Se vende un GM Futurliner, el autobús retrofuturista de 1939

Este llamativo vehículo, del que sólo se fabricaron 12 unidades, es propiedad de la compañía de autobuses Peter Pan, que lo ha puesto a la venta por un millón de dólares. Tan sólo tiene espacio para tres pasajeros y cuenta con un motor diésel que alcanza los 80 km/h.
Tienes que mirarlo varias veces para saber qué es. ¿Un camión? ¿Un autobús? ¿El zepelín volador del profesor Poopsnagle? No, es el Futurliner de General Motors, uno de los 12 autobuses aerodinámicos que se construyó en 1939 y que ahora se vende a un precio no apto para todos los bolsillos (a pesar de su genial diseño): un millón de dólares (915.260 euros al cambio).
Originalmente, fueron construidos para promover Desfile del Progreso de General Motors. Dos de ellos los adquirió la línea de autobuses Peter Pan, con sede en Springfield, Massachusetts, en los años 90, y uno de ellos, el que hace siete de la docena que se fabricó, está en un listado del Marketplace de Facebook.
La empresa de transporte que lo adquirió lo puso a la venta en 2021, pero sin éxito porque sólo lo movieron con el boca a boca. Actualmente, la compañía lo utiliza para eventos especiales y ahora sí quiere venderlo. Recordemos que en su concepto nació para una exposición sobre avances tecnológicos, pero ahora tiene otros usos más lúdicos.
Su tren de rodaje original se cambió por un motor diésel, que tiene suficiente potencia para impulsar el Futurliner a unos 80 km/h. El propulsor es un Detroit Diesel de cuatro cilindros y transmisión automática Allison restaurado a finales de los años 90. La publicación de Facebook dice que el motor de gasolina y la transmisión originales están incluidos en la venta.
Una escalera estrecha conduce a la cabina, que tiene un solo asiento central para el conductor y un pequeño banco detrás para dos asientos más. Dicen los que la han probado que la dirección se mueve más que los precios, que diría Chiquito de la Calzada.
Además, su exterior está repleto de paneles de carrocería urbanos y su frontal está presidido por el enorme logotipo de la marca, así como por cuatro faros delanteros, demostrando así que puede ser una vitrina andante con ese estilo tan Art Decó.
Este museo con ruedas mide algo más de 10 metros y los laterales del mismo se abren para convertirse en un escenario donde la gente podría organizar eventos de toda índole, con lo que quien lo compre tiene ahí un filón para sacar algún beneficio económico. Desde conciertos a monólogos pasando por proyecciones u otro tipo de actuaciones.
También te informamos que la unidad en venta realmente funciona y se conduce sin problemas. La persona que se haga con esta joya de la historia de la automoción deberá mimarla con esmero porque es poco probable que haya otra oportunidad de comprar un Futurliner en un futuro cercano, ya que la otra que tiene Peter Pan está completamente en ruinas.
Historia que acabó en 1956
Después de su construcción (las 12 unidades se fabricaron entre 1930 y 1940), estos vehículos se dedicaron a hacer giras por Norteamérica. Posteriormente, pararon durante la Segunda Guerra Mundial y la flota de autobuses quedó estacionada definitivamente después de 1956. A partir de ahí, cada Futurliner tuvo su propio viaje hacia la restauración, el deterioro o el ostracismo.
