Toyota Kikai Concept, cuando la firma japonesa creo un buggy con aspecto 'hot rod' retrofuturista capaz de embobar a todos

El Toyota Kikai Concept fue un prototipo que presentó la marca japonesa en el Salón del Automóvil de Tokio que dejaba a la vista toda la mecánica.
Ya sabemos que, de vez en cuando, Toyota hace cosas diferentes, ni peor ni mejor, simplemente diferentes. Por ejemplo, su presidente, Akio Toyoda, utiliza el nombre de Morizo Kinoshita para competir en carreras. Y hace años la marca japonesa presentó un extraño prototipo, el Toyota Kikai Concept, que era una especie de buggy con aspecto de ‘hot rod’.
Antes que nada, si no sabes qué es un ‘hot rod’, se trata de un tipo de coche que se popularizó en Estados Unidos durante los años 30 y 40 del pasado siglo y se caracteriza por estar profundamente modificado, con motores sobredimensionados para lograr la máxima velocidad y aceleración.
Pues bien, en el Salón del Automóvil de Tokio de 2015, Toyota sorprendió a todo el mundo con un prototipo muy especial, completamente analógico, en un momento en el que ya la digitalización estaba muy presente en los automóviles.
El concepto se diseñó para explorar y resaltar el atractivo fundamental de las máquinas: su exquisita artesanía, su belleza, su sencillez y su movimiento. Como es habitual en los prototipos, el atractivo del Toyota Kikai Concept residía, a la vez, en su independencia y dependencia de los conceptos esenciales del automóvil.
Toyota Kikai Concept, una mezcla de buggy y ‘hot rod’
La estructura del Kikai Concept era completamente de metal y carecía de paragolpes convencionales. Su aspecto estaba más cercano al de un buggy o ‘hot rod’ que a un vehículo convencional.
La adopción de un asiento central para el conductor, que lo sitúa en el centro del vehículo, le proporcionaba una conexión sensorial más instintiva. La separación entre los tres asientos de pasajeros, gracias a su disposición triangular, creaba un espacio de comunicación agradable en el habitáculo. La disposición era de un asiento delante y dos más retrasados, como en el McLaren F1.
La amplia ventanilla lateral que se extendía hasta el techo permitía disfrutar plenamente tanto de paisajes urbanos como naturales. Lo más destacado era que dejaba a la vista sus entrañas.
Si bien la mayoría de los coches ocultan su funcionamiento interno bajo la carrocería, el Toyota Kikai Concept invitaba a apreciar la compleja belleza de un motor. En efecto, el prototipo japonés permitía que la maquinaria, normalmente oculta bajo la carrocería, se convirtiera en una muestra visible de su belleza.
De esta forma, el funcionamiento interno del vehículo se integraba directamente en su exterior. Además de la forma cuidadosamente diseñada, que se extendía a detalles como el depósito de combustible, el depósito de reserva y los tubos de escape, los indicadores y los interruptores de estilo analógico entablaban un diálogo armonioso con la maquinaria.
Nueva sensación al volante

La pequeña ventanilla a los pies del conductor era otro rasgo distintivo de la estructura de este modelo conceptual, que permitía percibir los movimientos de los neumáticos y la suspensión, así como la velocidad que alcanza sobre la carretera.
A través del parabrisas, también se apreciaban los movimientos del brazo de control superior. Esto proporcionaba una novedosa sensación de conducción, en la que la maquinaria que sustentaba las operaciones de crucero, giro y frenado en la conducción cotidiana se podía percibir directamente con los sentidos.
Toyota nunca ofreció detalles sobre la mecánica, aunque, al estar descubierta, se podía apreciar un motor de cuatro cilindros. En cualquier caso, en este tipo de prototipos el motor suele quedar relegado a un segundo plano, ya que la marca oriental jamás tuvo la intención de llevarlo a producción.

