hiperdeportivos"

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

Hemos probado el Aston Martin Valhalla, un superdeportivo híbrido de motor central que no deja de lado la identidad de la firma británica.

Aston Martin ha tenido muchos grandes momentos, pero este es especial. Es en cierto modo su primer superdeportivo de motor central. Más o menos. El Valkyrie se sitúa en una categoría superior y solo se fabricaron 275 unidades entre las versiones coupé, Spider y AMR Pro (a las que se sumarán otros 10 Valkyrie LM que se entregarán en 2026). El Valhalla es más práctico y supone un auténtico paso adelante para Aston Martin en el ámbito de los superdeportivos con motor central.

También es un auténtico proyecto interno para el Aston Martin moderno: una colaboración entre el equipo de coches de carretera y AMPT (Aston Martin Performance Technologies), la división de consultoría de la escudería de F1. Aston Martin fabricará 999 Valhallas… probablemente más cuando, inevitablemente, lancen un Spider.

Precio del Aston Martin Valhalla: en principio más caro que sus rivales

Sí lo comparamos con un Lamborghini Revuelto o el Ferrari 849 Testarossa, de potencia similar, el Aston Martin Valhalla parece bastante caro: en torno a un millón de euros para empezar a hablar. 

Sin embargo, Aston preferiría que consideráramos este coche como un paso intermedio entre los superdeportivos tradicionales y los hiperdeportivos más radicales y extremos, como el deslumbrante Ferrari F80 y el tan esperado McLaren W1, que a su vez cuestan un par de veces más que el Valhalla.

El núcleo del coche es una estructura de fibra de carbono: la sección inferior se fabrica mediante un proceso de moldeo por transferencia de resina más automatizado, combinado con la sección superior de preimpregnado, más familiar. Se utilizan subchasis de aluminio delante y detrás, y el Valhalla cuenta con suspensión delantera interna, dos motores eléctricos para el eje delantero y un tercero integrado en una nueva transmisión de doble embrague de ocho velocidades.

El motor del Valhalla es una obra maestra de Aston Martin... y AMG

Un vistazo a la ficha técnica del Valhalla te pone los dientes largos. El motor en sí es la versión con cigüeñal plano del V8 biturbo de 4.0 litros de AMG, tal y como se ve en el AMG GT Black Series, aunque muy modificado y con turbocompresores más grandes. La potencia total es de 1.078 CV y el par asciende a 1.099 Nm.

El motor V8 altamente evolucionado genera 828 CV y otros 251 CV provienen de los motores eléctricos. Una batería de 6,1 kWh proporciona una autonomía de hasta 14 km a velocidades de hasta 130 km/h. Aston Martin afirma que alcanza una velocidad máxima de 350 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 2,5 segundos.

AMPT también participó en el desarrollo de la aerodinámica activa del Valhalla, que cuenta con 600 kg de carga entre 240 y 350 km/h. Todo esto suena tentador. A pesar de las especificaciones y de rasgos de diseño compartidos, el Valhalla está a años luz del Valkyrie en algunos aspectos, y Aston insiste en destacar que se trata de un hiperdeportivo en el rendimiento, pero que también es muy ágil y apto para circular por carretera.

¿Un Aston Martin con motor central…? ¿Se trata de un coche con crisis de identidad?

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

En absoluto. En cierto modo, el Valhalla destaca realmente por ser un auténtico GT. La conducción es excelente gracias a los amortiguadores Bilstein DTX con tres niveles de ajuste; a pesar de la posición de conducción reclinada al estilo de los prototipos de Le Mans (aunque nada tan extrema como la del Valkyrie).

Además de esto, el habitáculo es espacioso y realmente cómodo y, salvo por el habitual ruido de la carretera que transmite la estructura de carbono, uno podría pasar aquí muchas horas con total comodidad. Tal y como debe ser en un Aston Martin. Parece un poco austero y minimalista, especialmente si se compara como el Vanquish, pero funciona de maravilla.

También hay la cantidad justa de potencia monstruosa y sin esfuerzo. La fuerza se ve enormemente mejorada por los motores eléctricos, por supuesto, que ofrecen una respuesta instantánea casi inquietante. Y aunque el motor es un V8 de cigüeñal plano al estilo de la competición, en el modo Sport se calma y resulta bastante silencioso y refinado.

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

Por eso es profundamente trágico que el Valhalla no tenga absolutamente ningún espacio para el equipaje. La culpa la tienen el concepto aerodinámico, esa suspensión delantera interna y los motores eléctricos.

En una pista vacía y con el modo Race activado, que pone en marcha la aerodinámica activa, el Valhalla es impresionante. Aston Martin decidió no optar por los neumáticos Michelin Cup 2R más extremos, pero los Cup 2 personalizados siguen ofreciendo un agarre magnífico y, en combinación con la aerodinámica, unas enormes fuerzas G en todas las direcciones.

