Los expertos de Hagerty te avisan: cuatro cosas que destrozan tu coche viejo

Aspectos que creemos que sabemos, pero que luego dejamos pasar, pueden ser la crónica de una muerte anunciada para un vehículo con mucha vida recorrida.
Hay personas que conservan coches heredados de diferentes generaciones, otros que son coleccionistas y los compran por ser fanáticos y otros (los menos) que los castigan al ostracismo de un garaje. Sea como fuere eso coches viejos (o clásicos, si te gusta más) se destrozan por diferentes causas que pasamos a analizar.
Muchas veces, por causas de cada propietario que no nos incumben, el vetusto automóvil ve pasar los años sin que nadie lo utilice y es ahí donde llegar el error y los problemas: cuando la llave del acelerador no responde al gesto de arranque y, a pesar de pisar el acelerador para intentar ponerlo en marcha, el propósito queda en saco roto. Pero hay más causas.
Según los expertos de Hagerty, hay cuatro motivos por los que deberíamos prestar atención a nuestras joyas (o antiguallas según se mire) automovilísticas porque son situaciones perfectamente evitables:
Aleja el coche de la luz solar
Si combinamos la luz solar con el ozono que se produce por la corriente que circula por el interior de un motor tendremos consecuencias negativas para nuestro viejo automóvil. Se envejecerán rápidamente los neumáticos y elementos que porten goma.
Los recambios para estos vehículos suelen ser costosos económicamente, ya que cuestan de encontrar, a pesar de que el resto del coche esté en perfecto estado de revista. Entonces, si no quieres pasar por ese mal trago, aleja a tu abuelito de la luz solar y evitarás esta serie de inconvenientes.
Además, los colores de pintura más oscuros (véase el negro, el rojo o el azul) son muy susceptibles a los daños causados por el sol. Si permanecen mucho tiempo dándoles el sol continuadamente, acabarán perdiendo coloración.
A esto debemos añadir que si el exterior está equipado con componentes de plástico o goma es probable que se sequen y se agrieten. En cuanto al interior puede suceder lo mismo tanto con el cuero como con el plástico.
El coche se oxida
Los años no pasan en balde y tanto el exterior como el interior de tu coche sufren la decrepitud si no la evitamos. El óxido y otros tipos de corrosión son grandes enemigos de tu coche. Aparece cuando alguno de los metales de los que está fabricado tu automóvil entra en contacto con la humedad y el oxígeno.
Este hecho genera que se produzca una corrosión, que viene a suceder por un proceso electroquímico en el que el metal reacciona con el oxígeno en presencia de agua, formando óxidos metálicos. Y ahí es cuando aparece la temida tonalidad rojiza o marrón.
Para que no se oxide, debemos resguardarlo del agua cuando llueva, alejarlo de zonas donde tengas cerca salitre, procurar no hacerle arañazos o bolladuras porque dañan la pintura, y saber de qué metal está hecho tu coche porque dependiendo de su calidad podrá oxidarse antes o después.
La inactividad del vehículo
El hecho de que el coche esté parado durante un largo periodo de tiempo puede ser letal para él. Hay gente que todavía piensa que como no se utiliza el motor, no sufre ni se estropea. ¡Error! Todos los propulsores precisan de ponerse en marcha para que el sistema mecánico también lo haga y se pueda mantener a salvo de averías.
Los motores de combustión (y más los antiguos por el desgaste del tiempo de sus elementos) deben arrancarse y funcionar de vez en cuando para que su estado no se deteriore. Si la inactividad se prolonga tres o más meses, es probable que las piezas metálicas comiencen a crear óxido y que el aceite deteriore.
Siguiendo con el componente aceitoso, si la suspensión de actividad es larga (más allá del año) éste puede resbalar dirección al cárter y dejar las paredes de los cilindros sin lubricante, con lo que ello conlleva.
La fricción en el motor y la importancia del aceite
Los componentes del motor se van desgastando cuando el nivel de aceite lubricante está por debajo de los mínimos exigibles o casi vacío debido a que la fricción genera un calor innecesario y eso puede ser el inicio del fin del propulsor.
La temperatura del poco aceite de motor que circula por el mismo va subiendo rápidamente y la circulación por la bomba y los filtros de aceite no tienen tiempo suficiente para bajar los grados centígrados provocados por esa situación.
Este hecho hace que recircule hacia el motor con una alta temperatura, genere que las piezas del motor se dilaten, y el coeficiente de fricción entre ellas sea cada vez mayor. Podríamos probar con el anticongelante, que evitaría que el tren motriz se sobrecalentase, pero no conseguirá hacerlo por mucho tiempo ya que no es su tarea principal.