La transmisión del Abarth 696 Biposto era una obra de arte desarrollada por Bacci Romano, mitad de competición, mitad de calle, con acoplamientos frontales que permitían cambiar de marcha sin pisar el embrague

El Abarth 696 Biposto se pedía pedir con una caja de cambios opcional llamada ‘Kit Dog Ring’ o de acoplamiento frontal que exigía cierta habilidad al coductor.
A menudo hablamos de las locuras (en el buen sentido) que hacían las marcas décadas atrás, cuando lanzaban al mercado coches como un Renault 5 Turbo, por ejemplo. Pues bien, también podemos incluir en esta categoría un modelo de nuestro tiempo como fue el Abarth 696 Biposto.
El 696 Biposto era la variante más radical y extrema del Abarth 500, que a su vez era la versión deportiva del Fiat 500. En el caso del Biposto, hablamos de un coche de apenas 3,6 metros de longitud, unos 1.000 kg de peso gracias a una serie de modificaciones y 190 CV. Una mezcla de locura y pasión.
Entre esas modificaciones para reducir el peso estaba la eliminación de los asientos traseros. De ahí el nombre Biposto (dos plazas). Además, prescindía de elementos como los faros de xenón, faros antiniebla, el climatizador, la radio o aislantes acústicos. Los pedales y las alfombrillas eran de aluminio.
La carta de presentación del Abarth 696 Biposto se completaba con unas llantas OZ Racing, un espectacular escape de Akrapovic de titanio, unas suspensiones firmadas por Extreme Shox regulables en altura, compresión y extensión, con depósito de gas independiente, unos frenos Brembo, un kit de admisión BMC de carbono, ventanillas de policarbonato, asientos baquets con estructura de fibra de carbono y cinturones con arneses de cuatro puntos Sabelt.
De mover todo esto se encargaba el mismo motor de cuatro cilindros turboalimentado y 1.4 litros que empleaban el resto de la gama Abarth, pero potenciado hasta alcanzar los 190 CV.
La caja de cambios del Abarth 696 Biposto, con acoplamientos frontales

Todo lo dicho hasta ahora es suficiente para entusiasmar a cualquier petrolhead, pero falta la guinda que convertía a este utilitario no sólo en una máquina de carreras, sino también en un coche realmente único: su caja de cambios de acoplamientos frontales.
Llamado ‘Kit Dog Ring’, se trataba de una verdadera obra de arte, una transmisión de cinco velocidades que se ofrecía de manera opcional, desarrollada por Bacci Romano, denominada ‘de acoplamientos frontales’ no sin polémica, ya que no quería decir ‘de dientes rectos’.
Este cambio sustituía al manual convencional de cinco relaciones por otro con dientes oblicuos para todas las marchas de avance. La diferencia era que no tenía sincronizadores, sino un sistema de crabots para acoplar los correspondientes engranajes de cada marcha, haciendo que los acoplamientos sean más rápidos y bruscos.
En competición, se utilizan las transmisiones de dientes rectos porque, a igualdad de dimensiones, es capaz de soportar más esfuerzos que con un dentado helicoidal y tiene menos rozamiento. Por tanto, resta menos potencia al motor.
La parte negativa es que requiere un mantenimiento muy cuidadoso, con intervalos muy cortos, y es muy ruidosa. Para entenderlo mejor, cuando se mete la marcha atrás en un coche, se siente un ruido. Eso es porque lleva un engranaje de dientes rectos. Pues pensemos eso, multiplicado por varios enteros y por encima de las 5.000 vueltas.
Entre un cambio manual y otro de calle

La caja de cambios del Abarth 695 Biposto era mitad de competición, mitad de calle. Tenía dientes oblicuos en lugar de rectos y carecía de sincronizadores para igualar de forma suave la diferencia de velocidades entre el eje primario y secundario.
Como hemos señalado arriba, utilizaba un sistema de crabots que permitían un acoplamiento instantáneo, pero que exigía al conductor mover la palanca del cambio con decisión, para que los tetones entrasen en su alojamiento sin golpear unos con otros.
Era, por tanto, un cambio peculiar, que exigía saber usarlo bien para que su funcionamiento fuese correcto. Además, el movimiento había que hacerlo muy rápido para no acelerar el desgaste de los crabots.

