El Jensen Interceptor ha regresado de forma muy diferente: ni es un Gran Turismo ni es elegante, pero, en cambio, sí equipa un motor V8, pero con sus hasta 1.200 CV deja en ridículo los 385 CV del original

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El Jensen Interceptor GTX supone el regreso de un icono, pero en versión extrema de circuito que la antesala de dos variantes de calle.
El Jensen Interceptor ha vuelto, pero lo ha hecho de una manera bastante más salvaje de lo que cabría esperar. El modelo que acaba de presentar Jensen International Automotive no es un restomod del clásico que la marca británica fabricó entre 1966 y 1976, sino un automóvil completamente nuevo desarrollado desde cero que, además, al menos en su primera versión, es un prototipo concebido exclusivamente para circuito: el Jensen Interceptor GTX.
Tratándose de un modelo tan mítico, la comparación con el Interceptor original resulta inevitable y, salvo por el carácter que tenía aquel y la magia propia de los clásicos, el nuevo le arrasa en todos los aspectos.
El primero y más claro es el mecánico. El antepasado era un espectacular GT de cuatro plazas que recurría a grandes motores V8 de Chrysler, llegando a utilizar en su versión SP un 440 Six Pack de 7,2 litros que desarrollaba 385 CV, una cifra impresionante para comienzos de los años 70. A pesar de ello, el nuevo GTX juega directamente en otra liga.
Parte de un V8 de 6,8 litros basado en la familia LT de General Motors, pero prácticamente todo el bloque ha sido reconstruido por el especialista estadounidense Late Model Engines, hasta el punto de que menos del 20% de los componentes originales de GM permanecen en el propulsor.
El resultado son 960 CV en la configuración utilizada actualmente para las pruebas, aunque Jensen asegura que el motor está preparado para llegar hasta los 1.200 CV, acompañados por más de 1.350 Nm de par máximo. El V8 puede girar hasta 7.000 rpm y recibe la ayuda de un enorme compresor volumétrico de tipo Roots, de 2,65 litros y con control electrónico de la presión de soplado.
Para soportar semejante cantidad de potencia se han empleado culatas mecanizadas mediante CNC, válvulas de titanio y modificaciones profundas en la distribución variable y el sistema de inyección directa.

Toda esa fuerza se manda en exclusiva al eje trasero mediante un árbol de transmisión de fibra de carbono y una transmisión de seis velocidades fabricada por Samsonas Motorsport. La caja utiliza engranajes rectos 'dog type' y puede accionarse mediante unas levas situadas detrás del volante o mediante una palanca secuencial convencional en el túnel central.
Para las futuras versiones de carretera (ojo spoiler), Jensen contempla incluso una caja manual en H o una transmisión automática.
El chasis también es completamente nuevo. Está construido en aluminio, mediante una estructura extrusionada y pegada, y la carrocería está formada artesanalmente por paneles de aluminio. La suspensión utiliza un esquema de doble triángulo en ambos ejes, con amortiguadores Nitron regulables manualmente en tres vías. Como guinda, la dirección mantiene asistencia hidráulica, buscando conservar una respuesta más analógica que la de un deportivo moderno convencional.

Viendo la hoja de especificaciones técnicas, está claro que Jensen International Automotive ha tirado la casa por la ventana y ha buscado poner sobre la mesa un auténtico misil. Eso sí, cualquier parecido con el Interceptor original es meramente casualidad, incluso más si hablamos del apartado estético.
El GTX mide aproximadamente 5,2 metros de largo y 2 metros de ancho, con una distribución de pesos del 50:50 y un peso total de unos 1.650 kg. Las llantas son de aluminio forjado y 20 pulgadas, con neumáticos Michelin Pilot Sport 4S de 275/40 delante y 345/30 detrás. Los frenos recurren a discos de acero con pinzas de 6 pistones delante y 4 detrás, además de un reparto de frenada regulable desde el habitáculo.
Y después está la aerodinámica, probablemente el elemento que más distancia al nuevo Interceptor de su antepasado. El GTX incorpora un enorme splitter delantero, fondo plano, faldones, difusor y un gigantesco alerón trasero de fibra de carbono. El conjunto puede generar más de 350 kg de carga aerodinámica, lo que termina de recalcar el hecho de que es una bestia pensada para circuito.
El interior no hace ni lo más mínimo por ocultarlo: hay asientos de carbono Tillett, arneses de 6 puntos, jaula antivuelco homologada por la FIA, sistema de extinción, las ventanillas son de policarbonato, etc.
Eso sí, el GTX es la antesala de lo que será el Interceptor definitivo de carretera. Es un prototipo de desarrollo extremo con el que pretende probar componentes y soluciones antes de lanzar una familia de modelos homologados.
El siguiente paso será el Interceptor GTR, concebido como una versión de carretera de orientación deportiva, y posteriormente llegará el GT, mucho más lujoso y cercano al concepto del modelo original. No se ha confirmado aún, pero estas variantes podrían recuperar incluso las 4 plazas y las 4 puertas.

