Modelos legendarios con generaciones que patinaron: muchos se avergonzaron de ellas

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Hay coches que han contado con muchas generaciones a lo largo de su historia, pero algunas han sido peor valoradas. Estas son algunas de las más criticadas.
Todos tenemos malos momentos, también los coches. Existen modelos legendarios que todo el mundo recuerda, pero también estos han tenido algunas fases que han sido criticadas a lo largo de su historia. Por ello, hoy te traemos algunas generaciones de las que algunos se avergonzaron por diversos motivos.
Ya sea por el diseño, el cambio de concepto o por algunos problemas que resultaron en una mala fama, hay muchos coches que han tenido generaciones que no gozaron de la mejor acogida. En algunos casos, se trata de críticas razonables, mientras que algunos también recibieron una mala prensa que no se merecían en absoluto.
Ford Mustang II

La crisis del petróleo hizo que la deportividad quedara en un segundo plano y que se buscara la eficiencia. Esto afectó a deportivos como el Ford Mustang, con una generación que, si bien no tenía grandes defectos, carecía del carácter de su predecesor. Esto es algo que buscó recuperar, pero que no volvió hasta algunas versiones de la generación Foxbody lanzada en 1979.
Volkswagen Transporter T3

La Transporter T3 de Volkswagen supuso un gran cambio para el modelo, con un diseño absolutamente diferente y sin cromo, así como con algunas novedades técnicas. La más sonada fue la refrigeración por agua de su motor a partir de 1981, con unas primeras unidades que dieron algunos problemas y que no ayudaron en algún momento a que este modelo fuera bien recibido.
Porsche 911 (996)

Sin duda, uno de los momentos que más críticas recibió por parte de los puristas de Porsche fue el lanzamiento de la generación 996 del Porsche 911. Se trataba de un cambio radical (algo poco habitual en el modelo), con un diseño nuevo que dejaba atrás los faros redondos. Aun así, lo más polémico fue el motor refrigerado por agua y no por aire,
Ford Scorpio (MKII)

La historia del Ford Scorpio no es tan conocida como la de otros modelos, así como el coche en sí tampoco es de los más populares de la firma del óvalo. Aun así, algo innegable es que no dejó a nadie indiferente, al menos en su segunda generación. Su diseño supuso un cambio radical y hubo quienes lo adoraron, pero también muchos que lo odiaron por su estilo disruptivo.
Renault Laguna (MKIII)

Si bien el Renault Laguna es querido por muchos y sigue siendo un modelo muy recordado, la tercera generación fue quizás la que menos cariño ha recibido. Buena parte de las críticas que ha recibido tiene que ver con el sistema eléctrico, que ha ocasionado averías más o menos comunes en varias unidades. Más allá de eso, ha sido una berlina correcta.
Toyota Prius (MKIII)

Más allá de que el Toyota Prius haya sido criticado en muchas ocasiones por los amantes del automovilismo más tradicional, la tercera generación del híbrido japonés ha contado con algunos problemas que han perjudicado a su imagen. En 2010 hubo una llamada a revisión global por la lenta respuesta del sistema de frenos y más adelante también se detectaron fallos en el sistema híbrido.
Mazda MX-5 (NC)

El Mazda MX-5 de la generación NC no es malo en absoluto, pero perdió parte de la esencia de las generaciones anteriores. Se criticó su diseño, el techo duro retráctil (con el de lona como opción) y un tacto de conducción más filtrado y que daba una sensación de coche pesado frente a sus antecesores. Aun así, nunca fue un mal roadster y tiene su grupo de seguidores.
Dodge Charger (MKV)

Si hablamos del Dodge Charger, puede que te venga a la mente ese brutal muscle car de finales de los 60 o la versión de los 2010. Sin embargo, en los 80 se lanzó una generación que convertía este modelo en una especie de compacto con tracción delantera e incluso motores de cuatro cilindros. No fue bien recibido, aunque sí tuvo más apoyo que el actual Charger eléctrico...
Pontiac GTO (MKIV)

Puede que no lo conozcas, pero a mediados de los 70 se vendió un Pontiac GTO que solo duró un año y que compartía plataforma con coches como el Chevrolet Nova. Montaba un motor V8 de 5,7 litros con unos 200 CV y podía pasar de 0 a 96 m/h en unos 7,7 segundos. No era mal coche, pero no llegaba a lo que fueron sus antecesores de los años 60.