Ford va a dejar de fabricar su V8 de 6.8 litros al que llaman “Babyzilla”. Lo mejor es que aún les queda uno más grande

Ford F-Series Super Duty
Ford F-Series Super Duty

Ford cierra un capítulo en su historia con los motores V8 al descatalogar el “Babyzilla”, un bloque de 6.8 litros y más de 400 CV usado en la gama Heavy Duty de la F-Series.

Cada cierto tiempo, Ford, como cualquier otro fabricante de coches, hace cambios en su gama de motorizaciones, eliminando propulsores que han recibido un reemplazo o descatalogando otros por el simple hecho de que la electrificación se abre paso a un ritmo vertiginoso. Pues ninguna de estas dos razones está detrás de la decisión de la firma del óvalo azul de dejar de fabricar uno de sus motores de producción con mayor cilindrada, un V8 de 6.8 litros apodado “Babyzilla” o “Minizilla”.

El motor Ford V8 de 6.8 litros ha desempeñado el papel fundamental como opción de acceso a la gama de vehículos comerciales de la marca americana. Fue desarrollado como una variante de menor cilindrada y carrera reducida del V8 Godzilla de 7.3 litros, de ahí ese apodo por el que es conocido, aunque esto no significa que sus prestaciones sean inferiores o que no sirva para las grandes pick-ups de la marca.

Ford descataloga uno de sus V8 de mayor cilindrada

Ford V8 6.8 Babyzilla
Ford V8 6.8 Babyzilla

De hecho, el motor V8 6.8 de Ford estaba disponible en los acabados XL de los modelos F-250, F-350 y F-450, mientras que a las versiones XLT de estos modelos se les reserva el que sí es el motor más grande de la marca, el V8 Godzilla de 7.3 litros. No obstante, el “Babyzilla” es capaz de entregar hasta 405 CV de potencia con 603 Nm de par motor en la gama Heavy Duty de la F-Series de Ford.

La última unidad del V8 de 6.8 litros saldrá de la línea de producción de motores durante el tercer trimestre de este mismo año, en la planta de motores de Essex, situada en Windsor (Ontario, Canadá), fábrica que se ha convertido en el principal centro de producción de motores V8 de Ford.

En estas instalaciones también se ensamblan otros motores de ocho cilindros muy conocidos, como son el V8 Coyote de 5.0 litros que encontramos en modelos como el Ford Mustang de última generación, el ya mencionado V8 Godzilla de 7.3 litros y los motores diésel V8 Power Stroke de 6.7 litros, tanto en su versión convencional como turbodiésel.

Hablando de motores diésel, Ford también dejará de fabricar la variante estándar del V8 Power Stroke de 6.7 litros, un motor que entrega 500 CV de potencia y un impresionante par motor de 1.626 Nm. De este modo, la versión turbodiésel de 6.7 litros se convertirá en la única alternativa diésel disponible en la gama Super Duty. Este propulsor desarrolla los mismo 500 CV de potencia que el anterior, aunque su par máximo se sitúa en 1.355 Nm, cifra que sigue estando a la altura de auténticos superdeportivos.

Conservarán el Godzilla V8 de 7.3 litros

La desaparición del V8 de 6.8 litros refleja un cambio en la estrategia de motores de Ford. La compañía pretende simplificar la oferta mecánica de la gama Super Duty y centrarse en motorizaciones de mayor rendimiento y capacidad de carga, dejando al V8 Godzilla de 7.3 litros como el propulsor de gasolina de referencia dentro de la gama. Aunque su cilindrada es superior a la del V8 “Babyzilla”, la unidad de 7.3 litros tan solo desarrolla 25 CV de potencia adicionales, llegando hasta los 430 CV y 658 Nm de par motor.

La decisión forma parte de un nuevo convenio colectivo firmado entre el sindicato canadiense Unifor y Ford Motor Company, ratificado oficialmente por los trabajadores para los próximos tres años. El acuerdo contempla aumentos salariales, mejoras en las prestaciones laborales y diferentes bonificaciones, según informa Ford Authority. El convenio estará vigente hasta 2029, por lo que el motor Godzilla V8 de 7.3 litros continuará en producción, como mínimo, durante ese periodo.

Además, el nuevo acuerdo incluye el compromiso de Ford de invertir 500 millones de dólares en los próximos tres años en la planta de motores de Essex y en sus procesos de producción. La mayor parte de esa inversión se destinará a la fabricación del V8 Coyote de 5.0 litros.

No en vano, el V8 Coyote es el motor que impulsa dos de los modelos más importantes de la marca, como es el exitoso Ford F-150 y el icónico Ford Mustang. Este propulsor de ocho cilindros en V llegó al mercado a finales de 2010 con el lanzamiento del Mustang GT.

En aquel momento desarrollaba 412 CV de potencia y 529 Nm de par motor, mientras que en pleno 2026, el Mustang GT equipado con este propulsor alcanza ya los 480 CV y 563 Nm de par máximo, cifras homologadas para el mercado estadounidense, ya que, en Europa, debido a las normas de emisiones mucho más restrictivas, la potencia del Mustang con el V8 Coyote de 5.0 litros se ve reducida hasta los 454 CV y 540 Nm cuando se trata de la versión Dark Horse.

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Aarón Pérez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España