Un Land Cruiser clásico con un motor V8 moderno. Lo bueno es que lo ha hecho la propia Toyota

Turbo Trail Cruiser
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El Turbo Trail Cruiser es un Toyota Land Cruiser sacado de los 80 y vitaminado para ser una bestia con el doble de potencia que el modelo original.

Posiblemente el SEMA Show 2025 sea la edición en la que Toyota se ha vuelto más loca de toda la historia. En la cita estadounidense ha presentado prácticamente de todo, un buggy híbrido con más de 300 CV, una preparación que ha compartido al Toyota bZ4x en un coche deportivo… y el Turbo Trail Cruiser, una oda tanto al pasado como al exceso.

Su nombre deja claro que está basado en el Toyota Land Cruiser, sempiterno todoterreno de la marca nipona, pero en Toyota USA son unos románticos, así que han optado por una versión clásica del modelo, no por el nuevo.

Su imagen es claramente reconocible, pero se ha embrutecido de una manera que es algo sutil, siendo un 4x4 impresionante pero que tampoco es muy recargado. El color que decora su carrocería es una reproducción de PPG del color Silver 147 original de Toyota de 1986, las defensas son nuevas, también calza unas llantas específicas y éstas van embutidas en unos neumáticos de 35 pulgadas. Esto, sumando a una elevación de la suspensión que añade otras 1,5 pulgadas, hace que sea bastante más alto de lo que es habitual en el modelo.

El interior también recibe un ligero remozado, pero la marca ha querido mantener la esencia del original de la época, así que no ha introducido demasiadas "moderneces" tecnológicas, dejando un habitáculo analógico en el que la novedad más destacada es la introducción de un sistema de sonido estéreo JBL que mejora el equipo que montaba originalmente y una pequeña pantalla flotante en el centro del salpicadero.

Lo demás transmite las “vibras” propias de lo que fue la infancia de muchos de vosotros o de la adolescencia de otros tantos: plástico por doquier, un cuadro de instrumentos con relojes analógicos gigantescos y una tapicería de tela con un estampado a rayas que no podría ser más ochentero, combinada con los laterales y los reposacabezas en cuero.

Toyota dice que, lo que diferencia al Turbo Trail Cruiser de otros muchos proyectos de restauración y modificación, es que se construyó con una filosofía singular, la de lucir como si fuera de fábrica. Con esta mentalidad, cada componente se diseñó buscando respetar el coche original, sin modificar elementos clave como los puntos de montaje o la integridad estructural del FJ60 de 1985 en el que está basado.

Lo más interesante en este caso, sin embargo, se encuentra debajo del capó.

Turbo Trail Cruiser
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El corazón de la bestia es el mismo que tiene la Toyota Tundra moderna, un motor V6 biturbo i-FORCE de 3,4 litros que es capaz de desarrollar una potencia de 389 CV y un par máximo de 650 Nm. Son cifras bastante respetables pero que no son las propias de una preparación atómica. Sin embargo, por ponerlo en perspectiva, es prácticamente el doble de la potencia del seis cilindros en línea original del FJ60.

La marca apunta que, a pesar de la potenciación, el trabajo llevado a cabo no solo tiene que ver con los caballos a mansalva. Según parece, el uso de un motor más modernos consigue que el funcionamiento sea más silencioso, que tenga una respuesta más inmediata, que el consumo de combustible sea más eficiente y que se reduzca las emisiones (pese a que tenga casi el doble de potencia).

Marty Schwerter, director de operaciones de Toyota Motorsports Garage y principal constructor del proyecto, ha declarado: “El Turbo Trail Cruiser demuestra lo que sucede cuando la tecnología de alto rendimiento de Toyota se integra en uno de nuestros clásicos más emblemáticos. Es un enfoque de alto rendimiento con el ADN de Toyota: potencia, facilidad de conducción y fiabilidad en un conjunto que conserva la esencia del Land Cruiser original”.

Turbo Trail Cruiser
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Por su parte, Mike Tripp, vicepresidente de grupo de Marketing de Toyota, añade: “Para los fanáticos de Toyota, el Turbo Trail Cruiser es mucho más que potencia. Se trata de preservar la esencia de un vehículo que los entusiastas adoran, demostrando a la vez cómo la tecnología de Toyota puede mejorar la experiencia de conducción de forma impecable. Es un prototipo, pero refleja la pasión que compartimos con nuestros clientes por mantener vivos estos clásicos de maneras nuevas y emocionantes”.

Lo han dejado claro: se trata de un prototipo, un ejemplar único que no está a la venta. Sin embargo, nos apostamos lo que sea a que hay más de un seguidor de la marca nipona que estaría dispuesto a desembolsar una cantidad de dinero bastante elevada para hacerse con una pieza tan única como el Turbo Trail Cruiser.

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Mario Herráez

Colaborador

Colaborador redacción motor Auto Bild España