La aerodinámica es la verdadera estrella aquí. Cuenta con un alerón delantero que ocupa todo el ancho de los bajos. En los modos EV, Sport y Sport Plus, queda prácticamente a ras del suelo, con solo un pequeño alerón Gurney dirigiendo el flujo de aire. En el modo Race, el alerón se retrae, activando las aletas de giro de los bajos y alimentando el difusor trasero. En la parte trasera, el alerón activo también se eleva 255 mm y alterna entre los modos de freno aerodinámico, DRS y toda una variedad de ajustes intermedios.

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

Se le ve «bailar» en los retrovisores laterales constantemente, lo cual es bastante divertido. Según Aston Martin, la carga aerodinámica constante garantiza que los neumáticos no se sobrecarguen, al tiempo que proporciona una plataforma predecible para el conductor y un comportamiento progresivo.

El modo Race busca un rendimiento constante para la pista, por lo que no se accede a los 1.078 CV completos, pero el rendimiento sigue siendo impresionante. No tanto como el del F80, sobre todo porque el Ferrari tiene una ligera ventaja en potencia y pesa 1.525 kg en vacío.

El Aston pesa 1.655 kg en seco. No está mal, pero teniendo en cuenta el monocasco de carbono, cabría esperar que al menos igualara al Testarossa de 1984 con chasis totalmente de aluminio… que pesa 1.570 kg en seco con opciones de aligeramiento.

En cualquier caso, sigue siendo increíblemente rápido y combina hábilmente la sensación de hipervigilancia y firmeza de un auténtico hiperdeportivo con un chasis más juguetón, progresivo y complaciente. Puedes abordar las zonas de frenada y las entradas en curva con verdadera agresividad, como lo harías en un Valkyrie. Pero a la salida de las curvas, se desliza con gusto como un Vantage. Creo que ya ves el atractivo.

Aston Martin Valhalla 2026: como mandan los cánones

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

Esta es la parte más interesante. Al igual que el F80, el Valhalla solo gana en convicción sobre el asfalto. Sin embargo, en el caso del Ferrari, la intensidad parece aumentar. El motor y la caja de cambios se sienten totalmente desenfrenados, mientras que el chasis es extremadamente preciso.

Aston Martin ha tomado otro rumbo. En el modo Sport Plus, el Valhalla es ágil, incluso juguetón. La dirección es bastante ligera y no ofrece una respuesta muy firme, pero la comunicación con el coche es tan buena que te sientes perfectamente conectado con toda la experiencia. Realmente fluye. A una velocidad enorme.

De hecho, toda la experiencia combina una dinámica precisa y un rendimiento impresionante con una auténtica sensación de alegría. Sin el efecto amortiguador del casco, incluso el motor cobra vida. El V8 no es precisamente sonoro, pero tiene carácter y Aston no ha disimulado los diversos ruidos orgánicos del turbocompresor, por lo que la banda sonora tiene un verdadero encanto y textura.

Todo parece estar muy bien calibrado. Puedes realmente atacar y deleitarte con el ritmo y el control puros, o bajar el ritmo y disfrutar de las sensaciones. También puedes cambiar la configuración de la suspensión independientemente del modo de conducción, lo que podría ser útil en el día a día.

¿Modo eléctrico? ¿Cuánto te apetece conducir un EV de tracción delantera de más de medio millón de euros? No, a nosotros tampoco. Pero está bien saber que está ahí para salir temprano o para parecer inocente mientras vas dando vueltas por un pueblo después de que los vecinos te hayan oído llegar… “¿Qué? Yo no he sido, señor. Es un coche eléctrico”.

¿Cuál es el veredicto?

Prueba del Aston Martin Valhalla
Prueba del Aston Martin Valhalla

Nos gusta el Aston Martin Valhalla. Mucho. No es tan intenso y emocionante como un F80. Pero, de nuevo, muy pocos coches en la historia pueden presumir de eso. Sin embargo, resulta más especial y exótico que el 849 Testarossa o incluso que el Revuelto. La forma en que el equipo de ingeniería ha imbuido a un tipo de coche completamente nuevo con un auténtico espíritu Aston también es impresionante.

Quizás el interior es demasiado austero y estaría bien que hubiera algo más que rompiera con la implacable fibra de carbono, pero el aspecto general del coche tiene un aire innato de Aston Martin. Con un pequeño toque de McLaren añadido de regalo.

En general, es un coche tremendamente deseable y luce impresionante entre el tráfico normal. La falta de espacio para el equipaje es casi un delito, pero en cuanto a la experiencia de conducción, no hay duda de que el Valhalla es un triunfo abrumador.

En pista es rápido, consistente y se puede disfrutar tanto en una vuelta al estilo de la clasificación como en una carrera de derrapes, un poco loca pero gratificante. En carretera, está vivo y tiene un flujo encantador y preciso. Aston Martin está en racha, pero el Valhalla es de otro nivel.

Nuestro veredicto

9