Fiat sorprendió con el Seicento Michael Schumacher, una edición limitada muy pintona, con la firma del Kaiser, pero que solo rendía 54 CV

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El Fiat Seicento Michael Schumacher fue uno de esos urbanos que se fabricaron a principios de los 2000 con un color llamativo y el nombre de una leyenda de la Fórmula 1.
A comienzos de los años 2000, cuando Michael Schumacher dominaba la Fórmula 1 al volante de los Ferrari y se había convertido en una de las mayores estrellas del automovilismo mundial, Fiat decidió aprovechar el tirón del piloto alemán para crear una edición especial de uno de sus modelos más pequeños. Así nació el Fiat Seicento Michael Schumacher, una serie limitada que convertía al pequeño urbano italiano en un coche llamativo y exclusivo, aunque sin las prestaciones de un vehículo que portaba el nombre del Kaiser.
La versión llegó al mercado en 2001 y tomó como base el Seicento Sporting 1.1. Fiat preparó una producción limitada a 5.000 unidades para Europa, de las que solo 260 estaban destinadas al mercado español. La comercialización se prolongó hasta 2002 y convirtió al Seicento en uno de esos pequeños deportivos de la época que buscaban llamar la atención más por su imagen y exclusividad que por unas prestaciones especialmente elevadas.
Estética llamativa con la firma del Kaiser
Empezando por su diseño, Fiat añadió un kit de carrocería Abarth que incluía faldones laterales y un pequeño alerón situado sobre el portón trasero. También instaló unas llantas específicas de 14 pulgadas en sustitución de las de 13 pulgadas originales utilizadas por la versión Sporting.
El modelo ofrecía una combinación de colores que invitaba a pensar tanto en el universo deportivo de Ferrari como en la figura de Schumacher. Las franjas decorativas y los logotipos del piloto aparecían en el paragolpes delantero, los faldones laterales y la puerta trasera, convirtiendo el pequeño Fiat en una especie de homenaje rodante al alemán.
El interior también recibió algunas modificaciones, incluyendo un volante y una palanca de cambios revestidos en cuero, mientras que distintos elementos, como los pedales y las molduras de la consola, incorporaban acabados en aluminio. Uno de los detalles más interesantes era una placa metálica numerada que identificaba cada unidad de la serie limitada, aunque las unidades llevaban una numeración específica solo en los 200 primeros coches comercializados.
Donde no hubo grandes alardes ni exclusividad fue en el apartado mecánico. Aunque llevaba el apellido de uno de los pilotos más rápidos de la historia, el motor desarrollaba poco más de 50 CV. No había ninguna preparación específica de la mecánica asociada a Michael Schumacher ni un aumento de potencia respecto al Seicento Sporting sobre el que estaba basada.
Sencillo incluso en las prestaciones
El propulsor del Fiat Seicento Michael Schumacher fue el mismo bloque utilizado en la versión Sporting, el conocido motor 1.1 FIRE de cuatro cilindros con inyección indirecta y un único árbol de levas en cabeza. Desarrollaba apenas 54 CV de potencia a 5.000 rpm y un par motor máximo de 92 Nm que alcanzaba a las 2.750 rpm. Toda la potencia se enviaba a las ruedas delanteras a través de una caja de cambios manual de cinco velocidades.
A pesar de su poca potencia, el Seicento del Kaiser contaba con una gran baza a su favor: un peso de solo 810 kilos. Esto le permitía alcanzar unos respetables 150 km/h de velocidad máxima, con un 0 a 100 km/h que completaba en 13,5 segundos. Además, era un coche relativamente eficiente, con un consumo medio homologado de 6,5 l/100 km.
A nivel técnico se mantuvo con una configuración bastante sencilla, lo que incluía una suspensión delantera tipo McPherson con muelles helicoidales y barra estabilizadora, mientras que detrás recurría a ruedas independientes con muelles helicoidales. También había frenos de disco delanteros de 240 milímetros con tambores traseros de 185 milímetros. Los neumáticos tenían una medida de 175/50 R14 H.
Y todo ello en un coche con una carrocería que medía 3,33 metros, tenía una anchura de 1,51 metros y una altura de 1,42 metros, así como una distancia entre ejes de 2,2 metros. En resumen, el Fiat Seicento Michael Schumacher era lo que te podías comprar a principios de los 2000 si eras un amante de la Fórmula 1 y buscabas un urbano muy pintón, con un consumo contenido, un mantenimiento sencillo y un extra de exclusividad.
Producción limitada
A España llegaron 260 unidades de las 5.000 fabricadas para el mercado europeo, lo que convierte a esta versión en una variante muy poco habitual incluso dentro de la historia del propio Seicento, del que se fabricaron bastantes coches. En cuanto al precio, en el mercado español lo podías tener desde 8.420 euros, cantidades que hoy parecen impensables a la hora de comprar un coche nuevo.
Cuatro años más tarde, en Turín volverían a inspirarse en el heptacampeón del mundo de Fórmula 1 para crear otra edición especial con su nombre, el Fiat Stylo Schumacher, un coche del que solo se fabricaron 200 ejemplares y en el que, esta vez sí, se trabajó para ofrecer un rendimiento destacable: 170 CV.
