Si estos coches hubieran sido de propulsión, hoy su valor estaría por las nubes

La tracción también afecta al valor de un coche, especialmente si tiene aspiraciones deportivas. Aquí tienes seis modelos que, si hubieran sido de propulsión, se venderían más caros.
¿Qué hace de un coche cualquiera un coche valioso? Por supuesto, juegan un papel importante factores como su exclusividad, pero también otros como el diseño, la mecánica que monte y también la tracción. Especialmente es así en coches deportivos de los años 90 y 2000. Aquí tienes varios que, si hubieran sido de propulsión, hoy estarían por las nubes.
El mercado actual está plagado de SUVs y coches electrificados, pero hace años había hueco para coupés y descapotables de carácter asequible que ofrecían un punto de diversión por un precio razonable. Multitud de marcas generalistas probaron suerte con este tipo de modelos hace años, pero algunos no tuvieron la popularidad que se esperaba por ser tracción delantera y eso también ha afectado a su posterior valor.
Fiat Barchetta

En la década de 1990, Fiat decidió lanzar un pequeño descapotable biplaza basado en el Fiat Punto. Era más corto que el urbano italiano y contaba con un atractivo diseño que lo hizo inmediatamente reconocible. Su mecánica cuatro cilindros de 16 válvulas entregaba unos 131 CV, pero era una potencia suficiente para mover un coche de algo menos de 4 metros de largo y menos de 1.200 kg de peso.
En líneas generales, el Barchetta era un descapotable bonito, interesante y divertido. No obstante, factores como su tracción delantera suponían un inconveniente frente a modelos como el Mazda MX-5. Así, actualmente puedes encontrar ejemplares de segunda mano por precios inferiores a los 10.000 euros e incluso en torno a los 5.000 euros en algunos casos.
Peugeot RCZ

En plena crisis económica, Peugeot decidió crear un coupé deportivo que nada tenía que ver con el resto de su gama. El RCZ se basaba en el concept 308 RC Z y fue creado cuando Gérard Welter era Director de Diseño de la marca. Contaba con un aspecto llamativo, una configuración de asientos 2+2 y una gama de motores diésel y gasolina. Incluso tuvo una versión RCZ-R con 270 CV, compitió en las 24 Horas de Nürburgring y tuvo su copa monomarca: la RCZ Racing Cup.
El coupé francés tenía muchas virtudes, como un buen tacto de conducción, pero no llegó a ser un modelo especialmente popular. Por un lado, este tipo de modelos de marcas generalistas no atraen demasiados compradores habitualmente; por otra parte, su tracción delantera alejó a algunos interesados. Lo bueno es que puedes comprar uno usado desde unos 9.000 euros actualmente.
Peugeot 406 Coupé

Cuando lanzó el RCZ, la firma del león no era primeriza en lo que a la creación de coupés deportivos se refiere. Además de ofrecer el 407 Coupé anteriormente, en el ocaso del siglo XX lanzó una variante coupé del famoso 406. Se presentó en el Salón de París de 1996 y no pasó desapercibido por detalles como su diseño Pininfarina, que hizo que algunos lo llamaran “el Ferrari de los pobres”.
Podías encontrarlo con un motor cuatro cilindros de 2 litros con 135 CV, pero también con un V6 PRV de 2,9 litros que entregaba unos 194 CV. Más adelante llegó a entregar 210 CV y también recibió versiones diésel, y aunque era buen coche, no acabó siendo un modelo de culto. Tanto es así, que puedes encontrar varios de segunda mano en torno a los 3.000 euros.
Honda Prelude

El Honda Prelude ha vuelto en forma de coupé híbrido, aunque ha decepcionado a algunos por su falta de deportividad y su precio elevado. Aun así, es un modelo icónico que llegó a finales de la década de 1970 como una alternativa más atractiva a modelos como el Accord, con una fórmula que le hizo mantenerse a la venta durante décadas.
En torno a la década de 1990, fue un coche con cierto carácter deportivo, con hasta 220 CV de potencia, si bien era más bien un gran turismo. Aun así, su tracción delantera no le hizo situarse a la altura de modelos como el Nissan Silvia y uno usado no te costará los 20.000 euros que se pueden pedir por uno de ellos. Por menos de 10.000 euros te puedes hacer con uno.
Hyundai Coupé

En los 90, Hyundai pensó crear un deportivo para las masas que sustituyera a su S-Coupé. Llamado Hyundai Coupé y Tiburon en algunos mercados, se trataba de un coche diseñado por Pininfarina y no tuvo una mala acogida gracias a ello, si bien no era la opción preferida de los amantes de la conducción.
Su precio ajustado era uno de sus puntos fuertes y por ello se mantuvo a la venta durante cuatro generaciones, hasta que dijo adiós en torno al año 2009. Sin embargo, nunca se consideró un deportivo como tal. Si bien llegó a montar motores V6, nunca alcanzó los 200 CV y su tracción delantera era otro inconveniente. Si quieres uno, desde poco más de 1.000 euros puedes encontrarlo.
Ford Probe

La primera generación no se vendió en Europa, pero en 1993 llegó a nuestro continente la segunda generación del Ford Probe, un coupé de diseño y fabricación americana, pero con mecánica japonesa. Ford trajo un coupé atractivo con faros escamoteables y dos opciones de motor Mazda: un cuatro cilindros y 16 válvulas y un V6 de 24 válvulas que entregaba unos 165 CV.
Su diseño y comodidad eran sus puntos fuertes, así como el sonido del motor de seis cilindros. Sin embargo, la tracción delantera y su carácter de gran turismo, unidos a un precio no tan ajustado, hicieron que no fuera extremadamente popular. Entre 5.000 y 10.000 euros puedes comprar uno actualmente, pero por menos de 5.000 puedes comprar su sucesor: el Ford Cougar, con plataforma del Mondeo y también de tracción delantera. Eso sí, sin faros escamoteables.
