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Estos son los primeros bocetos del Mazda MX-5

Más de 30 años de viento y sensaciones

Imagen de perfil de Luis Guisado
El proyecto Duo 101

El mundo giraba feliz en 1989. Tenía sus berlinas de lujo, sus compactos deportivos, sus descapotables... Y, de repente, ¡pam! llega Mazda con un concepto que dejó helados a muchos: el MX-5. No es que los roadsters no existieran hasta el momento, no. La cuestión era que no había ninguno relativamente asequible.

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Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

¿Y cuáles eran esos pretendidos rivales del Mazda MX-5 original (al menos espirituales, puesto que algunos ya no se vendían)? Fiat X1/9, Triumph TR7, Alfa Romeo Spider... Modelos muy bonitos pero que no estaban al alcance de todos. No solo por precio, sino por su fiabilidad.

De repente, el MX-5 llegó para ser utilizado todos los días. Y lo hizo con un diseño inconfundible que estuvo en activo durante casi una década. También su dinámica de conducción lo convirtió en un arma en carreras de aficionados en circuitos de medio mundo. Y no solo eso: esos faros escamoteables, que desaparecieron en la segunda generación, le dotaban de una personalidad al alcance de muy pocos.

Por eso, más de 30 años después, seguimos hablando del Mazda MX-5 como uno de los modelos más divertidos de conducir. Así, en general.

Surgió de una conversación entre apasionados

La historia del Mazda MX-5 es de sobra conocida: Eunos Roadster o Miata son nombres que designan a un modelo universal con mucho recorrido: por ejemplo, en 2009 el Libro Guinness de los Récords le otorgó el premio al roadster más vendido del mundo. Siete años más tarde, en abril de 2016, salió de la cadena de producción de Hiroshima el Mazda MX-5 más especial: el que cumplía un millón de unidades vendidas.

Pero todo empezó a principios de los años 80. Un periodista, Bob Hall, que escribía en la publicación americana Motor Trend, se quejaba amargamente a Kenichi Yamamoto, ingeniero responsable del motor rotativo de Mazda, de que ya no quedaban descapotables como los roadsters ingleses de los de antes; esos que te hacían sentir la conducción pura sin demasiadas complicaciones. El japonés estaba completamente de acuerdo.

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Con el paso del tiempo, Bob Hall acabó trabajando en la marca y coincidió con Yamamoto, quien recordaba esa conversación. Como resultó que en ese momento era uno de los grandes jefes, digamos que lo tuvo especialmente fácil para lanzar el proyecto.

El diseño se hizo en paralelo en el centro de diseño que había en California y el que había en Tokio. Los americanos propusieron un modelo con motor delantero y propulsión, mientras que en Japón se prefería una solución con motor central trasero y propulsión, o bien motor frontal y tracción delantera.

Al final el diseño que ganó fue el ideado en California y del que puedes ver los bocetos en esta página. Bautizado con el nombre de Proyecto Duo 101 (porque podía tener hard top y también ser cabrio), es de sobra conocido que se inspiró en el Lotus Elan (de hecho, el centro de diseño compró uno para analizarlo y tomar ideas). 

Al final el Duo 101 recibió la luz verde en 1986 y, tras meses de espera, en 1989 empezó a venderse la versión definitiva que tuvo tanto éxito que la lista de espera parecía interminable.

El resto ya es historia...

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