El Lexus LBX Morizo RR se va a hacer realidad: su motor G16E-GTS, el tres cilindros, podría desarrollar más de 300 CV

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Se presentó en 2024 y ese mismo año se fabricaron 100 unidades para Japón, pero ahora el SUV deportivo prepara su expansión.
El Lexus LBX Morizo RR es una de esas perlas con las que la marca japonesa nos ha puesto los dientes largos en tiempos recientes y que ahora vuelve a estar en el centro de los rumores, porque se ha cazado a unidades de pruebas, todavía camufladas, pero que hacen que la conclusión sea evidente: finalmente se va a hacer realidad.
Es una buena noticia, pero una que se ha hecho esperar, porque el prototipo se presentó a principios de 2024, así que Lexus ha estado jugando al gato y al ratón más de dos años. A pesar de ello, como suele decirse, “nunca es tarde si la dicha es buena”.
Va a ser un modelo especial dentro de la gama de la marca y es que el apellido Morizo no es casual, es el sobrenombre que utiliza Akio Toyoda, presidente y Master Driver de Toyota, cuando participa en competición. Se trata, por tanto, del mandamás, y no solo eso, también es una figura decisiva en el desarrollo de los actuales modelos deportivos de la compañía.
En este caso concreto el propio Toyoda participó directamente en la concepción del LBX Morizo RR, una variante que buscaba trasladar al pequeño SUV de Lexus el carácter de los modelos desarrollados por Toyota Gazoo Racing.
La receta del prototipo era especialmente llamativa porque bajo el capó no había ningún sistema híbrido como en el resto de la gama LBX, sino el conocido motor G16E-GTS. Se trata de un bloque de tres cilindros en línea y 1.618cc, sobrealimentado mediante turbocompresor y equipado con intercooler.
Es una mecánica que se ha convertido en una de las grandes joyas de la actual familia deportiva de Toyota y del que hacen gala modelos como el Toyota GR Yaris a este lado del Atlántico y el GR Corolla en tierras yankees.

En el prototipo presentado en Tokio hace ya más de dos años, Lexus anunciaba una potencia máxima de 305 CV a 6.500 rpm y un par máximo de 400 Nm disponible entre 3.250 y 4.600 rpm. Es de esperar, dado que el concept en realidad era un modelo prácticamente ya de producción, que no haya cambios en este aspecto, lo que debería resultar en una aceleración de 0 a 100 km/h en unos 5 segundos.
Además, el prototipo original utilizaba además una transmisión automática Direct Shift de ocho velocidades y un sistema de tracción total controlado electrónicamente.
Lexus modificó otros muchos elementos del pequeño SUV para soportar el incremento de prestaciones, desde la carrocería hasta la suspensión, los frenos y los neumáticos.
La ficha técnica mostraba una carrocería de 4,19 metros de longitud, 1,84 metros de anchura (20 mm más que el modelo convencional) y 1,53 metros de altura (10 mm menos); neumáticos 235/45 R19, una suspensión delantera McPherson, un esquema trasero de doble horquilla y un sistema de frenos con discos ventilados tanto delante como detrás.
Otro aspecto que también tuvo un papel importante en el desarrollo es la aerodinámica, hasta el punto de que Lexus dejó claro que el equipo de ingeniería recurrió a tecnologías procedentes del ámbito de las carreras aéreas para optimizar el flujo de aire alrededor del vehículo.
En su momento no se dieron datos concretos como su coeficiente aerodinámico o la carga que podía generar, pero saltaba a la vista que el resultado fue un Lexus LBX mucho más agresivo y que dejaba claro su enfoque deportivo.

En las imágenes espía se puede ver como las mulas de desarrollo llevan camuflados ambos paragolpes y los faldones laterales, que son precisamente las áreas que concentran la mayo cantidad de cambios. Aunque no se pueden ver bien del todo, parece claro que mantendrá prácticamente intactos los rasgos vistos en primera instancia en el prototipo.
Así, aunque la base sigue siendo la del LBX, que es bastante atlética, visualmente es mucho más agresivo, con una parrilla específica todavía más grande y un listón de color que hace que destaque, pinzas de freno a juego, entradas de aire en el paragolpes, pasos de rueda ensanchados, llantas específicas, un difusor trasero que aloja dos salidas de escape independientes, etc.
El interior sigue un enfoque similar, con una deportividad contenida, sin caer en excesos. El habitáculo es muy parecido al del modelo normal, utiliza materiales de corte premium y se permite lucir detalles diferenciadores, como unos asientos más deportivos que mejoran el soporte lateral.
Hay que recordar que el LBX Morizo RR, como tal, ya se llegó a producir, pero fue solo en Japón en forma de una serie limitada de tan solo 100 unidades, ahora apunta a llegar a los mercados internacionales.


