Es el fin de Toyota Gazoo Racing, pero a la vez el inicio de una nueva marca de coches deportivos a Toyota: GR

El Grupo Toyota quiere centralizar todos sus coches deportivos bajo el paraguas de una marca independiente: nace Gazoo Racing.
La historia reciente de Toyota ha tenido líneas argumentales interesantes. Por un lado, su dominio absoluto en lo que a híbridos se refiere. Por otro, sus primeros pinitos con los eléctricos puros (tardíos si se compara con sus rivales). Pero, el que más nos ha gustado como petrolheads que somo es el nacimiento de Toyota Gazoo Racing, una división deportiva que nos ha devuelto la ilusión por los deportivos asequibles.
Fue en 2015 cuando hizo su acto de aparición y ahora, tras más de una década en activo, el grupo japonés considera que ha crecido tanto como para que haya llegado la hora de que se independice: Toyota Gazoo Racing llega a su final para pasar a ser sencillamente Gazoo Racing o, directamente, GR.
La marca no se ha explayado mucho en detalles, más allá de anunciar que “el papel de Gazoo Racing será fortalecer la creación de vehículos cada vez mejores, impulsados por el automovilismo, y el desarrollo del talento”. Es decir, se ha optado por crear una marca independiente que concentre todos los coches deportivos del grupo.
¿Qué significa eso? Que bajo el mismo paraguas se cobijarán todos los modelos con este enfoque, tanto los de Toyota, como ocurría hasta ahora, como previsiblemente los de Lexus, si es que el fabricante opta por reavivar esa faceta suya, algo que ya se había dado a entender con la presentación del prototipo LFA eléctrico hace apenas unas semanas.
Además, en el comunicado se expone que “Gazoo Racing competirá en las máximas categorías del automovilismo, como el WRC, así como en carreras para clientes con vehículos de producción”. Hasta la fecha, Toyota ha creado tanto sus propias copas monomarca como ha participado en competiciones de todo tipo, así que tiene sentido que siga por el mismo camino.
Es más, es algo que llevará a un nuevo nivel porque de manera reciente también ha presentado de manera oficial su tan esperado deportivo, el GR GT. Que en su momento no llevara “Toyota” delante es algo que llamó la atención, pero es algo que ahora tiene todo el sentido.

El superdeportivo es el buque insignia de la nueva compañía, un modelo que tiene una longitud de 4,82 metros, una anchura de 2 metros, una altura de 1,19 metros y una distancia entre ejes de 2,72 metros.
Emplea un sistema de propulsión híbrido que combina un 4.0 V8 biturbo con un motor eléctrico que va integrado en la caja de cambios automática de 8 velocidades, logrando 650 CV de potencia y 850 Nm de par máximo. Además, ya se anunció una variante específica de competición pensada para correr en campeonatos de GT3.
El origen de Gazoo Racing fue la humillación
Si algo hemos aprendido de las historias de superhéroes es que cada uno tiene una historia de origen diferente. En el caso de Gazoo Racing esa génesis estuvo en la humillación y hay que ir hasta 2007 para encontrarla.
Por aquel entonces, Akio Toyoda, que aún era vicepresidente ejecutivo, decidió ponerse el mono y competir en las 24 Horas de Nürburgring junto a su mentor al volante, Hiromu Naruse, Master Driver de Toyota, y otros compañeros de la compañía. El problema es que aquella aventura no estaba reconocida oficialmente por Toyota Motor Corporation. Así que el equipo no podía usar el nombre “TOYOTA” por ningún lado y acabó compitiendo bajo el nombre de Team GAZOO.
A esto hay que añadir que la idea de que Toyoda participara como piloto tampoco convencía demasiado dentro de la empresa, así que no tuvo más remedio que correr con el seudónimo de “Morizo”, que es como se le conoce en el ámbito ‘petrolhead’.

El equipo logró terminar la prueba alemana, pero lejos de ser un momento de celebración, la experiencia dejó un sabor amargo en Toyoda. Mientras muchos rivales, sobre todo europeos, aprovechaban la carrera para poner a prueba prototipos y coches aún en desarrollo, Toyota no tenía nada parecido.
Por aquel entonces ni siquiera contaba con un deportivo en su catálogo, algo encendió todas las alarmas: la marca estaba a punto de perder el vínculo con su propia esencia como fabricante de coches, porque estaba más lejos que nunca del mundo de la competición.
Pero lo que hizo de catalizador fue como se sintió en la carrera: cada vez que otros fabricantes los adelantaban con sus vehículos de desarrollo, Toyoda sentía como si el mensaje fuera claro y directo, como si le dijeran que Toyota no sería capaz de hacer algo así.
Esa sensación de frustración y humillación fue el punto de inflexión para él, una experiencia que todavía hoy recuerda con total claridad y que acabaría marcando el ADN de lo que primero fue Toyota Gazoo Racing y, desde ahora, ya es Gazoo Racing.

