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Recordemos al Ferrari F50: ¿la penúltima joya de Pininfarina?

Ferrari F50

Cuando los coches eran solo eso: coches

Menuda época. En un mundo que había dado un vuelco con la llegada del McLaren F1, el Ferrari F50 fue el primer superdeportivo de Maranello que se encontró un poco con el pie cambiado. 

En parte debido a que tenía la nada envidiable tarea de sustituir al siempre añorado Ferrari F40, el último coche desarrollado bajo la feroz mirada del propio Enzo Ferrari, y al impresionante dominio que había ejercido el Bugatti EB110 en esos años.

El McLaren F1 tenía dos ventiladores en el difusor

Subestimado durante gran parte de los 25 años que han transcurrido desde su llegada, cualquiera que haya tenido la suerte de conducir un F50 te dirá que es injusto. Y lo hará cuando su corazón haya dejado de intentar escapar a través de la garganta.

Porque el F50 es sencillamente brillante. Estéticamente supuso un reto: Ferrari estaba en plena transición y la empresa no era tan sólida como unos años atrás. Los diseñadores buscaban una estética avanzada y por eso intentaron llevar la imagen un poco más allá de la del concept Mythos que mostraron en 1989. 

En Ferrari querían algo más seguro y clásico, más en la línea del F40. “Comenzamos agresivamente pero llegamos a un resultado más clásico”, nos cuenta Lorenzo Ramaccioti, diseñador jefe en Pininfarina. “Para el F40, traje elementos históricos como las tomas de aire en la parte delantera o las luces traseras redondas. Para el F50, di una lectura más clara de estos aspectos”. 

Y luego está la puesta a punto que se sacaron de la manga los ingenieros. Es tan puntiagudo y sensible a las órdenes que le das como un kart gigante, pero con la salvedad de que lleva un V12 de 4,7 litros tras la espalda

Ese 12 cilindros en V compartía mucho ADN con el 3.5 utilizado por el 641/2 de Ferrari (el F1 de 1990 de Alain Prost que se exhibe en el MoMA de Nueva York, oficialmente una obra de arte). El motor se unió directamente al chasis mediante subestructuras metálicas y, por lo tanto, es un elemento más de la estructura. 

Aunque esta, en realidad, estaba hecha en fibra de carbono: el Ferrari F50 fue el primer modelo de carretera en salir de la fábrica aprovechando esta tecnología.

Alfa Romeo Giulia GTA

Coches deportivos

Los coches deportivos nos hacen soñar despiertos: grandes prestaciones, promesa de sensaciones al volante, de una conducción sin igual. Los hay grandes, pequeños, bonitos, feos, caros y baratos. Pero todos ellos tienen en común una cosa: si merecen la pena, están aquí. ¡Sigue el link!

Cuando apareció el 8 de marzo de 1995, a algunos no les gustó el aspecto, y es que el peso de sus rivales más directos era importante. Sin embargo, el tiempo ha sido extraordinariamente amable con este superdeportivo: se ha convertido en un clásico de las creaciones de Pininfarina y la forma en que la carrocería se transforma en el alerón trasero para confluir con el legado del F40 es puro arte.

“La conexión visual más llamativa entre los dos coches es el alerón trasero unido a la carrocería”, asegura Ramaccioti. Hoy estamos acostumbrados a superdeportivos que se han vuelto visualmente más complicados. Por no salir de Maranello, basta con mirar las formas del SF90 que increíblemente ya hemos probado

Un superdeportivo de la vieja escuela

El F50 mantiene las cosas relativamente simples, como el tipo de coche que dibujaría un niño. Como se hacía hace unos años: solo basta con mirar al Porsche Carrera GT, por ejemplo.

El diseñador de Pininfarina prosigue: “Me hubiera gustado seguir adelante con el diseño. El F40 fue el acto final de una tecnología clásica, mientras que el F50 es más cercano a un auténtico prototipo de carreras”. 

Y tanto. Al volante es muy divertido de conducir. Divertido y aterrador a partes iguales, para ser honestos. Que tenga 60 válvulas, un V12 con una potencia específica más alta que su rival el McLaren F1 y 520 CV a 8.000 rpm, es un punto importante que tener en cuenta y explica por qué está en un puesto importante entre los Ferrari de calle más rápidos en Fiorano.

Además, al ser atmosférico, la respuesta del acelerador es increíblemente buena, mientras que el sonido que emite cuando las revoluciones se acumulan es algo de otro mundo.

Pero es el chasis y la transmisión del F50 lo que hace de este Ferrari algo grande. Tiene un embrague de doble disco, por lo que no necesitas emplearte a fondo con la caja manual de seis velocidades: la palanca de cambios simplemente se desliza con una precisión deliciosa y delirante. 

Lo que no hay es dirección asistida, frenos con ABS y ningún software que interfiera con el manejo, por lo que estás solo tú ante la bestia. 

Pero esto es menos aterrador de lo que parece. Su manejo está en algún lugar entre el F40 y el Enzo; tiene menos precisión que el primero y un sabor más completo que el segundo. E incluso cabalga bien. 

Ferrari solo fabricó 349 unidades del F50, por lo que es más escaso que el F40, Enzo y LaFerrari. Y es un coche tan puro como cualquiera de los que han salido de la fábrica de Ferrari y eso es decir mucho.

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