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Ferrari 637, la amenaza seria de dejar la F1 por la Indy

Esta es la historia del Ferrari 637, un coche desarrollado para Indianápolis que nació como amenaza a la Fórmula 1 a mediados de los 80.

El Ferrari 637 es el nombre que recibió el coche que diseñó la 'Scuderia' para poner rumbo a las 500 Millas de Indianápolis y a la CART (actual Indycar) americana. Este monoplaza, que llegó a existir aunque nunca compitió, era la amenaza real de Enzo Ferrari a la Fórmula 1. Si las reglas no eran como él quería que fuesen, abandonaría el campeonato. Esta es la historia del Ferrari 637, la amenaza a la F1 de ‘hacer las Américas’.

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A lo largo de la historia de la Fórmula 1, Ferrari ha amenazado en numerosas ocasiones con dejar la F1. La mítica ‘Scuderia’, que ha estado en el campeonato desde su primer año, acostumbra a ‘avisar’ de que si las reglas que se imponen no les conviene, se marcharán a ‘mostrar su ADN’ en otras carreras míticas como Le Mans o las 500 Millas de Indianápolis.

En lo que Indianápolis se refiere, Ferrari ha ‘coqueteado’ en numerosas ocasiones con esta legendaria carrera americana, en la que no ha ganado nunca. Sí que participó, cuando formaba parte del calendario de la F1 entre 1950 y 1960, pero desde entonces no ha regresado. Estuvo muy cerca de hacerlo en 1987, cuando Enzo Ferrari lanzó la amenaza de Ferrari a la F1 de ‘hacer las Américas’.

Poca competición, mucha política

 

De una forma mucho más contundente que como lo hacen ahora, ‘Il Commendatore’, cansado de no poder exhibir sus poderosos motores V12 en una F1 marcada por la política, amenazó con marcharse del campeonato. Entonces la FIA estaba presidida por el francés Jean-Marie Balestre y los equipos liderados por Bernie Ecclestone, quien a su vez era dueño de la escudería Brabham, y controlaba el reparto económico de los beneficios obtenidos por la emisión televisiva de los grandes premios.

En medio de todo esto, Ferrari comenzó a estudiar correr en la CART (ahora Indycar), y lo hizo muy en serio. La ‘Scuderia’ no había ganado un campeonato en la F1 desde 1979, cuando lo hizo con Jody Scheckter, y el mercado americano comenzaba a ser importante para la compañía. Ganar en Indianápolis, o al menos ser competitivos allí, brindaría a la marca una exposición mediática inigualable, que sin duda garantizaría prestigio y, en último término, ventas. 

 

Ferrari, rumbo a Indianápolis

Ferrari comenzó a evaluar seriamente el volver competir en Indianápolis en 1985. En julio de 1985, el director deportivo de Ferrari y persona de confianza de Enzo, Marco Piccinini, se reunió con miembros de la organización de la CART en una prueba del campeonato. Allí vio de cerca a los equipos y evaluó alguna alianza. Desde Goodyear (neumáticos que montaba Ferrari entonces y también suministrador de la CART) aconsejaron a Ferrari que hablaran con el equipo TrueSports, con el que entonces corría Bobby Rahal.

Las conversaciones entre ambas partes fueron tan bien que Jim Trueman, dueño del equipo, fue invitado a Maranello junto a su gente de confianza, entre ellos Rahal, para hablar de negocios y del posible futuro coche… ¡que debía ser diseñado por Adrian Newey! El genio británico por aquel entonces trabajaba en el equipo, pero ya había firmado su marcha a otra formación junto a March. El polaco Gustav Brunner fue nombrado diseñador jefe.

Tanto él como una comitiva de Ferrari visitaron numerosas pruebas de la CART durante 1985 y 1986, e incluso aquel año el entonces CEO de FIAT, Vittorio Ghidella, fue a ver las 500 Millas de Indianápolis… ¿alguien dudaba que Enzo Ferrari iba en serio? Él mismo lo confirmó en un comunicado de prensa, rescatado por la web Ferrari.com.

“Las noticias que hablan de la posibilidad de que Ferrari abandone la Fórmula 1 para correr en Estados Unidos son reales. Desde hace tiempo, en Ferrari estudiamos un programa para participar en Indianápolis y en la CART. Si la Fórmula 1 no garantiza unas reglas deportivas y técnicas (atractivas) por tres años en el Pacto de la Concordia (acuerdo entre equipos y la FIA que establece el reparto de beneficios y otras normativas), el equipo Ferrari - junto con sus suministradores y en apoyo a su presencia en América -, pondrá este programa en marcha”.

El lío sigue en Gran Bretaña

 

El hijo de Enzo, Piero Lardi Ferrari, echó más leña al fuego en el Gran Premio de Gran Bretaña, y explicó dónde estaba el punto de desacuerdo. Allí dijo que “si competimos en la Fórmula 1, probablemente no hagamos ninguna otra cosa más. Queremos quedarnos, pero solo si las reglas técnicas siguen siendo las que fueron originalmente acordadas. No queremos cambios. Hemos invertido mucho dinero en electrónica y no vemos por qué deberíamos vernos penalizados. La F1 es la máxima competición y no debería ser restringida”, añadió. 

