Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400, el Lancer más salvaje gracias a sus 403 CV y 525 Nm fue la mejor forma de decir adiós

Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.
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Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400 fue una versión exclusiva y más deportiva, lanzada en 2010. Tenía numerosas mejoras para potenciar su mecánica y alcanzar unas prestaciones de auténtico superdeportivo.

No cabe duda de que el Lancer es uno de los mejores Mitsubishi de la historia. Una berlina que debe gran parte de su fama a su destacada presencia en el Campeonato Mundial de Rally (WRC), logrando cuatro títulos de piloto con Tommi Mäkinen, entre 1996 y 1999, y uno de constructores.

El Mitsubishi Lancer es un modelo emblemático en la marca japonesa, fabricado a lo largo de 10 generaciones. Precisamente, la última de ellas nos dejó la versión más potente y salvaje que se ha hecho: Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.

Lanzado en 2010, se trataba de una variante derivada directamente de la competición, equipada con un avanzado y ligero motor que superaba los 400 CV de potencia y que podía bajar de los 4 segundos en el 0 a 100 km/h.

Mitsubishi Lancer Evolution X FQ-400, un guiño al Evolution VI

Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.
Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.

Basado en el estilo agresivo de los anteriores Lancer Evolution X FQ, el Mitsubishi Lancer Evolution X FQ-400 lucía como un auténtico coche de rally, rindiendo un claro homenaje a los rasgos de diseño del legendario Evolution VI.

Contaba con un capó con amplias ventilaciones para ayudar a disipar el calor del motor turboalimentado y un nuevo parachoques delantero ligero de material compuesto que incorporaba la característica parrilla ‘Jet Fighter’ de Mitsubishi, con elementos de fibra de carbono en sus bordes delanteros.

Destacaban también la iluminación adicional y los faros de descarga de alta intensidad (HID) en el frontal, cuya agresividad se veía reforzada por una reducción de 30 mm en la altura de la carrocería delantera.

Los faldones laterales de material compuesto, un parachoques trasero rediseñado con difusor de fibra de carbono, un alerón trasero con aleta deflectora y un generador de vórtices montado en el techo contribuían a optimizar el flujo de aire y la refrigeración.

El exterior se completaba con unas llantas de aleación ligeras de 18 pulgadas y diseño de nueve radios envueltas en unos neumáticos Toyo Proxes R1R, tras las cuales se apreciaban unos frenos Alcon delanteros.

El interior contaba con unos asientos deportivos tipo baquet Recaro que garantizaban una sujeción perfecta al conductor y detalles muy deportivos, como una palanca de freno de mano y una palanca de cambios de fibra de carbono con la decoración del FQ-400.

Un motor turbo convenientemente modificado

Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.
Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.

Debajo del capó del Mitsubishi Lancer Evolution X FQ-400 se ocultaba una verdadera bestia, un motor de gasolina de cuatro cilindros MIVEC (Mitsubishi Innovative Valve timing Electronic Control) turboalimentado de 2.0 litros, construido en aluminio, que producía 403 CV y 560 Nm de par, disponible desde tan solo 3500 rpm.

El propulsor estaba asociado a una caja de cambios manual de cinco velocidades de relación cerrada y accionamiento hidráulico. Mitsubishi descartó usar la caja automática de doble embrague Twin Clutch SST de seis velocidades debido a los límites de tolerancia y fiabilidad del par motor tan elevado que desarrollaba el bloque.

Con esta configuración, el Lancer Evolution X FQ-400 era capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en 3,8 segundos y alcanzar una velocidad máxima limitada electrónicamente de 250 km/h.

El fabricante japonés realizó importantes mejoras para potenciar este motor. Por una parte, optimizó la unidad de control, con más de 500 horas de trabajo. Por otra, instaló inyectores de combustible de alto flujo con especificaciones de competición en la culata de aluminio, así como un nuevo turbocompresor híbrido.

Este turbocompresor de altas prestaciones contaba con cojinetes de baja fricción, una turbina de alta temperatura y un cojinete de empuje reforzado para aumentar la respuesta y reducir el retardo del turbo.

Un intercooler optimizado alimentaba de aire refrigerado al turbocompresor, mejorando su rendimiento y eficiencia, mientras que los gases de escape fluían desde el motor a través de un conducto de acero inoxidable de alto flujo de 76 mm de diámetro y un convertidor catalítico, antes de salir por un escape central.

Un sofisticado sistema de tracción total Super-All Wheel Control

Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.
Mitsubishi Lancer Evolution FQ-400.

Los 403 CV se transmitían a las cuatro ruedas a través del sofisticado sistema de tracción Super-All Wheel Control (S-AWC) de Mitsubishi, que garantiza que toda la potencia se aprovechase al máximo, distribuyendo la potencia a las ruedas que mejor pueden utilizarla.

El sistema S-AWC combinaba varios sistemas electrónicos para mejorar tanto el rendimiento como la seguridad del vehículo: el Control Activo de Estabilidad, el Diferencial Central Activo, el Control Activo de Guiñada (Active Yaw Control) y el ABS deportivo, logrando una gran precisión en curvas.

Según las condiciones, el conductor puede seleccionar la configuración más adecuada para el sistema S-AWC, con tres opciones (Asfalto, Grava y Nieve) disponibles mediante el botón ubicado en el volante y que se muestran en el cuadro de instrumentos central.

Álvaro Escobar

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España