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Prepárate para el verano: ¿cómo cargar el aire acondicionado?

Acondiciona tu coche para el estío.

Imagen de perfil de Alex Aguilar
Ventilación de un BMW

¿Te quedó claro cómo afecta el calor a tu coche con nuestro artículo de ayer? Hoy hablaremos de uno de los sistemas clave para mantener el confort a bordo... explicándote cómo cargar el aire acondicionado. ¿Notas que ya no enfría como antes, no tiene un caudal adecuado o presenta olores desagradables? Siéntate y toma nota: te interesa lo que vamos a contarte.

 

¿Cómo funciona el aire acondicionado? 

¿Cómo funciona el turbo de tu coche?

Antes de entrar de lleno en los consejos relacionados con cargar el aire acondicionado que encontrarás más adelante, creemos esencial que comprendas cuál es el principio de funcionamiento del sistema.

Tal y como ves en la imagen que sigue a estas líneas, el mágico artefacto que permite que tu automóvil no sea un horno cuando aprieta el calor está compuesto por los siguientes elementos: el compresor gira solidariamente con el motor gracias a la acción de la correa auxiliar y su objetivo fundamental es el de comprimir el gas del circuito para que éste alcance la temperatura y presión adecuadas antes de ser refrigerado por el ventilador frontal del coche; después el condensador se encarga de licuar el fluido manteniendo una elevada presión antes de enviarlo al deshidratador, que actúa a modo de filtro para evitar impurezas que puedan estar presentes en los circuitos y eliminar cualquier rastro de humedad; después el aire exterior es introducido al habitáculo pasando por el evaporador, que lo enfría hasta la temperatura elegida haciéndolo pasar también por el filtro del habitáculo o filtro de polen, cuya acción es crucial para asegurar la higiene del aire que respiras. Y vuelta a empezar. 

 

Cómo funciona el aire acondicionado

 

Consejos para cuidar tu aire acondicionado

Aunque los sistemas actuales están preparados para funcionar bajo multitud de condiciones -incluyendo a propietarios tremendamente animales-, lo cierto es que hay una serie de recomendaciones que puedes seguir para evitar someter a tu aire acondicionado a un trabajo excesivo que lo haga fallar de modo prematuro. ¿Quieres saber cuáles son? Prepárate: 

  1. No lo hagas funcionar a pleno rendimiento: aunque haga mucho calor dentro del habitáculo del coche, procura no hacer a tu aire acondicionado funcionar a pleno pulmón... por muy difícil que te parezca. Trata de refrigerar el habitáculo durante unos minutos para que la temperatura de partida no sea tan elevada y, entonces, enciéndelo. Lo agradecerás a largo plazo. Créenos. 
  2. Utilízalo ocasionalmente aunque no haga calor: como sucede con todos los elementos implicados en el funcionamiento de cualquier vehículo, el no usar durante demasiado tiempo el sistema de climatización podría dar lugar a fallos y averías evitables con sólo hacerlo trabajar de vez en cuando incluso en las estaciones más frías del año. Los coches nuevos ya lo usan constantemente para prevenir este problema y, además, suele ser el actor protagonista cuando hay que desempañar una luna. Oh, sí. 
  3. Revisa el filtro de polen: es fundamental y la recomendación de los especialistas es cambiarlo, al menos, una vez al año -en función de tu lugar de residencia, si tienes alguna alergia, etc-. Su misión es la de sanear el aire que entra al habitáculo y por ello es crucial que esté en buen estado para evitar olores y bajadas del caudal que pasa a través de él -con el tiempo puede llegar a obstruirse-. 

 

¿Necesitas cargar el aire acondicionado de tu coche?

Es posible que, con el tiempo, aprecies que tu querido automóvil ya no enfría como antes... o que la intensidad del chorro de aire o su olor no sean los mismos de siempre. Para los dos últimos casos te recomendamos empezar revisando el estado del filtro del habitáculo, tal como hemos señalado previamente. Si te encuentras con la agradable sorpresa de una bajada en la capacidad para hacer descender la temperatura del sistema, mala suerte: tendrás que realizar una carga del aire acondicionado. Para ello no dudes en recurrir a un especialista -se trata de una intervención que puede entrañar riesgo y que deben llevar a cabo profesionales por muchos vídeos de YouTube que hayas visto con el proceso- y, antes de proceder a aflojar la pasta por la recarga, procura que revisen de dónde viene el problema: el sistema es estanco y salvo que existan fugas en alguno de sus componentes no debería perder gas jamás. ¿Has leído que lo mejor es repetir el proceso cada año? Huye del taller que te ofrezca semejante consejo: sólo quiere tu pasta y no encontrar la raíz del problema. 

 

 

¿Puedes cargar el aire acondicionado en un coche antiguo? 

Ah, la eterna pregunta. ¿Te flipan los coches clásicos -aquí hablamos de su burbuja- tanto como a todos y cada uno de los miembros del equipo de Top Gear? Enhorabuena: tienes muy buen gusto... y un problema relativamente gordo si llega la hora de cargar el aire acondicionado. A medida que han ido evolucionando los sistemas y los distintos reglamentos que regulan el impacto en el medio ambiente de los gases refrigerantes, los más antiguos han ido quedando en desuso y resulta prácticamente imposible encontrarlos.

El tipo actual se conoce como R134a, pero hace no demasiado tiempo se utilizaban otros como el R12. ¿Te suena el tema? Entonces sabrás que lo único que puedes hacer es cargar el gas nuevo cambiando, ya de paso, unas cuantas piezas para garantizar su correcto funcionamiento como el compresor o las bocas de acceso para llenar el circuito. Aunque también puedes hacerlo por las bravas sustituyendo el gas antiguo por el nuevo directamente ateniéndote a las consecuencias: no enfriará con la misma efectividad y además probablemente termine dañando ciertas partes del sistema. Al cabo de los años, eso sí.

¿Prefieres intentar sobrevivir al verano sin aire acondicionado? Ni los guionistas de ‘Brave heart’ podrían retratar tu valentía sin quedarse cortos. Suerte. Nos vemos en septiembre... si no te has derretido antes.

 

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