El plan de Ferrari, de continuar con el sueño de ganar en Indianápolis, era montar en su coche americano el motor turbo V8 de 2.599 cc de cilindrada, que ya equipaba el Lancia LC2 del Grupo C, que competía en resistencia. Sin embargo, después de realizar unas pruebas en el Circuito de Fiorano a finales de 1985 con el March 85C de TrueSport – que condujeron tanto Rahal como Michele Alboreto, piloto de Ferrari -, Enzo Ferrari ordenó la construcción de un nuevo motor y también un chasis.

 

A pesar de que el proyecto avanzaba a pasos agigantados, TrueSport compró nuevos chasis March para 1986, así que Ferrari no competiría en esa temporada en la CART. Mientras la escudería preparaba su nuevo coche, TrueSport y Bobby Rahal ganaron las 500 Millas de Indianápolis de aquel año… ¡menudo socio habían encontrado! Sin embargo, las dudas sobre la viabilidad del proyecto surgieron cuando murió Jim Trueman, dueño del equipo, solo unos días después del mítico triunfo.

Ferrari finalizó la construcción del 637 en 1986 y en julio se filtraron las primeras imágenes del modelo. El coche de Ferrari para la CART ya era una realidad. Las imágenes volaron como la pólvora y ya se hablaba de que empresas de la talla de Marlboro, Goodyear y FIAT apoyarían la entrada de Ferrari en la competición americana. Como posibles pilotos, se señalaba a Bobby Rahal y a Andrea de Cesaris

El Ferrari 637 nunca llegó a correr en la Indycar

Todo iba por buen camino y Ferrari parecía tener todo listo para entrar en la CART y correr en Indianápolis. Seguramente desde 1987. Tenían un motor preparado. También el equipo. Y los apoyos necesarios. Sin embargo, el plan se torció a finales del 86 y el proyecto para hacer las Américas quedó guardado en un cajón… o expuesto en un museo, mejor dicho.

Cuenta la leyenda que en algún momento a finales de 1986, la FIA y otros representantes de la Fórmula 1 visitaron la sede central de Ferrari en Maranello para hablar de su futuro en el campeonato y evitar que centrara sus esfuerzos en América. La CART estaba ganando mucho peso y había otras marcas que seguirían a Ferrari si se marchaba allí. Durante aquel encuentro, Ferrari dijo a los directivos del campeonato que quería competir con motores V12, pero que si éstos no eran admitidos él no podría garantizar la continuidad de su compañía en la categoría reina. En medio de la conversación, se pudo oír cómo arrancaba un coche con motor V8 turbo. Enzo les explicó que allí mismo tenían un coche de la CART en marcha…. ¿El resultado? En 1989 los motores V12 estarían permitidos.

Intentos infructuosos

 

Éste no fue el único motivo por el que Ferrari puso fin a su sueño de ir a competir a América. De cara a la temporada 1987 de F1, la ‘Scuderia’ había fichado al ingeniero John Barnard, que había diseñado el McLaren MP4/2, con el que la formación británica ganó los Mundiales de Constructores de 1984 y 1985. Al volante del mismo, Niki Lauda fue campeón en 1984 y Alain Prost en 1985 y 1986. Al parecer, en su llegada a Ferrari, Barnard pidió que todos los esfuerzos se centraran en la Fórmula 1 y se abandonaran otros proyectos.

 

Pero ni los V12, ni Barnard (en ninguna de sus épocas en Ferrari: 1987-1989;1993-1997) ni tampoco Gerhard Berger – fichado también para 1987 – consiguieron que Ferrari fuese campeón de Fórmula 1. El primer título de la escudería de Maranello desde los logrados en 1979 llegó en 1999 (solo constructores). La cosa cambió a partir del 2000, con el doble campeonato de títulos y pilotos con Michael Schumacher como estrella. 

Enzo Ferrari murió en 1988 y el proyecto de correr en América quedó más que olvidado. Fue un sueño que se quedó sin cumplir para ‘Il Commendatore’, que vio a sus coches dominar en pruebas históricas como el GP de Mónaco de F1, la Targa Florio, las 24 Horas de Le Mans o la Mille Miglia… pero no en Indianápolis. El motor V8 del 637 sirvió de base para Alfa Romeo y su llegada a la CART años más tarde, aunque no resultó especialmente exitoso.

 

¿Se atreverá algún día Ferrari a retomar este sueño? ¿Serían capaces de combinar dos proyectos sin conseguir ganar en la F1? ¿Tendrán que volver a amenazar a la F1 con marcharse del campeonato para que eso sea así? De cuando en cuando lo hacen, pero nadie tiene el poder que tenía Enzo Ferrari… O quizás ahora hay quien se atreve a imaginarse una F1 sin Ferrari… Difícil, ¿eh?

El Ferrari 637 se encuentra expuesto en el Museo Ferrari de Maranello. En 1994 hizo un largo viaje hasta Indianápolis y allí, en el museo del mítico óvalo, fue exhibido durante un tiempo, antes de regresar a su Maranello natal.

 

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