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Viejas glorias: esta es la historia del Ford Capri

El mini Mustang que triunfó en Europa y que creó una gran controversia EEUU tiene una historia fascinante.

El Ford Capri siempre tuvo que vivir a la sombra del Ford Mustang y, pese a los que muchos piensan, incluso le llegó a poner en serios apuros en su mercado local. Esta es la historia de un deportivo concebido en una época donde lo único importante era la belleza y donde todo lo demás eran meros extras para hacer más atractiva la compra.

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Corría el año 1964 y el Ford Mustang había llegado como un auténtico vendaval a la lista de ventas en EEUU. Un deportivo con una imagen muy potente que entraba por los ojos de los futuros clientes: un motor fiable y potente bajo el capó y un precio muy interesante. El éxito fue brutal y rápidamente la marca vio que allí había mucho negocio, por lo que pensó que sería una buena idea crear un concepto similar par otros mercados.

 

 

La idea era la de crear un Mustang europeo, sobre la base estructural y mecánica del Ford Cortina, con más impacto del departamento de marketing que del técnico: debía seguir la tendencia marcada por el Mustang, un coupé bonito, fiable, sencillo mecánicamente y apto para un gran tipo de público, desde jóvenes hasta familias.

Tal fue la similitud con el Mustang, que el proyecto comenzó llamándose Ford Colt (potro). Los primeros prototipos llegaron en 1966 y lo hicieron con una buena acogida por parte del público y Ford lo tiene claro, el lanzamiento es cuestión de tiempo. Lamentablemente, Mitsubishi tenía ya registrado ese nombre y la marca tuvo que buscar una alternativa. Capri, aunque el nombre se refiere más al macho cabrío típico de la isla italiana que a la propia isla. 

En 1967 el Ford Capri ya estaba prácticamente listo y poco después, en 1968, empezó la producción del coche en la fábrica de Halewood, en Reino Unido. Su diseño era sencillo pero tremendamente atractivo, con dos asientos traseros y una inmensa gama de motores y de detalles estéticos, rápidamente fue un éxito. Se presentó el 24 de enero de 1969 en el Salón de Bruselas y este Mustang europeo conquistó de la misma manera que el Mustang hiciera antes en América: ¡era la fórmula que pedía la gente!

 

 

Poco después la producción del Ford Capri empezó también en la planta de Ford en Colonia. Durante los primeros años el coche se mantuvo sin cambios, con una gama mecánica que incluida desde un pequeño motor de 1.3 litros y 61 CV hasta versiones competición homologadas para el Grupo 2 con hasta 400’ CV. El éxito fue tan brutal que se llegaron a producir más de un millón de ejemplares.

En 1974, con la crisis del petróleo como telón de fondo, el Ford Capri se renovaba. Se eliminaron algunas versiones para optimizar y rentabilizar la producción y a su vez se incluye la versión tope de gama Ghia, que la marca del óvalo ya ofrece en muchos de sus modelos. Por supuesto, la crisis afecta de manera negativa a las ventas de este modelo y las modificaciones estéticas no son suficientemente potentes como para remontar: en octubre de 1976 cesa la producción en Reino Unido.

En estos años, el Ford Capri también había llegado a EEUU como el Capri Federal, una versión que pretendía colocarse por debajo del Mustang para competir con otros coupé más básicos como el Pontiac Sunbird. El éxito es tan brutal que no solamente arrasa con sus rivales, sino que incluso el todopoderoso Mustang se ve afectado seriamente por el Capri Federal. Ford se pone nervioso y no deja que este canibalismo siga: en 1979 el Capri pasa a la marca Lincoln con el fin de diferenciar mejor ambos productos, demasiado parecidos bajo la misma marca.

En pocos años se vendieron más de medio millón de Ford Capri Federal en EEUU: en cambio en Europa, el coche no termina de despegar, hace falta una revolución. Esta llega en 1978 con la tercera generación del Ford Capri y un cambio estético importante. La producción se traslada a Saarlouis y sin duda su aspecto mejora notablemente: los míticos faros dobles delanteros con el capó ligeramente por encima de ellos se transforma en su imagen más irónica, mientras que la aerodinámica mejora notablemente. 

 

 

La gama mecánica del Capri recibe una importante mejora en el Salón de Ginebra de 1981 cuando se presenta la versión 2.8i, que sustituye a los viejos motores V6 de tres litros. La gama sigue ofreciendo un amplio abanico de opciones, desde un pequeño 1.6 hasta el nuevo motor que se coloca en lo alto. El Ford Capri terminó siendo un coupé que me parece muy atractivo, con motores más eficientes y una mejor dinámica, pero el mundo ya estaba cambiando y poco a poco se quedó sin hueco en el mercado.

Las ventas se hundieron a mediados de los 80 y finalmente la marca decidió cesar su producción el 19 de diciembre de 1986. Tras 18 años y 1.886.647 unidades fabricadas, uno de los coupé más interesantes de la segunda mitad de siglo XX se iba y se convertía en un futuro clásico. A día de hoy es un coche que todavía se puede encontrar a buen precio: la producción fue muy alta y en algunos mercados es todavía popular, especialmente en Alemania. 

El Ford Capri apostó por la imagen y estaría bien saber si hoy en día un concepto así podría volver a ser un éxito tan rotundo. El Ford Mustang es el deportivo más vendido en España y en el resto del continente, ¿seria posible crear un Mustang más barato? ¿Una reencarnación como la que se pretende con el Ford Bronco? Ahí lo dejo.

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